Frédéric Chopin: Conciertos para piano núm. 1 opus 11 y núm. 2 opus 21
Christian Zacharias, piano y dirección
Orchestre de Chambre de Lausanne
MDG Preziosa
MDG 102 2391-6
★★★★★
En algunas grabaciones de los conciertos de Chopin, la parte orquestal tiende a quedar reducida a una mera formalidad, como si todo lo sustancial ocurriera únicamente bajo los dedos del solista. El interés de esta lectura de Christian Zacharias con la Orquesta de Cámara de Lausana reside precisamente en su enfoque orgánico: el piano canta, sí, pero lo hace dentro de una respiración común, en un contexto de fluidez y verdadera sinergia.
Zacharias evita el exhibicionismo en unas obras donde la brillantez puede imponerse con demasiada facilidad. Su Chopin se distingue por un fraseo elegante y de refinado sentido del rubato, además de por la cristalina transparencia de los planos sonoros. En los primeros movimientos, especialmente en el Allegro maestoso del Concierto núm 1, la amplitud del discurso nunca se vuelve pesada. El virtuosismo queda integrado en la continuidad musical, con una digitación precisa y una articulación de gran naturalidad.
Los movimientos lentos constituyen probablemente el centro expresivo del disco. La Romanze del opus 11 posee una intimidad contenida, sin excesos, mientras que el Larghetto del opus 21 encuentra un delicado equilibrio entre confesión juvenil y estilización belcantista. Zacharias comprende a la perfección que, en Chopin, la emoción de sus líneas melódicas alcanza mayor intensidad cuando se sostiene sobre una superficie serena como la que ofrece la Orquesta de Cámara de Lausana, la cual responde con flexibilidad, equilibrio y una notable atención al detalle. La dirección desde el piano favorece una comunicación directa entre solista y conjunto, aunque en algunos pasajes también deja al descubierto la relativa convencionalidad de la escritura orquestal chopiniana.
La remasterización de MDG, publicada ahora en SACD dentro de la serie Preziosa, ofrece una toma cálida, limpia y espaciosa, muy coherente con el ideal acústico del sello.
El resultado no pretende reinventar estas partituras, sino devolverlas a una zona de nobleza y canto que les sienta especialmente bien. Una interpretación inteligente, luminosa y musicalmente honesta.



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