El Programa DART de investigaciones artísticas del Instituto Katarina Gurska abre un espacio singular para músicos, intérpretes, docentes y creadores que desean transformar su práctica artística en conocimiento académico y proyectarla hacia una tesis doctoral en el marco de la Universidad de Valladolid.
Por Inés Monreal Guerrero
Investigar desde la música no significa alejarse del escenario, del aula, del instrumento o del estudio de creación. Al contrario: supone volver a esos mismos espacios con una mirada más profunda, más consciente e interrogativa. Significa preguntarse qué conocimiento nace de la interpretación, cómo se construye una idea musical, de qué manera una práctica pedagógica puede convertirse en objeto de estudio o cómo una experiencia creativa puede adquirir forma de tesis doctoral.
En ese territorio se sitúa el Programa DART de Investigaciones Artísticas de la Fundación Katarina Gurska en convenio con la Escuela de Doctorado de la Universidad de Valladolid (EsDUVa). Una propuesta formativa y académico-artística que nace para acompañar a quienes desean dar un paso más en su trayectoria musical, docente o creativa, y convertir sus inquietudes en un proyecto de investigación riguroso, original y con proyección universitaria.
Para muchos estudiantes que finalizan un máster, el futuro se abre como una pregunta. ¿Cómo continuar? ¿Cómo dar forma a una vocación artística que no se agota en la interpretación, la creación o la enseñanza? ¿Cómo transformar una intuición musical en una investigación sólida?
DART ofrece una respuesta posible: convertir la práctica artística en pensamiento, y el pensamiento en conocimiento compartido.
El programa, desarrollado por la Fundación Katarina Gurska en convenio con la Escuela de Doctorado de la Universidad de Valladolid nació en noviembre de 2019 y está dirigido a músicos, docentes, intérpretes, compositores, creadores e investigadores que aspiran a desarrollar una tesis doctoral en ámbitos vinculados a las prácticas sonoras, la educación artística, la interpretación, la creación contemporánea, la medicina, la psicología, entre otros.
No se trata de una formación complementaria al uso, su sentido es más profundo: acompañar al estudiante en el tránsito entre la experiencia artística y la formulación académica de una investigación rigurosa y científica. Definir un tema, formular objetivos, diseñar una metodología, encontrar un marco teórico adecuado y comprender que la práctica musical también puede ser una forma legítima de producción de conocimiento son algunas de las claves de este recorrido.
Uno de los principales valores del Programa DART es su especificidad dentro del ámbito de las investigaciones artísticas del campo sonoro. La música, entendida no solo como repertorio o práctica profesional, sino también como espacio de pensamiento, creación y experimentación, se convierte aquí en el centro de una propuesta académica singular.
DART ofrece formación, asesoramiento y seguimiento para el desarrollo de tesis doctorales, aunque también se presenta como un espacio de crecimiento para investigadores, docentes y profesionales en activo que desean profundizar en la investigación artística y la investigación musical aplicada.
La conexión, por convenio rectoral, con la Universidad de Valladolid dota al programa de un marco académico sólido y permite a sus estudiantes orientar sus proyectos hacia diferentes programas de la Escuela de Doctorado de la UVa. De este modo, el doctorado deja de aparecer como una meta lejana o abstracta y comienza a construirse desde las propias preguntas artísticas del estudiante.
DART es el único programa en España de estas características y, en la actualidad, todos los estudiantes que lo finalizan defienden con éxito sus tesis doctorales en la Universidad de Valladolid.
Una interpretación, una experiencia docente, una práctica de creación sonora, un laboratorio de improvisación, una investigación y proyecto vinculado a la tecnología pueden convertirse, si se articulan con rigor, en el germen de una tesis doctoral.
Tres años para pensar, crear y compartir
La duración inicial del Programa DART es de tres años. Durante este periodo, el alumnado se integra en una estructura formativa que combina sesiones transversales, asesoramiento académico-artístico personalizado, laboratorio de investigación artística y la participación en el Congreso Internacional DART anual.
La propuesta no se limita a transmitir contenidos. Su objetivo es generar una verdadera comunidad de aprendizaje científico-artística, creación, reflexión y comunicación científica. En este sentido, el programa acompaña tanto el desarrollo intelectual del estudiante como la maduración artística de su proyecto de investigación.
