Gaetano Brunetti. String Quartets Op. 3
Concerto 1700
Daniel Pinteño, dirección
1700 170008
★★★★★
El entusiasmo de los aficionados por la música para cuarteto de cuerdas en España queda atestiguado por los numerosos anuncios de venta de partituras aparecidos en prensa durante la década de 1770. Aparte de los excelentes compositores italianos al servicio de los Borbones, como Gaetano Brunetti, maestro de violín del melómano príncipe de Asturias y futuro rey Carlos IV, compositor y director de la orquesta de la Real Cámara, o Luigi Boccherini, al servicio del infante don Luis Antonio de Borbón y de los duques de Osuna, existe un nada desdeñable corpus de cuartetos perteneciente a compositores hispánicos que cultivaron el género con relativa asiduidad. Entre estos cabe destacar a Juan Pedro Almeida Mota (1744-1817), maestro de capilla en las catedrales de Lugo y Astorga; Manuel Braulio Canales (1747-1786), violonchelista al servicio del duque de Alba; Enrique Ataide y Portugal (muerto ca. 1815); Domingo Juan Oliver y Astorga (1733-1830), violonchelista en la Capilla Real; José Teixidor (1752-1809), organista de la Capilla Real; y José María Reynoso (1740-1802), compositor de origen oscuro, tenor en la Catedral de Salamanca y autor, al menos, de una serie de seis cuartetos. A la obra de dichos compositores habría que añadir la obra copiada de autores extranjeros. Existe constancia de que, en 1775, Francisco Mencía, copista musical del príncipe de Asturias, copió doce cuartetos de Haydn, posiblemente los opus 17 y 20.
De Brunetti se conservan once series de cuartetos de cuerdas fechados entre 1773 y 1791. Los seis Cuartetos opus 3, de 1775, fueron compuestos en San Lorenzo de El Escorial. Adscritos al luminoso lenguaje clasicista, cada cuarteto consta de dos únicos movimientos: de ánimo relajado y sereno el primero, moderadamente enérgico y vivaz el segundo. Paradigma de ese elegante equilibro es el Cuarteto en Mi bemol mayor L160, con un límpido y risueño Largo cantabile con sordini inicial, al que sigue un dinámico Allegro con spirito conclusivo.
Concerto 1700 nos ofrece en esta última grabación una nueva muestra de su elevado y exquisito talento interpretativo. Admirable en todos los sentidos.



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