Ester Pineda atraviesa en Évocations ibériques tres siglos de música española con un repertorio que incluye tanto greatest hits como obras y autores poco difundidos. Con la idea de mostrar una sensibilidad o expresión común, la pianista ofrece un abanico de estilos y caracteres que, además, le da la oportunidad de demostrar todo su rango de toque. De este modo, las sonatas de Mateo Antonio Pérez de Albéniz y Antonio Soler, interpretadas con admirable ligereza, contrastan con las densas y meditativas versiones que ofrece de Albéniz —representado por la ‘Evocación’ de Iberia y su célebre ‘Tango’— o Granados —con esas Cartas de amor que conectan con el Romanticismo tardío europeo—.
Mención especial merece el apartado de autores clásicos, representado por dos figuras muy poco conocidas: José de Larrañaga, organista de Arantzazu, y Sebastián Albero, cuya Sonata núm. 2 en Do mayor es quizá uno de los momentos más delicados y sugerentes de todo el álbum.
Falla irrumpe con toda su fuerza en la última sección del programa con dos de sus Cuatro piezas españolas; es notorio que, pese a que se trata de piezas expansivas y con carácter de danza, Pineda las aborda con delicadeza, quizá con ese mismo espíritu melancólico que atraviesa todo el proyecto y que le aporta su singularidad. Quizá por eso dialogan tan bien con los sucesivos Preludios de Mompou, que sumergen al oyente en la suspensión armónica y el esquivo discurso musical que caracterizan, de manera general, la producción musical del siglo XX. Entre estos, el Preludio núm. 7 se alza como una muestra del lirismo y la riqueza tímbrica que caracterizan a la pianista, cuya interpretación convierte a esta miniatura abstracta y llena de aristas en algo parecido a una sonata de Scriabin.
El disco concluye a las puertas del siglo XXI, con una breve pieza de Antonio Ruiz-Pipó titulada Ventanas y de la que Ester Pineda es dedicataria. Me atrevería a señalar que, con esta obra, la intérprete busca cerrar el círculo regresando a la articulación precisa y rítmica con la que abría el disco, de modo que estas ‘evocaciones’ cobren un sentido unitario.



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