Las sesiones transversales constituyen uno de sus ejes principales. En cada curso académico se desarrollan nueve sesiones formativas consensuadas con la Escuela de Doctorado de la Universidad de Valladolid y aprobadas por el Vicerrector. En ellas se ofrecen herramientas teóricas y prácticas para la investigación artística y la investigación musical aplicada, siempre vinculadas al diseño y elaboración de un futuro proyecto de tesis doctoral.
El enfoque es transversal, transdisciplinar y abierto a los grandes debates de la música actual.
Las grandes preguntas de la música contemporánea
El calendario del curso 2026-2027 refleja con claridad la amplitud de miradas que propone DART. Las sesiones abordan cuestiones como los procesos de creatividad musical, la tecnología, la cocreación artística, las metodologías creativas en investigación musical, la musicología histórica, el patrimonio musical, la investigación cualitativa y cuantitativa, el pensamiento visible en educación artística, la relación entre música, tecnología y conocimiento, la creatividad musical aplicada, la música y la discapacidad, la identidad digital del investigador, la escritura científica, la performatividad, la práctica artística, la improvisación y las formas de evidencia en la investigación artística.
Esta diversidad temática revela una concepción amplia, contemporánea y profundamente viva del fenómeno sonoro. DART no reduce la investigación musical a un único camino, sino que la entiende como un campo abierto y transversal en el que pueden dialogar la interpretación, la composición, la pedagogía, la tecnología, la inclusión, la creación interdisciplinar y las prácticas sonoras actuales más disruptivas.
La filosofía de DART resulta, además, especialmente relevante para comprender cómo están cambiando la estética escénica, los lenguajes performativos y las formas de concebir la relación entre sonido, cuerpo, espacio, tecnología y público. Desde esta perspectiva, las investigaciones desarrolladas en el marco del programa pueden contribuir también a impulsar estudios que analicen las relaciones entre el sonido y la salud mental y física, abriendo nuevas posibilidades de investigación interdisciplinar.
La música aparece así como un espacio de intervención, pensamiento, memoria, experimentación, bienestar y conocimiento.
Voces nacionales e internacionales
El profesorado y los ponentes invitados del curso 2026-2027 refuerzan esa vocación internacional e interdisciplinar. El programa cuenta con especialistas nacionales e internacionales vinculados a distintos ámbitos de la investigación artística y musical aplicada.
Entre ellos figuran los doctores María Elena Riaño Galán, Pamela Burnard, Reinhold Friedl, José Ignacio Palacios Sanz, Jesús Tejada Giménez, Inés María Monreal Guerrero, Elena Ungeheuer, Edgar Ferrer, Adam Ockelford, Ruth Pinedo González, José Luis Parejo Llanos, Falk Hübner, Beatriz Pomés, Mauricio Carrasco, Carl Svensson, Denis Peters, Felipe Gértrudix, Andrea Parkins y Diego Castro.
La presencia de perfiles tan diversos permite que el estudiante entre en contacto con múltiples formas de comprender la investigación artística y la investigación musical aplicada. Esta pluralidad es, precisamente, una de las riquezas del programa: no hay una única manera de investigar desde la música, del mismo modo que no hay una única manera de interpretarla, enseñarla o crearla.
El valor del proceso guiado
Quizá uno de los elementos más relevantes de DART sea su modelo de acompañamiento. Cada estudiante admitido recibe asesoramiento personalizado desde el momento de su matriculación y hasta la presentación de su proyecto de investigación.
Este seguimiento puede desarrollarse de forma presencial o virtual, según las necesidades de cada participante, y cuenta con asesores asignados, investigadores invitados y expertos nacionales e internacionales relacionados con el objeto de estudio de cada proyecto.
La dimensión tutorial resulta especialmente importante porque la investigación artística suele nacer de trayectorias personales muy concretas. No todos los proyectos parten del mismo lugar. Algunos surgen de la interpretación; otros, de la composición; otros, de la docencia; otros, de la tecnología, la inclusión, la improvisación, la escucha o la investigación histórica.
Por eso, el acompañamiento no puede ser genérico. Debe ayudar a cada estudiante a encontrar la forma más adecuada de transformar su experiencia en una pregunta investigable, su práctica en metodología y su intuición en conocimiento.
El laboratorio: pensar haciendo
A la estructura formativa se suma el laboratorio anual de investigación, concebido como un espacio en el que el alumnado adquiere competencias vinculadas a la investigación práctica, creativa y performativa.
