Un disco encantador, con una selección de obras elegantes y poco conocidas, que reivindica la figura histórica del clarinetista Manuel Gómez (1859-1922) y su importancia en la configuración del repertorio de su instrumento. A través de un conjunto de piezas vinculadas a este personaje, ya sea por haber sido dedicadas, estrenadas, interpretadas o transcritas por él, su homónimo contemporáneo, el también clarinetista Manuel Gómez, tiende un puente con la técnica y expresividad actuales para mostrarnos tanto la actualidad de estas páginas como las enormes posibilidades del instrumento más allá de los autores habituales. Esto aplica tanto a su vertiente más íntima, como en el caso del Romance de Edward German o el delicadísimo Adagio de William Yeates Hurlstone, como a su amplia capacidad melódica, como se observa en el Solo de concours núm. 9, opus 25, de Hyacinthe Eléonore Klosé o el Concertino en Do menor, opus 22, de Percy Pitt —dos números revestidos de un valor especial por tratarse de las primeras grabaciones comerciales conocidas de estas obras—.
Quizá alguien, motivado por las versiones cristalinas y depuradas que ofrecen Manuel Gómez (el actual) y el pianista Carlos Vivancos, estaría tentado de señalar que se trata de un repertorio sencillo o ‘menor’, pero es importante no llevarse a engaño: puesto que nos encontramos ante una música eminentemente posromántica, hubiera sido fácil caer en manierismos, abusos del tempo o extrañas elecciones dinámicas, que sin duda hubiesen lastrado la interpretación. Sin embargo, si uno acude a ese Lorito – Caprice de Francisco Gómez Patudo con que abre el disco, encontrará que cada rubato o articulación están cuidadosamente medidos para no resultar excesivos. Lo mismo ocurre en Song without Words de Edward German, con su austera melodía y el desarrollo expansivo que recibe, o ese Souvenir d’un rossignol, opus 6, de Antonio Di Lupo Parra que despide el álbum, y que sintetiza la finura y el buen gusto que caracterizan a este proyecto.



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