Walton: Symphonies Nos. 1&2; Orb and Spectre (Live)
City of Birmingham Symphony Orchestra
Kazuki Yamada, director
Deutsche Grammophon
DG4868227
★★★★★
Kazuki Yamada y la City of Birmingham Symphony Orchestra (CBSO) firman con Deutsche Grammophon un debut discográfico muy prometedor, centrado en William Walton. que captura la ‘excitación del directo’ que tanto valora el director japonés.
La Sinfonía n.º 1 en si bemol menor (1932-35) evoca un viaje marinero tal y como Walton experimentó en sus periplos mundiales. Yamada ‘surfea’ con maestría el pulsante del primer movimiento ‘Allegro assai’ como olas rítmicas y con mucho color. El ‘Presto con malizia’ destila una picardía jazzística y mantiene un momentum inquebrantable pese a las pausas interrogativas, mientras que el ‘Andante‘ suscita una melancolía que las maderas y cuerdas de la CBSO interpretan a la perfección. El cuarto movimiento, ‘Maestoso brioso ed ardentemente‘ culmina de forma muy triunfal, revelando la virtuosidad técnica y musical de la orquesta bajo una correcta cohesión arquitectónica de Yamada. No es la versión definitiva, pero su cohesión y frescura la elevan por encima de lo rutinario.
Completada en 1957 desde Ischia, la Sinfonía n.° 2 adopta un tono filosófico e introspectivo, reflejo de la posguerra y la madurez de Walton. En el ‘Allegro molto‘ inicial, Yamada impone un ritmo contagioso en metales y percusión; el segundo movimiento ‘Lento assai‘ ofrece una profundidad liderada naturalmente por los vientos maderas que contrasta con la ‘Passacaglia‘ del tercer movimiento, tema risoluto y diez variaciones, un tour de force que el CBSO ejecuta con precisión ‘telepática'».
La obra Orb and Spectre ‘Coronation March (1953) está escrita para la coronación de Isabel II resplandeciendo en su estreno discográfico. Una marcha ceremonial y ordenada, evocadora de regalía británica con ‘curiosa’ afinidad nipona.
Yamada, director musical desde 2024 tras 12 años de idilio, extrae de la CBSO una telepatía familiar: precisión, calidez, vértigo creando un hito que reivindica a Walton, menos grabado que Elgar, y que es imprescindible para los fans de sinfonismo británico moderno gracias a una producción impecable de Andrew Keener y Phil Rowlands.



Deja una respuesta