Johann Sebastian Bach. Sonata BWV 1003, Suite BWV 997, Suite BWV 1006a
Stephen Marchionda, guitarra
MDG 903 2354-6
★★★★
El presente proyecto de grabación y transcripción para guitarra de obras de Johann Sebastian Bach nace en el taller del lutier Antonio Marín, en Granada. El guitarrista Stephen Marchionda buscaba las cualidades y la voz propia de su nuevo instrumento, y las encontró a través de la claridad sonora que demanda el repertorio del Thomaskantor.
La elección del repertorio para este álbum —Suite en Mi mayor BWV 1006a, Sonata en La menor BWV 1003/964 y la Suite en La menor BWV 997— revela la voluntad de redescubrimiento de su resonancia estructural y su arquitectura sensible a través de las posibilidades sonoras de la guitarra.
El eje del disco es la Sonata en La menor BWV 1003 para violín, cuya complejidad polifónica llevó al propio Bach a transcribirla para teclado (BWV 964). La versión que nos ofrece Marchionda en este disco parte de esta doble fuente, recuperando la tonalidad original e incorporando voces adicionales del arreglo para teclado. En palabras de Stephen: transcribir el Adagio y la Fuga significó enfrentarse a desafíos técnicos y expresivos formidables, pero también descubrir un universo emocional contenido en la sobriedad del texto musical.
Tanto esta Sonata como la Partita en Mi mayor para violín solo (BWV 1006) se organizaron hacia 1737. La Partita se convirtió en la Suite en Mi mayor (BWV 1006a), con la que da comienzo este disco. LaBWV 997 tiene probable dedicatoria para el lautenwerck (laúd-clave), cuyas características sonoras encuentran afinidad con las posibilidades tímbricas de la guitarra, especialmente en el tratamiento del contrapunto y la posibilidad del vibrato.
Adaptando las cuerdas del violín o del laúd de forma poco convencional a la música polifónica, Bach rota la armonía vertical deseada en arpegios lineales, ejecutados con cambios de cuerda y digitación. Es por ello por lo que la guitarra se concibe como un vehículo válido para la experimentación con el repertorio de Bach, pues comparte con los instrumentos para los que fue escrito una capacidad para articular líneas independientes y producir sus texturas sonoras catedralicias.



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