Salvador Flores nos presenta su disco debut, Mosaic, un nombre elegido por el propio intérprete para reflejar los múltiples estilos que conforman su identidad musical. No es común encontrar saxofonistas que naveguen con soltura entre diversas aguas sonoras, pues el saxofón clásico y el jazz responden a tradiciones, técnicas y lenguajes muy distintos, aunque utilicen el mismo instrumento. Sin embargo, Flores demuestra en este álbum un dominio técnico notable, una sonoridad cuidada y una versatilidad que le permite transitar con naturalidad entre distintos lenguajes musicales. El disco abre con una de las obras más emblemáticas del repertorio clásico para saxofón, la Sonata en do sostenido de Fernande Decruck, pero pronto toma un giro inesperado que amplía el horizonte sonoro del oyente. Ni la obra de Ravel ni la de Piazzolla anticipan el rumbo que sigue esta propuesta, que incluye una pieza inédita escrita especialmente para Flores, así como arreglos de canciones tan conocidas como Summertime de Gershwin y Sabor a mí de Álvaro Carrillo, tan distintas entre sí como profundamente representativas y cargadas de identidad. Más allá de la selección de obras, el álbum destaca también por la faceta compositiva del propio intérprete, quien escribe cuatro interludios que funcionan como puentes y transiciones entre los distintos estilos, articulando el discurso musical del disco con inteligencia. El recorrido culmina con Passion Dance, estándar del jazz del legendario pianista McCoy Tyner. De este modo, Flores propone una forma renovada de concebir la música: el intérprete no solo ejecuta, sino que también compone, articula y da sentido a un programa diverso y coherente, lleno de ideas frescas y bien desarrolladas. La interpretación a lo largo del disco es intensa, precisa y profundamente expresiva, evidenciando el trabajo, la dedicación y la madurez musical que subyacen a esta sólida producción. Solo queda dejarse llevar, disfrutar de las múltiples y virtuosas interpretaciones de Salvador Flores y redescubrir —una vez más— la riqueza sonora del saxofón en todas sus facetas.





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