Ferruccio Busoni: Elegien – Sonatina IV – Toccata
Emanuele Delucchi
Da Vinci Classics
C00057
★★★★★
Ferruccio Busoni sigue siendo uno de esos compositores que obligan a escuchar desde una zona incómoda de la tradición. Su música parece mirar hacia atrás con una lucidez casi arqueológica, aunque de esa mirada surge una materia inestable: memoria, teatro, contrapunto, arquitectura y una idea del piano llevada al límite de su capacidad intelectual y sonora. Este registro de Emanuele Delucchi aborda precisamente ese Busoni tardío, concentrado en las Elegien, la Sonatina IV. In diem nativitatis Christi MCMXVII y la Toccata, tres espacios muy distintos de una misma conciencia musical.
Las Elegien funcionan en la presente grabación como un territorio de transición, de sombras que aún conservan algo del siglo XIX mientras se abren a una modernidad oblicua, menos declarativa que visionaria. Delucchi parece comprender que esta escritura necesita claridad interior más que énfasis exterior: las líneas respiran con naturalidad, los planos se distinguen sin sequedad y el discurso mantiene esa mezcla tan busoniana de distancia y vibración expresiva. En páginas como Meine Seele bangt und hofft zu Dir o Erscheinung se agradece una lectura que evita convertir la densidad armónica en masa indiferenciada; hay tensión, pero también una escucha atenta de parámetros como el timbre, el ataque y la resonancia.
La Sonatina IV introduce un clima más recogido, casi litúrgico, donde el piano adquiere una cualidad de órgano íntimo. La interpretación sostiene bien esa espiritualidad contenida, sin cargarla de sentimentalismo. Todo parece dicho en voz baja, con una concentración que da sentido al carácter de breve oración interior de la obra.
La Toccata cierra el disco desde una energía más constructiva. Delucchi no la plantea como mera exhibición virtuosística, aunque la dificultad técnica sea evidente: el incipit virtuosístico se integra en la arquitectura, la ‘Ciaccona’ crece con solidez y el sonido conserva nitidez incluso en los momentos de mayor saturación. La toma sonora, amplia y limpia, favorece esa lectura analítica sin enfriar el resultado. Un disco exigente, muy bien concebido, que devuelve a Busoni su condición de compositor imprescindible para entender la modernidad pianística.



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