Opus 33, Chelo romántico
Gregorio Nieto, violonchelo
Orquesta Sinfónica de Londres
Josep Vicent, director
Aria Classics
ARIA026 02
★★★★★
Gregorio Nieto, junto a la Orquesta Sinfónica de Londres y Josep Vicent, presenta Opus 33, Chelo romántico, que incluye música compuesta en los últimos veinticinco años del siglo XIX, época donde se gestaron partituras que hoy continúan siendo la predilección del gran público.
Fruto de una fascinación infantil y logros académico-artísticos es dicho programa a cargo del venezolano Gregorio Nieto quien tiene el privilegio de tocar un Stradivarius de 1740 fabricado por el hijo del célebre Antonio: Omobono. Excelencia artesanal que cobra vida en las manos de un intérprete consagrado a la música, como apunta él mismo en la carpetilla del disco, desde el compromiso y la entrega. Saint-Saëns asombra al oyente con un fraseo torrencial que va adentrando en un bosque sonoro inspirador; los cambios dinámicos son determinantes para que la partitura se oiga en todo su desarrollo. Muy naturales los matices que imprime en El cisne. Chaikovski cuenta con una versión muy lucida pese a los apuramientos en pasajes sobreagudos y trepidantes; la tercera variación apasiona con su dinámica; la quinta, con sus arabescos y trémolos, y la sexta con un registro grave de singular dramatismo. Glazunov arrebata; su tema del inicio es puro canto.
Magníficas prestaciones de la Sinfónica de Londres. Cuerda frotada sedosa en el tiempo central de Saint-Saëns, un remanso en cuya repetición evoca a Sibelius, expresivo pizzicato en la sexta variación de Chaikovski. Deslumbrante viento-madera, con oboes y fagotes muy bien empastados y unas flautas que en la tercera variación tienen el sello inconfundible del ruso.
Desde el podio, Josep Vicent contonea y subraya primorosamente cada partitura. Líneas ondulantes en el fraseo, propicias para el ‘lento’ de Saint-Saéns, y cambios de carácter por medio de una dinámica perfecta, donde el tránsito de fortea piano o el diminuendo o rallentandodotan de exquisita naturalidad. Y la agógica se consigue con un rubato que hace memorable el tercer movimiento de Saint-Saëns. Vicent incluso aporta sutilezas, como modificar levemente eltempoen las conclusiones de las dos obras del francés.


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