Para muchos músicos, las audiciones son momentos decisivos, cargados de expectativa y exigencia artística. La falta de materiales especializados en español limita el acceso a información clave sobre este proceso. La traducción de Andrea Martínez, a partir del trabajo del maestro Peter Cooper, busca acercar el conocimiento y ponerlo al alcance de estudiantes, oboístas y músicos interesados en comprender y afrontar mejor las audiciones orquestales.
Por Peter W. Cooper
Oboísta principal, Orquesta Sinfónica de Colorado
Instructor de oboe, Universidad de Colorado en Boulder
Introducción
Hace muchos años, un colega me preguntó cuál era el secreto para ganar una audición de orquesta. Tras pensarlo, le respondí que el secreto era ‘tocar con todo el corazón y con gran precisión’. Claro, eso es una afirmación simplista. Surge entonces la pregunta: ‘¿Cómo lograrlo?’.
Probablemente, la parte más difícil y estresante de alcanzar una carrera como músico de orquesta sea el proceso de audición. En ningún otro momento de la vida profesional se interpreta tanta música, tan difícil, en un periodo tan corto y con tanto en juego.
Tengo dos principios cuando empiezo a preparar una audición: no dejar una piedra sin levantar durante la preparación y no preocuparme por lo que está fuera de mi control.
Los siguientes pasos están escritos especialmente para oboístas, aunque otros instrumentistas pueden aplicar la mayoría de estas ideas.
Tu instrumento
Pide una cita con el lutier para que revise tu instrumento. En la audición, tu instrumento no debe sentirse ‘bastante bien’. Debe sentirse perfecto.
¿Qué ocurre si tu oboe está levemente desajustado o tiene una fuga, aunque sea mínima? Fallarás notas. Tendrás que presionar las llaves más de lo necesario. Esa tensión adicional en los dedos se extenderá a las manos y al resto del cuerpo, lo que hará que una situación tensa resulte aún más estresante.
Tendrás que sacrificar las dinámicas más suaves porque no confiarás lo suficiente en tu instrumento para arriesgarte a tocar suavemente. Necesitarás una caña que vibre más para compensar la falta de sellado. Tus notas graves estarán más bajas de lo habitual, ya que evitarás atacarlas con decisión por miedo a que se corten.
Cañas
No deberías preocuparte por si tendrás o no una buena caña el día de la audición. Prepárate con antelación: fabrica al menos tres cañas al día durante varias semanas. Escoge el carrizo con cuidado y descarta cualquier pieza que no sea de la mejor calidad.
Tres días antes de la audición deberías tener seleccionadas doce cañas de la mejor calidad. Descarta las más débiles en los dos días previos, pero cuando llegues a la sala debes contar con al menos tres o cuatro opciones excelentes.
No te apegues emocionalmente a una sola caña. Al final, siempre te romperá el corazón.
No decidas cual será tu ‘caña de audición’ antes de tiempo. Utiliza la que funciones mejor ese día, incluso si no esperabas que fuera esa ‘la escogida’.
Elecciones de tempo
Si no has tocado en público algunos de los extractos de la lista, es esencial prepararlos de forma que te escuches preparado y con experiencia. Escucha al menos tres grabaciones diferentes de cada fragmento. Debes saber el rango de tempi y de posibilidades interpretativas. Cada extracto admite un margen de tempo aceptable.
Tocar un fragmento rápido demasiado rápido puede parecer exhibicionismo. Un tempo excesivamente lento puede transmitir inseguridad técnica o, en el caso de un pasaje pesado y lento, aburrir al comité.
Cuando escuches las grabaciones de las piezas de audición, estudia todo el conjunto, no solo la parte de oboe. No uses los libros de extractos, consigue la parte completa. Sigue la partitura (score) completa si puedes. Identifica qué es solo y qué es tutti.
Si la orquesta envía extractos específicos, concéntrate en ellos. Sin embargo, es prudente estudiar la obra completa. En numerosas ocasiones me han pedido interpretar fragmentos que no figuraban en la lista.
Técnica
Frecuentemente le digo a mi alumnado que tocando bien los solos lentos ganarán la audición, pero tocando pobremente los solos rápidos la perderán. En otras palabras: la técnica pulida no garantiza el éxito, pero una técnica descuidada asegura el fracaso.
