
Sergio Alapont liderará a la formación para ofrecer esta partitura junto al Mozart Requiem Chorus of Japan en un concierto con entradas agotadas
El director Sergio Alapont y la Orquesta Sinfónica ESMAR (Escuela Superior de Música de Alto Rendimiento) abordan el Réquiem de Mozart en el Palau de la Música Catalana el próximo 25 de julio.
El concierto, que ya tiene las entradas agotadas, incluirá la participación del Mozart Requiem Chorus of Japan. Además, intervendrán como solistas los cantantes Misaki Takahashi (soprano), Estíbaliz Ruiz (mezzosoprano), Joe Tsuchizaki (tenor) y Luis Martínez-Agudo (bajo-barítono).
Sobre el concierto
La Sinfónica ESMAR aborda el Réquiem de Mozart en este concierto organizado por la Federación Catalana de Entidades Corales (FCEC). La presencia de Sergio Alapont, director principal de la Orquestra Clássica do Centro en Coimbra, refuerza la experiencia de aprendizaje de los alumnos de la escuela, que tienen oportunidad de colaborar con profesionales de renombre internacional.
Alapont señala que ‘el Réquiem es una catedral de la música y el Palau de la Música Catalana es un incentivo extraordinario por su belleza y cualidades acústicas. Será una noche formidable en un marco inmejorable’.
El director añade que ‘es un gran acicate trabajar con jóvenes talentos de ESMAR, un referente nacional e internacional para cursar estudios musicales superiores’.
El concierto cuenta con la presencia del Mozart Requiem Chorus of Japan, preparada para este concierto por Joe Tsuchizaki y de Takahide Yamamoto. Los miembros de la agrupación coral han interpretado muchas veces en todo el mundo este último trabajo de Mozart por el que sienten un profundo respeto.
El Réquiem de Mozart
El programa brindará la Misa de Réquiem en Re menor, K626 que fue compuesta en el mismo año de la muerte de Mozart. Se trata de la decimonovena y última misa escrita por el compositor, y Franz Xaver Süssmayr la completó siguiendo las indicaciones de un Mozart enfermo.
El estreno se celebró en Viena en 1793, en un concierto a beneficio de Constanze Weber, viuda del músico. La pieza marcó un antes y un después en la historia del género de la misa de difuntos, y supone uno de los primeros acercamientos al Romanticismo musical.








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