Aumentar el nivel de conocimientos musicales de parte del alumnado que accede a cursar la Mención en Educación Musical del Grado de Maestro en Educación Primaria, los futuros maestros de música, y mejorar la capacitación pedagógica y didáctica del profesorado que ingresa en las escuelas de música y conservatorios, constituyen dos de los retos pendientes a superar para mejorar significativamente la educación musical en nuestro país.
Por Edmon Elgström Misol
Doctor en Educación Musical por la Universidad de Barcelona
Introducción
El profesorado estable del área de conocimiento de Didáctica de la Expresión Musical de las universidades españolas es el responsable de investigar sobre los aspectos relativos a la educación musical en España. A tal efecto revisa y analiza el sistema educativo, realiza investigaciones para detectar posibles deficiencias y, finalmente, en caso de ser localizadas advierte a los estamentos implicados de los aspectos que es necesario corregir y, en consecuencia, propone cambios y presenta aportaciones innovadoras a implementar destinadas a mejorar la calidad de la enseñanza musical de los distintos niveles educativos en los que la música tiene presencia en nuestro país.
En consecuencia, como profesor del área y, habiendo estudiado el funcionamiento de nuestro sistema, seguidamente en este artículo nos centraremos en tratar dos aspectos que, bajo mi punto de vista, necesitarían ser corregidos, lo que permitiría mejorar notablemente la enseñanza de la música en dos de sus diferentes niveles educativos.
El primer aspecto consistiría en modificar el bajo nivel de conocimientos musicales previos de un porcentaje notable de estudiantes que cursan la Mención en Educación Musical del Grado de Maestro en Educación Primaria en las facultades de educación o de formación del profesorado españolas, es decir, de los futuros maestros de música de la enseñanza primaria. En segundo lugar, la falta de formación pedagógica y didáctica requerida al realizar el acceso del profesorado a las escuelas de música y conservatorios, tanto sea para optar a una plaza como funcionario o contratado laboral, o bien para formar parte de una bolsa de empleo, es el segundo aspecto que requiere ser modificado y que aquí vamos a tratar.
Así pues, en este artículo, y después de haber anunciado las dos deficiencias detectadas en el sistema, vamos a comentarlas detalladamente y a presentar sus respectivas propuestas de solución para subsanarlas y, de este modo, mejorar el sistema existente y aumentar su eficacia. Son soluciones posibles que las instancias educativas implicadas deben escuchar y poner en práctica, pues solo de esta forma será posible llevar a cabo un verdadero cambio que permita seguir mejorando progresivamente el sistema de educación musical en nuestro país.
Sobre el nivel de conocimientos musicales de los futuros maestros de música
Hoy en día, al alumnado interesado en cursar la Mención en Educación Musical del Grado de Maestro en Educación Primaria, es decir a quienes quieren estudiar en las facultades de educación para convertirse en maestros de música de la escuela primaria, por norma general no se le exige haber cursado estudios reglados de música, el grado elemental o bien las enseñanzas profesionales, para inscribirse en dicha especialidad. Este aspecto resulta totalmente incongruente si consideramos que el sistema vigente ha optado por formar maestros especialistas para impartir este tipo de materias y, al mismo tiempo, crear plazas específicas a tal efecto en los centros docentes. En consecuencia, la realidad es que en las aulas universitarias de dicha especialidad, independientemente de si la facultad tiene autorizada, o no, una pequeña prueba de acceso a la Mención en Educación Musical, encontramos alumnado con unos niveles muy heterogéneos de conocimientos musicales. Por un lado, los que han cursado las enseñanzas profesionales de música, por otro los que han realizado el grado elemental de música y, finalmente, un grupo bastante numeroso con pocas o muy pocas nociones de música, los cuales presentan serias dificultades para poder seguir los estudios de la especialidad con normalidad y formarse como maestros de música (Serrano en Jorquera Jaramillo, 2024; Elgström Misol et al., 2026 y Pons León et al., 2026).
Así pues, por todo lo hasta aquí expuesto debemos insistir en la necesidad de modificar la situación existente. Para ello será preciso que todos los agentes implicados en la educación musical en España hagamos un esfuerzo para revertir la situación descrita y aumentar las cifras del alumnado que accede a dichos estudios con los conocimientos musicales suficientes que les permitan seguir la formación didáctica impartida en la facultad con toda facilidad, estudios que, como mínimo deben ser equivalentes a los cursados en un grado elemental, y especialmente recomendables los de las enseñanzas profesionales concluidos, o bien realizados hasta los últimos cursos (Elgström Misol, 2024).
