El Cuarteto Iberia resuelve con elegancia y aparente simplicidad un ejercicio que no es en absoluto sencillo: ofrecer una mirada fresca a obras y autores centrales del legado cuartetístico. Bajo el lema de que ‘la partitura es un punto de partida, no un objeto cerrado’, los miembros del conjunto se proponen hacer viajar la música de Mozart o Boccherini desde sus respectivos contextos hasta la realidad de los escenarios contemporáneos.
La precisión, la amplitud de contrastes y, sobre todo, una articulación exquisita, hacen que uno pueda volver a escuchar el Cuarteto núm. 14 en Sol mayor, ‘Primavera’ de Mozart como si fuese la primera vez. Ese es, en resumen, el espíritu de este Traditio: entender la tradición como algo vivo y que siempre tiene algo nuevo que decirnos.
Uno de los grandes atractivos de este proyecto es la recuperación y primera grabación del Quartettino en Sol mayor, G 230 de Boccherini, la obra que abre el disco y que resulta toda una declaración de intenciones por la manera en que se vehicula el espíritu popular y refinamiento del compositor a través de unas interpretaciones llenas de energía y colorido —me remito al ‘Minuetto’ de esta obra, que ilustra perfectamente esta idea—. Quizá donde más se evidencia esta oposición entre rigidez y flexibilidad que es propia de cualquier canon (musical, literario, pictórico, etc.) es en la versión que el Iberia ofrece de La Negrina de Mateo Flecha. A partir de un arreglo propio, el formato del cuarteto se amplía para incluir pasajes con voz y percusión, lo que convierte la obra en un auténtico momento celebratorio que se nutre tanto de la viveza de la música original como de la ingeniosa capacidad de traducción o adaptación al presente de esta formación.
Un disco muy recomendable y, quizá, el inicio de un recorrido musicológico e interpretativo que puede ser tremendamente fértil (y necesario) en el ámbito de la música clásica.


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