La preparación a fondo con metrónomo es esencial. No importa la manera en la que abordes el estudio de la técnica, siempre debe ser rítmico y tocado con un pulso interno. Toca con el mismo estilo y energía en un tempo lento que como sería a la velocidad real. Nunca seas descuidado cuando practiques técnica. Si no está limpio, estás practicando demasiado rápido.
Cuando las personas practican técnica, tienden a caer en la rutina. Esto significa que las mismas notas se quedan menospreciadas, reducidas o recortadas cada vez y estas inexactitudes se solidifican al repetirlas. Busca estrategias para que los pasajes técnicos parezcan nuevos.
Hay un punto en la práctica de la técnica en el que pasas de esperar a que te salga un pasaje limpio a saber que va a salir limpio. Es importante llegar al punto de saber que te saldrá antes de llegar a la audición. Entonces puedes calmar tus nervios diciéndote a ti mismo: ‘sé que puedo hacerlo porque lo he hecho miles de veces’.
Frecuentemente hablo con mis estudiantes acerca de su ‘medidor de pánico interno’ (MDPI). Digamos que medimos en una escala del uno al diez, donde ‘uno’ es cómodo y confiado al cien por cien de que el solo te va a salir perfecto. Por otro lado, ‘diez’ sería entrar en pánico.
Ahora, encuentra un tempo en el que puedas tocar la obertura de Le Tombeau de Couperin de Ravel perfectamente, con un uno en tu medidor de pánico interno. Mientras subas el tempo en tus sesiones de estudio, sigue monitoreando tu MDPI y mantenlo en un uno. Si empieza a subir, ¡estás estudiando demasiado rápido!
Esto es importante, porque trabajar la técnica debería ser un proceso de construcción de confianza interna mientras ejercitas los dedos. Si después tienes que tocar Le Tombeau, puedes decirte a ti mismo: ‘nunca me he sentido menos del cien por cien seguro tocando este extracto y NUNCA lo he tocado menos que perfecto’. Estarás confiado en que vas a lograrlo perfectamente.
Distinguirte de los demás
No es suficiente lograr un sonido precioso y una técnica impecable. Debes usar un color y estilo diferentes por cada extracto. Esto significa que tu sonido en La Mer de Debussy debe de ser diferente de tu sonido en la Eroica de Beethoven.
La mayoría de los oboístas se obsesionan con tener un sonido ‘oscuro’. Siempre debes buscar un sonido hermoso y complejo, con la oscuridad o el brillo que mejor empaste con la calidad de la música.
Cada extracto debe tener su carácter distintivo. Esto se logra parcialmente con una caña muy flexible, pero sobre todo tomándote el tiempo para reflexionar profundamente sobre cada pasaje. Debes pasar un tiempo considerable sin el oboe en tus manos, pensando en cómo debería sonar cada fragmento si tuvieras habilidades ilimitadas.
Debes grabar cada extracto antes de la audición. Puede ser insoportable, pero es mejor que escuches y corrijas tus propios defectos a que esperes a que el jurado los escuche. Confía en tus instintos. Si está correcto, lo sabrás.
Debes tener un ‘plan de acción’ para cada frase de cada extracto. Cada frase debe estar pensada y analizada con anterioridad, para que siempre sepas cuál es la intención de la dirección de la frase. Si tú tienes un plan para cada extracto, puedes concentrarte en él y no tendrás suficiente ‘banda ancha mental’ para pensar también en cuán nervioso estás.
En los grandes solos románticos, cuenta una historia y crea una escena. Debes transmitir una gran energía, pero también reposar cuando la música lo requiera.
Cuando Larry Combs ganó en la Sinfónica de Chicago, uno de sus colegas me habló sobre su audición: ‘Tocó en color. Todos los demás tocaron en blanco y negro’. Te doy el mismo consejo: ‘Toca en color’.
No vayas a lo seguro. Toma riesgos musicales. Toca para ganar, no para evitar perder.

¿Merezco ganar?
