Louis Vierne, Piano Works Vol. I
Michael Schöch, piano
MDG Scene
MDG 904 2392-6 SACD
★★★★★
Para una gran parte del público, Louis Vierne sigue siendo un compositor ligado a la música para órgano, pero este primer volumen consagrado a su obra pianística permite apreciar otra faceta del compositor, más discreta y tal vez por ello más reveladora: la de un Vierne continuador de un Romanticismo francés asociado al de Charles-Valentin Alkan y atento al color, a la sugerencia, a la miniatura y a una forma concreta de lirismo que les son propias.
Michael Schöch se mueve por este repertorio con una evidente afinidad debido a su doble perfil de pianista y organista. Este hecho podría haber llevado la interpretación hacia una sonoridad demasiado masiva, pero sucede lo contrario: hay cuidado por la línea, por la claridad de los planos y por una respiración muy pianística. En la Suite bourguignonne, opus 17, los siete movimientos aparecen como pequeñas escenas de un día imaginado, desde la luminosidad de ‘Aubade’ hasta el recogimiento de ‘Clair de lune’. Schöch deja hablar a estas piezas con naturalidad, sin forzar su encanto propio y atendiendo a sus cambios de luz y a esa melancolía amable y algo naïve que recorre buena parte del disco.
El núcleo de este compendio llega con los Trois Nocturnes, opus 34. Con ellos aparece un Vierne más ambicioso, sombrío y cercano a ciertas atmósferas del llamado impresionismo francés. El primer nocturno, inspirado por la impresión de Saint-Ouen de Rouen, posee una amplitud majestuosa; el segundo canta con una sobriedad bien medida, y el tercero consigue una atmósfera suspendida, nocturna, donde el parámetro tímbrico importa tanto como la melodía.
La toma de MDG, realizada en la Abadía de Marienmünster, acompaña muy bien esta lectura: sonido cálido, espacioso, sin artificios evidentes. El Steinway D ‘Manfred Bürki’ de 1901 aporta además una cualidad tímbrica especialmente adecuada, con claridad suficiente y una cierta pátina antigua que favorece mucho a Vierne. El resultado es un disco valioso, no sólo por recuperar un repertorio poco transitado, sino porque lo hace con convicción, buen gusto y verdadera sensibilidad musical.


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