Un viaje por las diferentes etapas de la vida, con paradas en la inocencia de la niñez, la intensa juventud o la aceptación de nuestro legado. Sobre esta premisa se construye el primer disco de la pianista María Ángeles Ayala, cuya selección de obras busca conectar el poder emocional de la música con estos momentos vitales. Una elección llamativa marca el inicio de este álbum: la Fantasía sobre El barbero de Sevilla de Sigismond Thalberg, una paráfrasis de la ópera de Rossini nacida en el contexto de los intérpretes virtuosos de mediados del siglo XIX (más adelante encontraremos a Liszt), y que anuncia la ‘Entrada al mundo’ con pasajes complejos y ágiles abordados de manera impecable por Ayala. Esta espectacularidad da paso un tierno Impromptu, opus 142, núm. 3 de Schubert, representación de la niñez, y que refleja de manera privilegiada la nitidez y transparencia que caracterizan las interpretaciones de la pianista. Para la transición hacia el mundo adulto, Ayala ha escogido la Fantasía en Si menor, opus 28 de Scriabin, una de las últimas piezas románticas del compositor antes de comenzar a explorar el estilo por el que es conocido; a pesar de la versión impecable que se nos ofrece, quizá se hecha en falta algo de ese arrebato que caracterizan tanto a la música de Scriabin como a la turbulenta juventud que se busca representar. No obstante, el punto de llegada posterior está bien definido y magníficamente reflejado: la Balada núm. 4 de Chopin, obra central de la literatura pianística, es también la pieza central del álbum. Los momentos líricos de la pieza, abordados con detenimiento y meditación, se combinan de manera exultante con los fragmentos más arrebatadores y expresan perfectamente las contradicciones y ‘grandes luchas’ de la madurez. Una nota española redondea el álbum, que concluye con una reflexión sobre legado expresada en la Rapsodia española de Liszt. Ayala aborda con especial acierto la escritura de claroscuros de este autor; en sus juegos de registros y sus pasajes rítmicos, la pianista hace un alarde de energía y precisión que culminan de manera brillante el viaje que nos propone.



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