Still Life. Early Baroque Fantasy
Música d’Outrora
Pablo Devigo, dirección
Deux-Elles DXL1210
Melómano de Oro
Hace ya tiempo que la música antigua y barroca viene protagonizando algunos de los lanzamientos más imaginativos y diversos del panorama discográfico. La recuperación de obras y autores, la recreación de las prácticas improvisatorias de la época o los juegos con la instrumentación son algunos de los caminos por los que discurren estas propuestas, que revelan la capacidad imaginativa y la actualidad de esta música.
En esta línea se presenta Still Life, el magnífico debut del clavecinista Pablo Devigo y su ensemble Música d’Outrora. Su hilo conductor es el stylus phantasticus, un procedimiento compositivo que privilegia la libertad formal, el espíritu rapsódico y el contraste. Como puede imaginarse, un repertorio de estas características requiere de unos intérpretes que conozcan tanto el lenguaje de la época como las posibilidades expresivas del conjunto, y es precisamente esta combinación de técnica y affetto lo que convierte al álbum en toda una revelación.
Varias sonatas de Dario Castello e Ignazio Albertini, dos autores brillantes en el empleo de este estilo, integran el grueso del disco. En el caso del primero, Música d’Outrora ha optado por reorquestar el continuo (siguiendo la práctica de Monteverdi en L’Orfeo) para dotar a su interpretación de dramatismo y energía; recomiendo escuchar los minutos inicial y final del disco para comprender hasta qué punto es efectiva esta teatralidad. Con el segundo, el conjunto realiza una brillante reivindicación de su obra, de un elocuente virtuosismo y un hábil manejo de los planos sonoros.
Still Life se completa con piezas en la órbita de las anteriores: una sinfonía de Alessandro Stradella en la que el protagonismo de la guitarra hace un guiño a la música popular; una trio sonata de Buxtehude que alterna clave y órgano para enfatizar los cambios de carácter; y una admirable versión para clave del motete Ancidetemi pur, escrita por Gregorio Strozzi e interpretada de manera apasionada por Devigo.
El Barroco aún tiene mucho que decirnos a los oyentes contemporáneos, y este disco es la mejor prueba de ello.




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