The American Icon. John Adams
Cuarteto Casals
ADDA·Simfònica
Josep Vicent, dirección
ARIA classics ARIA019
★★★★
Tras su celebración de la música latinoamericana en The Latin Rites, ADDA·Simfònica Alicante y su director titular, Josep Vicent, continúan su viaje por el continente americano con este álbum dedicado al compositor estadounidense John Adams. Y lo hacen acompañados por unos invitados de lujo como son los miembros del Cuarteto Casals, que protagonizan la parte solista de la obra central de esta grabación, Absolute Jest.
La música de Adams, fácilmente reconocible, va un paso más allá de la de sus compañeros minimalistas (Philip Glass, Steve Reich) al introducir superposiciones armónicas y explosiones tímbricas que aportan color y expresividad a sus obras. Son precisamente estos elementos los que convierten sus partituras en hazañas interpretativas, que requieren de una extremada coordinación y graduación de la intensidad por parte de la orquesta. Es en este punto donde la formación alicantina tiene oportunidad de brillar, haciendo gala de su precisión y energía y ofreciendo una ejecución luminosa en sintonía con la música de Adams. La idea de movimiento, de vigor, atraviesa el álbum desde su pieza inicial, The Chairman Dances —un foxtrot inspirado en los personajes de su ópera Nixon en China— hasta la final, Short Ride in a Fast Machine —una de sus obras más populares y que introduce desplazamientos métricos para evocar la sensación de velocidad—. Como plato fuerte, Absolute Jest, una frenética broma musical que toma materiales de diferentes obras de Beethoven para traducirlos a su propia sonoridad. Aquí la labor del Cuarteto Casals es monumental, tanto por el diálogo de iguales con la orquesta sinfónica como por el trabajo virtuoso de sus líneas individuales. Sirva de muestra, por ejemplo, ese ‘Vivacissimo‘que abre con una introducción enérgica de la orquesta para dar paso a una respuesta igual de intensa en los solistas. La pieza más sugerente del disco es Tromba lontana: una nutrida sección de percusión y unas trompetas lejanas dibujan el paisaje texano en la que quizá sea la mejor evocación de ese american icon que da título al álbum.



Deja una respuesta