La solución que aportamos a la problemática detectada es muy sencilla. En los conservatorios profesionales de música, en los centros autorizados de enseñanzas musicales y también en las escuelas de música es necesario organizar anualmente charlas de orientación profesional, en las cuales se pueden presentar los diferentes estudios y salidas profesionales para los cuales es necesario el conocimiento de la música, especialmente en este caso haciendo hincapié en la importancia que supone la carrera de Maestro en Educación Primaria con Mención en Educación Musical. Estas charlas deben ser impartidas en la época de valoración por parte del alumnado de los posibles estudios superiores a realizar, a poder ser relacionados con la música, optimizando así la totalidad de los estudios musicales cursados. A dichas charlas será muy importante que asistan, además del alumnado, sus familias y también el profesorado de los centros docentes, pues ellos conociendo bien a su alumnado podrán también aconsejarles e influir en la elección de los estudios en función de las habilidades y características de su alumnado (Elgström Misol, 2025). Si, como consecuencia de las charlas divulgativas realizadas en los centros educativos, se consigue que cada vez más alumnado de los conservatorios y escuelas de música conozca la existencia de los estudios para convertirse en maestro o maestra de música, los valore y se interese por la carrera docente, se conseguiría en poco margen de tiempo un aumento de la presencia en dicha carrera de alumnado con una formación musical de base, aspecto que llevaría a modificar la situación actual comentada, y a poder ir reduciendo la problemática actualmente existente de bajos niveles de conocimientos musicales de un grupo considerable de estudiantes de la Mención en Educación Musical.
Además de lo hasta aquí descrito, existe una segunda opción a tener en cuenta que también puede elevar el nivel de los estudios musicales del alumnado, especialmente de aquel que tenga un nivel menor en el momento de acceder a la carrera. Esta posibilidad se plantea debido a que se está preparando una modificación de los planes de estudios a partir del curso 2028-2029, como resultado de la implantación de la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU), de 22 de marzo de 2023.
Así pues, los nuevos planes de estudios, resultantes de la adaptación a la nueva ley, presentarán un incremento de las horas dedicadas a las menciones de especialización. Por tanto, ante este aumento de los créditos asignados a todas las menciones, entre ellas la Mención en Educación Musical, proponemos a las facultades de educación que, a la hora de elaborar los nuevos planes docentes, consideren dedicar algunos créditos a diseñar asignaturas iniciales de refuerzo de las bases musicales, que sean cursadas de manera obligatoria por el alumnado que disponga de menos conocimientos musicales o que no acredite haber realizado estudios de música reglados.
De este modo, la presencia de estas nuevas asignaturas supondría una ayuda para obtener los conocimientos mínimos musicales necesarios que permitan cursar a dicho alumnado debidamente la citada mención, independientemente de sus diferentes tipos de formación musical de base previa al ingreso en la carrera.

Sobre el proceso de acceso a la profesión docente en escuelas de música y conservatorios
Actualmente, en nuestro país no se requiere ninguna formación o titulación específica de carácter pedagógico ni didáctico para acceder a la profesión docente en las escuelas de música y conservatorios profesionales de música para impartir clase de instrumento, o de cualquier otra disciplina, siendo el único colectivo de la enseñanza de la música en nuestro país al que no se le requiere tal tipo de cualificación, un aspecto totalmente incomprensible que causa un perjuicio directo al alumnado de conservatorio y a la calidad de su enseñanza (Valero García, 2023) y que constituye la segunda deficiencia detectada en el sistema educativo.
Si bien en la educación primaria, secundaria y bachillerato a maestros y profesores de música se les exige tener una formación pedagógica y didáctica para poder acceder a la docencia, tanto sea realizada en la propia carrera como a través de un máster realizado posteriormente a la obtención de la titulación de grado, no obstante, se da la paradoja que para impartir clases en escuelas de música y conservatorios, tanto sea para enseñar a tocar un instrumento, como para impartir las demás asignaturas de los respectivos planes docentes, no se requiere en nuestro país estar en posesión de ninguna titulación pedagógica general, ni de didáctica específica, ni tampoco haber realizado tipo alguno de formación al respecto.
