Con este disco del grupo Egeria el oyente se encuentra ante una propuesta musical enormemente interesante, tanto por la idea que la motiva como por el repertorio que pone en valor. Según lo que ellas mismas nos refieren, la idea de esta producción es abordar un encuentro cultural entre tradiciones musicales medievales europeas con la vista puesta en la realidad asiática. Esta idea tan sumamente interesante encuentra su justificación e hilo conductor con la elección de dos figuras históricas que realizaron periplos a través de los dos continentes: Egeria y Marco Polo. Dos personajes que, según la propuesta que se nos ofrece —el diálogo entre sus experiencias—, sirven de mapa a seguir en ese camino musical de unión entre oriente y occidente.
En cuanto al repertorio, el grupo Egeria nos propone una serie de piezas medievales extraídas de diferentes fuentes y tradiciones entre las que destacan varios manuscritos europeos, procedentes de Italia y España, y cuyo abordaje pretende transmitirnos la idea de que la música medieval, tanto sacra como en su vertiente profana, es una vía de unión a través del viaje y conexión entre diferentes pueblos y entidades culturales. Recorriendo los pasos de los dos personajes viajeros que hemos comentado, emprendiendo camino hacia oriente se nos muestran algunos cantos maronitas en siríaco como ejemplo de aquella música religiosa oriental que nuestros cicerones en este viaje seguramente pudieron escuchar. Además, debemos comentar que, en un homenaje a esa simbiosis entre religión y cultura propia que se dio en el contexto geográfico asiático, podemos escuchar la belleza de algunos cantos gregorianos interpretados en chino.
En cuanto a la ejecución musical nos podemos más que elogiar la pulcritud estilística que el grupo mantiene durante todo el disco, combinando un sonido lleno de pureza en el canto y la sutileza y eficacia en el uso de instrumentos tales como la lira, el adufe y la percusión.



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