Tal como yo lo veo, alguien merece ganar cuando ha pasado años estudiando y ha invertido mucho dinero en clases y lecciones. Alguien que, junto a su familia, ha hecho sacrificios por este sueño. Alguien que ha dejado pasar oportunidades sociales por practicar; que ha luchado desesperadamente por hacer mejores cañas; que ha pedido dinero prestado o ha recortado su presupuesto para comprar un nuevo instrumento. Alguien que ha agonizado por lograr que un extracto esté limpio y hermoso.
¿Te suena familiar? Probablemente no seas el único que merezca ganar. Pero si cumples con la descripción anterior, definitivamente mereces ganar.
Audiciones de prueba
Debes hacer al menos tres audiciones de práctica con amigos o colegas de confianza. No toques para nadie que sospeches que tenga algo negativo contra ti o que esté tentado a meterte ideas perjudiciales. Encuentra personas que te apoyen y tengan las mejores intenciones.
Convierte estas audiciones simuladas en experiencias formales e incómodas. Deben, en la medida de lo posible, simular la experiencia real.
Las cosas que no puedes controlar
La gente pierde una cantidad tremenda de tiempo preocupándose por cosas que están fuera de su control. Esto incluye quién va a audicionar, cuántas personas llegarán, qué número te tocará y qué significará, la temperatura y la acústica de la sala, qué está buscando escuchar el comité, el clima o tu salud el día de la audición —esto puede estar parcialmente controlado con anterioridad, pero cuando llegue el día te sentirás como te sientas y debes aceptarlo—, si les gustas o no y si vas a ganar.
No puedes controlar nada de lo anterior. Entonces, no gastes energía preocupándote por ello. Oblígate a sacar esos pensamientos de tu mente.
Cosas que puedes controlar
Tu actitud, tu preparación, tus cañas, tu interpretación.
Toda tu concentración debe estar en eso. Es más que suficiente para ocupar toda tu atención.
Llegar a la sala
Si no estoy familiarizado con la ciudad, me gusta ir el día anterior a la puerta del escenario. De esta manera sé exactamente a dónde tengo que ir y el lugar me resulta un poco más familiar el día de la audición.
En las audiciones probablemente te encontrarás con viejos amigos, compañeros de clase y colegas. Este no es el momento para ponerte al día. Toda tu energía y concentración deben estar enfocadas en hacer tu interpretación lo más hermosa posible.
Mantente en contacto con tus cañas. Afila tu cuchillo antes de irte a la audición para hacer pequeños ajustes de último momento. Revisa dos veces que lleves contigo la placa y el bloque para cortar.
La audición en sí
Cuando entres a la sala para la audición real, no calientes en el escenario. Si tienes que revisar tu caña, hazlo de manera muy silenciosa, discreta y breve. Tocar escalas o pasajes sin sentido no te ayudará ante el comité y puede crear una impresión negativa. Comenzar sin calentar frente al comité puede transmitir gran maestría y confianza.
Tómate un momento para sumergirte en el estilo de cada extracto antes de comenzar. Desde la primera vibración de la caña debes estar ‘en carácter’. Después de los primeros compases de la primera pieza, los miembros del comité tendrán uno u otro pensamiento: ‘no’ o ‘me gustaría escuchar más’. No tienes tiempo para empezar a tocar y luego sonar bien.

Mantra de audición
Gladys Elliot me dio este mantra de audición para repetírmelo muchas veces. Funciona para mí: sin miedo, sin inhibiciones, sin deseo de complacer, nada se interpondrá entre el trabajo que tienes entre manos y tú.
No intentes complacer al comité. No puedes hacer que les agrades.
La segunda parte del mantra es: a través de la intensa concentración, las inhibiciones se derriten y somos libres de interpretar, sin dudas sobre nosotros mismos.
Si no ganas
No hay vergüenza en perder una audición. Evita el consuelo temporal de la amargura, de afirmar que no fue justo o que estaba ‘arreglado’. Nadie puede ganar siempre.
Ten en cuenta que el crecimiento que obtuviste durante las largas horas de preparación sigue contigo. Practicar bien nunca es tiempo perdido.
Busca maneras de presentarte aún mejor la próxima vez. Siempre habrá otra audición.




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