Corrette. Premier Livre de Pièces de Clavecin
Agustín Álvarez, clave
Brilliant Classics 97096
★★★★★
Números breves y descriptivos integran las cuatro suites de Michel Corrette que Agustín Álvarez recoge en este disco. Se trata de una publicación afortunada para los amantes de clavecín, ya que la música de este autor francés cuenta con un carácter pictórico que le confiere una afable actualidad: aunque cada una de las series mantiene los habituales contrastes entre números, su originalidad radica en la capacidad de evocar escenas a modo de un álbum fotográfico. Véase, sin ir más lejos, la energía de esa ‘Feste Sauvage‘ (‘Fiesta salvaje’) de la primera suite, seguida de una ‘Babillarde‘ (‘Cotorra’) en la que el cambio de timbre y el juego de voces ilustra de manera cómica a alguien realmente hablador. Este tono fresco, incluso este sentido del humor, sobrevuelan todo el álbum y lo hacen realmente accesible para aquellos poco acostumbrados al repertorio: si continuamos hacia la segunda suite, encontramos a ‘Le Grondeur‘ (‘El gruñón’), una allemande en la que este personaje aparece dibujado mediante movimientos toscos y pesados. Por otro lado, quienes quieran centrarse en cuestiones técnicas y sutilezas, encontrarán en Álvarez una interpretación que refleja la emoción y la ligereza de la música de Corrette. Me remito a uno de mis números favoritos del álbum: el rondó ‘Les Étoiles‘ (‘Las estrellas’) con el que culmina la tercera suite. El uso del registro agudo del instrumento hace de estas páginas una de las más sorprendentes y tiernas de la colección, y la absoluta nitidez con la que el intérprete delinea las frases ilustra el brillo de los astros allá en lo alto. Como contraste, la cuarta y última suite cuenta con un carácter dramático al que contribuye la elección de títulos de carácter religioso (‘Les Fanatiques‘, ‘La prise de Jéricho‘), pero también la rotundidad de sus gestos y el contraste con la solemnidad de su ‘Sarabande‘ central. Una lástima que Michel Corrette no continuase este Premier Livre de Pièces de Clavecin con un segundo, porque uno acaba el álbum con apetito para más de estas elegantes historias.



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