En consecuencia, es comprensible, pero no lógico, que hasta la fecha en los procesos de selección del profesorado para ingresar en escuelas de música y conservatorios prevalezca la competencia interpretativa de los candidatos, mientras que la parte pedagógica quede relegada a un segundo término (Bautista, 2020). Ante esta inexplicable situación, que deja en manos del docente a su suerte el proceso de enseñanza-aprendizaje de su alumnado, es necesario proponer unos criterios diferentes a implementar en dichos procesos de selección del profesorado que permitan demostrar la excelencia docente de los candidatos seleccionados, en vez de fijarse básicamente en el criterio interpretativo como principal requisito para conseguir una plaza docente, o quedar clasificado en las bolsas de empleo.
Como solución para revertir la situación actual proponemos una estrategia en la selección del profesorado, especialmente en aquellos procesos que realizan una prueba práctica estructurada en dos fases, una de interpretación de un determinado repertorio, generalmente de libre elección, y otra en la que se debe impartir clase a uno o varios alumnos del nivel educativo que imparte el centro (Ruíz, 2025). Así pues, nuestra propuesta apostaría por invertir el orden de las pruebas prácticas de acceso que constarían, en primer lugar, de una fase en la que se debería impartir una o más clases al alumnado del centro, donde los candidatos podrían demostrar sus conocimientos pedagógicos y, en particular, didácticos a nivel práctico de la materia o instrumento en cuestión y, una segunda fase, en la que los candidatos clasificados deberían demostrar su excelencia interpretativa, pues no podemos olvidar que el profesorado de la escuela de música o conservatorio debe ser tanto un buen músico como un buen docente (BernabéVillodre y TorresPeñarrocha, 2017) y, en consecuencia, para enseñar música habrá que combinar el saber de la propia materia con la didáctica (Pliego de Andrés, 2009).
Sólo de esta manera, e invirtiendo el orden de las pruebas que se hacen habitualmente, se conseguiría que las personas con más conocimientos didácticos y más excelencia docente, además de la interpretativa, sean las que superen el proceso de selección, puesto que en definitiva no hay que olvidar que la plaza a la que optan es una plaza de profesor en una escuela de música o conservatorio, no una plaza de intérprete en una orquesta o banda, por lo que la fase didáctica debe tener un peso muy relevante.
Si bien es cierto que, a través de las leyes generales que rigen las normativas en curso se necesita mucho tiempo para introducir modificaciones y que los cambios entren en vigor, debido a que son procesos muy lentos (Gómez Aguado, 2026), no obstante, en este caso existe un margen muy amplio en muchos aspectos para introducir cambios en los criterios de las pruebas de selección o bolsas de empleo, ya que en muchos casos el diseño es competencia de los propios conservatorios o consejerías de educación, o ayuntamientos de los que dependan las escuelas de música y conservatorios. Por consiguiente, la introducción de los cambios que proponemos aplicar a dicho proceso afectarían muy positivamente a las pruebas de selección del profesorado en las convocatorias de plazas y también a las bolsas de empleo, asegurando que los candidatos seleccionados posean además de la competencia interpretativa la competencia pedagógica y didáctica necesaria para impartir la respectiva docencia, conocimiento que, a lo largo de los años de trabajo, se irá incrementando por la práctica y también por las diferentes experiencias y conocimientos adquiridos en los cursos y jornadas de formación permanente en las que deben participar los diferentes docentes de todos los niveles educativos.
Una vez descrito el proceso, y para asegurar que el profesorado sea realmente competente pedagógica y didácticamente, además de musical, para desempeñar la tarea de docente en una escuela de música o conservatorio, nos queda ahora cómo conseguir que dichos candidatos tengan la preparación didáctica adecuada, puesto que hoy en día no existen, en el caso de algunos instrumentos o materias, demasiados cursos de preparación para la docencia. Así pues, si por un lado se empiezan a exigir y a valorar más en las pruebas de acceso los conocimientos pedagógicos y didácticos a nivel práctico al respecto de la plaza a la que se opta, por otro lado, los aspirantes a profesores, cada vez más, empezarán a tomar conciencia de que es primordial construir una identidad profesional docente (Zaragozà Muñoz, 2026) y, en consecuencia, adquirir las competencias necesarias para poder llevar a cabo dicho oficio mediante cursos y másteres que, cada vez se irán ofertando en más cantidad en función de la demanda de personas que busquen adquirir conocimientos para poder aspirar a una plaza de docente (Elgström Misol, 2022).
