Pensées fugitives
Silvia Carlin, piano
Presto Music
C01182
★★★★
Primer álbum en solitario de la pianista italiana Silvia Carlin que gira en torno a miniaturas pianísticas que reflejan un estado de ánimo o una idea musical en un breve espacio de tiempo.
Carlin configura sus pensées fugitives en torno a cuatro compositores: Prokofiev, (Visiones fugitives), Clara Schumann, (Pièces fugitives) y otras colecciones tituladas Pensées fugitives de Maykapar y Moszkowski.
El eje central del álbum es Serguéi Prokófiev y sus Visions fugitives, opus 22. Se trata de 20 miniaturas, compuestas entre 1915 y 1917 que constituyen una especie de laboratorio donde Prokofiev experimenta con diferentes lenguajes pianísticos. El catálogo completo del disco permite comprobar algo muy revelador: las miniaturas pasan constantemente de un carácter a otro.
El salto a Clara Schumann es fundamental porque sus Pièces fugitives, opus 15 pertenecen a un universo romántico muy diferente. La escritura se apoya en una melodía cantabile, una armonía expresiva, empleo del rubato, fraseo, tensión cadencial y relaciones entre voz superior y acompañamiento.
El tercer compositor que toma como referencia Carlin es Maykapar autor prácticamente desconocido para el público actual, especialmente fuera del ámbito ruso, del que incorpora a su álbum las obras Pensées fugitives, opus 11 y opus 23, especialmente interesantes para comprobar que la idea de la miniatura no pertenece exclusivamente a la tradición occidental más divulgada.
Por último, Moszkowski, conocido por todos los pianistas por sus estudios de técnica y del cual la intérprete italiana nos muestra unas miniaturas que fusionan la elegancia propia de la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX, virtuosismo y técnica.
El álbum constituye un proyecto y no un simple recital de piano grabado, en el que la intérprete tiene muy en cuenta el orden que ocupan los compositores mencionados. Carlin, no interpreta 36 piezas, interpreta un concepto. Reúne cuatro universos compositivos muy diferentes y crea a través de ellos una estética común donde se funden la claridad, la concentración, la delicadeza y el carácter.


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