Con una propuesta austera y meditativa, que recoge la sonoridad más íntima de su instrumento, la guitarrista Nuria López presenta en este primer disco un conjunto de obras concebidas por compositoras en los últimos treinta años. A pesar de reunir estéticas y aproximaciones muy diversas, Órbitas propone un recorrido coherente y que invita a escuchar el disco en su totalidad como una suerte de ‘cuadros de una exposición’ unidos por interludios escritos de manera muy acertada por la propia intérprete. De este modo, la evocación marina y las profundas resonancias de Matanga, de la compositora holandesa Annette Kruisbrink, se dan cita con la nostalgia de … a través de una ventana de la navarra Esperanza Zubieta o las postales de Claudia Montero y sus Tres colores porteños. El acierto de Nuria López está en una cuidada elección del repertorio y una interpretación profunda y matizada, que hacen del disco algo más que un mero compendio de música para guitarra. Obsérvese, por ejemplo, como los mencionados paisajes se equiparan en delicadeza a la evocación de Japón que Rebeca Santiago hace en Kintsugi —la técnica de reparar cerámica haciendo destacar las grietas— y la pieza que la acompaña, Sobre el concepto de impermanencia. O como la pieza performática música para una maceta de Pilar Miralles, concebida para ser interpretada delante de una planta, inunda la escucha de detalles como si se tratase de una mirada microscópica al universo sonoro del instrumento. Hacia el final del disco, López nos da una visión más detallada de su capacidad creativa con Perihelio, que abunda en la textura onírica del resto del álbum con un discurso profundo y marcadamente lírico. Y a modo de guiño o giro cómico final se presenta Black Flowers de Chaya Czernowin, una obra para guitarra eléctrica que aprovecha la sonoridad amplificada de este instrumento para hacer un zoom aún más detallado a la textura y capacidades de las cuerdas con el uso de uñas, golpes y glissandos. Una propuesta única y una exquisita carta de presentación para Nuria López.


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