Conclusión
La modificación de las deficiencias existentes en el sistema de educación musical en nuestro país, aquí expuestas, suponen un reto pendiente a conseguir para mejorar la educación musical española de nuestros tiempos. A nuestro parecer, teniendo en cuenta que el proceso de cambio es relativamente sencillo y que no necesita de un calendario de implantación que pueda demorarlo, únicamente será necesario que todos los agentes implicados en los diferentes procesos comprendan la necesidad de llevarlo a cabo y, para ello, adopten de inmediato las propuestas de solución aquí expuestas para alcanzar un verdadero cambio que pueda mejorar la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje de la música, por un lado, en la escuela primaria y, por el otro, en las escuelas de música y conservatorios profesionales de música de nuestro país. Así pues, desde aquí hacemos una llamada a los diferentes agentes implicados en estos niveles educativos a considerar lo hasta aquí expuesto.
Finalmente, hay que recordar que es el profesorado estable del área de Didáctica de la Expresión Musical de las universidades españolas y, cada vez más, el profesorado doctor de los conservatorios superiores de música los que se dedican a investigar el funcionamiento del proceso de enseñanza-aprendizaje de la música en sus diferentes niveles educativos y a proponer cambios, siempre que sean necesarios, para ir mejorando cada vez más dicho proceso. En consecuencia, es lógico que los docentes de música de las escuelas de música y conservatorios estén al día de las investigaciones realizadas por dichos colectivos relativas a su ámbito laboral, tanto sea mediante la lectura de las diferentes publicaciones que van apareciendo en cada momento, fruto de las investigaciones realizadas, como asistiendo y tomando parte en los diferentes congresos que, periódicamente, suelen llevarse a cabo.

Referencias
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BernabéVillodre, M. y TorresPeñarrocha, M. (2017). ¿Qué formación didáctica recibe el futuro profesorado de clarinete en el grado superior? Reflexiones y propuesta curricular. Revista Arbor, Ciencia, Pensamiento y Cultura, 193 (783), pp. 1-29. http://dx.doi.org/10.3989/arbor.2017.783n1004
Elgström Misol, E. (2022). La docencia en escuelas de música y conservatorios como perspectiva profesional para los estudiantes de grado superior de oboe y fagot. Revista de la Asociación de Fagotistas y Oboístas de España, AFOES, 11, pp. 31-34.
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Gómez Aguado, S. (2026). El sistema que crea profesores que no saben enseñar. Revista Melómano, 325, pp. 40-44.
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Pliego de Andrés, V. (2009). La formación de los músicos y de los profesores de música. Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, 74-75, pp. 69-90.
Pons León, V., Monreal Guerrero. I.M. & Vernia Carrasco, A.M. (2026). La formación musical del futuro docente: un análisis de las competencias específicas en Castilla y León. RIDAIM Revista internacional digital de Artes interdisciplinares y Música, 2, pp. 37-60.
Ruíz, J. M. (2025). ¿De qué sirve la prueba práctica en una oposición? Revista Melómano, 314, pp. 40-44.
Serrano, R.M. (2024). Factores de la formación inicial del profesorado de Música en Educación Primaria en la Universidad de Zaragoza, pp. 17-33. En C. Jorquera Jaramillo (Coord.) Música en Educación Primaria: la formación inicial del profesorado. Octaedro.
Valero García, J. P. (2023). Para ser profesor de conservatorio no hace falta formación pedagógica. Revista Melómano, 292, pp. 40-44.https://www.melomanodigital.com/para-ser-profesor-de-conservatorio-no-hace-falta-formacion-pedagogica/
Zaragozà Muñoz, J. Ll. (2026). Competencias musicales, dominios, aprendizaje estratégico y perfil docente. Variables críticas del modelo competencial en escuelas de música y conservatorios. Revista Internacional de Educación Musical (RIEM), 14, pp. 23-32.



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