Como sabemos, las meticulosas orquestaciones y la rígida elección de timbres que se aprecian en el repertorio sinfónico a partir de Beethoven, no eran cuestiones tan desarrolladas antes de 1750. Durante aquellos años, y hasta las primeras décadas del siglo XIX, encontramos obras “para laúd, vihuela o arpa”, “para violín, flauta o corneto”, por poner […]