En él, los estudiantes diseñan, elaboran y ponen en práctica una idea dentro de un contexto científico-artístico. Este aspecto es esencial para comprender la identidad de DART: la práctica artística no aparece como un complemento decorativo de la investigación, sino como una de sus posibles fuentes.
Crear, interpretar, improvisar, escuchar, ensayar o experimentar pueden ser modos de indagar. Lo decisivo es que esos procesos se integren en un marco metodológico consciente, riguroso y comunicable.
Segovia, un espacio para la creación y el pensamiento
La sede del programa se encuentra en el Instituto Katarina Gurska de Investigaciones Artísticas, el Teatro Canónigos, en el Real Sitio de San Ildefonso, Segovia. El lugar posee una relevancia especial dentro de la propuesta.
Sus instalaciones están concebidas como un espacio de reflexión, formación y práctica multidisciplinar en un entorno creativo e innovador reformado para tal efecto con los últimos avances tecnológicos en 2019 por la Fundación Katarina Gurska.
Esta combinación de espacio académico, entorno patrimonial y lugar escénico favorece una experiencia en la que pensamiento y práctica pueden desarrollarse de manera conjunta. En DART, el aula, el laboratorio y el escenario no son ámbitos separados, sino lugares conectados por una misma pregunta: qué puede aportar ‘el sonido’ al conocimiento contemporáneo.
Un congreso para formar comunidad
El Congreso Internacional DART completa la estructura del programa, que se celebrará en mayo de 2027 y ofrece al alumnado una oportunidad de participación en una comunidad investigadora más amplia.
Comunicar avances, compartir procesos, escuchar otras perspectivas y confrontar ideas son pasos fundamentales en cualquier trayectoria doctoral. La investigación no se construye en soledad, sino en diálogo. Y ese diálogo, cuando se produce entre artistas, docentes, intérpretes, compositores e investigadores, enriquece de manera especial el campo musical.
El congreso, dirigido por Inés María Monreal Guerrero, se convertirá así en un espacio de encuentro, visibilidad y crecimiento académico, donde los proyectos pueden ser contrastados, afinados y proyectados hacia nuevas redes de colaboración.
Una estructura académica sólida
La dirección académica del Programa DART corresponde a la Dra. Inés María Monreal Guerrero, y la coordinación de programas a la Dra. Sara Herrero Gozalo.
El comité académico está formado por el Dr. Paulino Capdepón Verdú, como presidente, el Dr. Antonio Narejos Bernabéu, el Dr. David Carabias Galindo y la Dra. Inés María Monreal Guerrero.
Esta estructura refuerza el carácter académico del programa y garantiza un marco de orientación para quienes desean iniciar o consolidar su camino investigador.

Pensar desde el arte, crear desde el conocimiento
DART se dirige a una generación de músicos, docentes y creadores que ya no entiende la música únicamente como práctica profesional, sino también como territorio de pensamiento.
En un momento en el que las fronteras entre creación, interpretación, educación, tecnología e investigación son cada vez más permeables, el programa ofrece una respuesta actual a una necesidad real: formar investigadores capaces de pensar desde el arte y de crear desde el conocimiento.
Para quienes finalizan un máster, el Programa DART 2026-2027 puede convertirse en un puente natural hacia la tesis doctoral. Pero también puede ser algo más: una experiencia de maduración intelectual, artística y profesional.
En él, las preguntas que nacen del escenario, del aula, del ensayo, del archivo o del laboratorio son acogidas como punto de partida de una investigación posible. Y esa es, probablemente, una de sus mayores aportaciones: reconocer que la música no solo se interpreta, se enseña o se escucha; también se investiga.
Una nueva forma de resonar
DART invita a dar un paso más en el camino artístico. Un paso exigente, sí, pero también profundamente estimulante. Porque investigar desde la música no supone alejarse de la creación, sino profundizar en ella.
No significa renunciar a la sensibilidad artística, sino dotarla de lenguaje, método y proyección. No implica separar el arte de la universidad, sino construir puentes entre ambos mundos.
En ese cruce fecundo entre práctica y pensamiento se sitúa el Programa DART: un espacio para quienes desean que su voz artística dialogue con la investigación y encuentre, en el doctorado, una nueva forma de resonar.
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Inés María Monreal Guerrero es directora académica del programa DART de investigaciones artísticas de la Fundación Katarina Gurska en convenio con la EsDUVa y profesora de la Universidad de Valladolid




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