Pájaros mágicos
Los Angeles Philarmonic
Gustavo Dudamel, director
Platoon
PLAT30052
Melómano de Oro
Pájaros mágicos, nuevo registro en directo de la Filarmónica de Los Ángeles bajo la batuta de Gustavo Dudamel, yuxtapone dos ballets seminales de la década de 1910: Uirapuru de Heitor Villa-Lobos y El pájaro de fuego (versión de 1919) de Igor Stravinsky. Grabado en octubre de 2023 en el Walt Disney Concert Hall, el disco establece un diálogo fascinante entre mitos aviares amazónicos y rusos, explorando liberación espiritual y advertencias telúricas en un marco orquestal opulento.
Uirapuru, iniciada por Villa-Lobos en 1917 en Río y estrenada en 1935, evoca el reyezuelo músico de la Amazonia profunda, fetiche de buena fortuna indígena. El libreto del propio compositor narra la historia de jóvenes que, buscando un dios cantor, agreden a un anciano flautista; una cazadora mata al uirapuru, que se transmuta en apuesto joven, solo para perecer de nuevo ante el temor del viejo. Dudamel y la LA Phil despliegan la seductora melodía inicial —con una flauta imitativa y percusión amazónica exótica—, la marcha rufianesca y los solos de saxo soprano con una plasticidad narrativa que captura la quietud transfiguradora final, subrayada por un inquietante violín Stroh.
El pájaro de fuego, compuesta por Stravinsky en 1910 para Diaghilev (esta versión reorquestada en 1919), narra la captura del ave mágica por el príncipe Iván en el jardín de Kastchei, su pacto con la pluma encantada y la derrota del ogro inmortal. La introducción misteriosa en bajos, el vuelo ígneo del pájaro, la serena ronda de princesas, la salvaje ‘Danza infernal’ y la ‘Berceuse’ bassonística desembocan en un ‘finale’ triunfal que ya vislumbra La consagración de la primavera (1913). Dudamel imprime un dramatismo cinematográfico, con síncopas feroces y folklorismos reinventados, heredero de Rimsky-Korsakov pero ya proto-moderno.
La LA Phil, con su tradición en esta partitura —Stravinsky debutó con ella en 1940 en el Hollywood Bowl—, responde con un sonido compacto y etéreo, capturado por los hermanos Lipay en una acústica privilegiada. Dudamel, en su rol unificador, hace de este díptico un manifiesto ecológico y espiritual, vigente en 2026.




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