María Dueñas. Homage to Heifetz
María Dueñas, violín
Itamar Golan, piano
Simón Bolívar Symphony Orchestra of Venezuela
Gustavo Dudamel, director
Deutsche Grammophon
DG 486 7487
Melómano de Oro
El origen de este disco está en un casete escuchado en el coche camino del colegio. Antes incluso de empezar a tocar el violín a los seis años, María Dueñas ya conocía a Jascha Heifetz, y en la colección de vinilos de sus padres había una joya: el álbum que acoplaba la Symphonie espagnole de Lalo con el primer registro mundial del Concierto para violín de Korngold, con una portada que era un fotomontaje de la mano derecha y el arco del violinista. Cuatro décadas después de la muerte de Heifetz, la violinista granadina (premio Gramophone 2025 en la categoría Instrumental y Artista Joven del Año por su integral de los Caprichos de Paganini) reconstruye ese acoplamiento exacto. ‘Es increíble que Heifetz juntara estas obras’, declara Dueñas en el libreto; ‘a primera vista no tienen nada en común, pero creo que su humanidad está estrechamente conectada con una visión de la vida’. Ambas partituras comparten además una biografía de exilio: Heifetz huyó de la Rusia revolucionaria de 1917, Korngold de la persecución del Reich, y el concierto de este último, estrenado por el violinista en 1947 con la Saint Louis Symphony, recicla material de sus bandas sonoras para Another Dawn, Juarez, Anthony Adverse y The Prince and the Pauper; el propio compositor escribió entonces que la obra estaba pensada ‘más para un Caruso del violín que para un Paganini’, y celebró tener a ‘Caruso y Paganini en una sola persona’. La grabación se reparte entre los Abbey Road Studios de Londres (Lalo, Korngold y La fille aux cheveux de lin, en agosto de 2025, con Dudamel y la Orquesta Simón Bolívar de Venezuela) y los estudios b-sharp de Berlín, en noviembre, para las tres miniaturas con Itamar Golan al piano. Y aquí está el gesto que convierte el homenaje en algo más: Dueñas grabó Estrellita, La chevelure y La plus que lente con el propio Stradivarius de Heifetz, el Heifetz, Piel de 1731, cedido por Tarisio y Carlos Tome, el mismo instrumento que el violinista poseía cuando estrenó el Korngold. Su decisión de no ensayar apenas con él es reveladora: ‘sentí que si practicaba demasiado intensamente perdería su autenticidad y lo haría mío. Quería preservar intacta la esencia del instrumento y, en cierto modo, la esencia de Heifetz. Así que simplemente llegué y toqué’. Con el Nicolò Gagliano cedido por la Deutsche Stiftung Musikleben en las obras concertantes, Dueñas honra el modelo sin caer nunca en la mimesis.


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