Wolfgang Amadeus Mozart, Serenata
Münchener Kammerorchester
Isabelle Faust, violín
Enrico Onofri, dirección
Harmonia Mundi Musique HMM 905396.97
★★★★
Dentro de la amplia obra de Mozart, la serenata es un género fascinante porque aglutina melodías y ritmos pegadizos, movimientos propios de concierto y un trasfondo temperamental. El sello Harmonia Mundi encomienda a Enrico Onofri, al frente de la Orquesta de Cámara de Múnich, un álbum con tres serenatas del salzburgués: la celebérrima KV 525, la Haffner y la del Postillón. Versiones memorables en manos prestigiosas.
En primer lugar, las sonoridades de los tutti y los solos poseen un depuramiento que hace apreciar mejor el talento de Mozart, asimilado por el maestro Onofri con una paleta de recursos y el añadido reto de mantener la tensión y el drama en movimientos extensos. A sabiendas de su dilatada experiencia en la música antigua (él fue violín de Il Giardino Armonico), elogiamos su habilidad para que la orquesta se coloree con timbres historicistas; esto caracteriza a interpretaciones actuales.
Completísimo el Postillón: los contrastes dinámicos son cruciales para el encanto de esta música. Concertante. Andante grazioso, con mágicos vientos que conducen a una inefable suspensión; soberbia la agógica en el Minueto – Tríos I y II; el Andantino se aborda con un discurso inteligente donde la solemnidad está acompañada de un clima trágico. El Finale. Presto, con su fuego, nos lleva al delirio.
Múltiples facetas presenta Haffner: el Allegro maestoso – Allegro molto predispone con tutti vibrantes y entradas instrumentales perfectas; la suavidad del Minueto – Trío es única; a lo largo del Andante, Onofri nos conduce a las entretelas de la inspiración, culminada en un Finale de escuela. Sin embargo, el Andante con violín solista está ansioso y las ornamentaciones de los movimientos tercero y cuarto son barroquizantes; en el Rondó,la trompa hace una especie de glissando y la cuerda golpea como en el Concierto Turco.
En la Pequeña serenata nocturna se explotan efectos que aportan nueva luz: prodigiosas dinámicas en mezzopiano y piano durante el Allegro, la parte central de la Romance. Andante suena con finura excepcional; para el Minueto contrasta un violín solista con la cuerda de violines; y el Finale estratifica a todas las voces.



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