Desde que la pedagogía musical inició su andadura, las mujeres han estado presentes en la disciplina. Pedagogas musicales que, con sus trabajos, cambiaron el rumbo de la enseñanza de la música, pero que no han recibido el reconocimiento debido. Figuras como Maria Montessori, Justine Ward, Sara Ann Glover, Gunild Keetman, Dorothee Günther, Violeta Hemsy de Gainza, Montse Sanuy, Encarnación López Arenosa, María del Carmen Ibáñez, Rosa Font Fuster, Mili Porta, Elisa Roche y Ana María Navarrete.
Por Patricia García Sánchez
La nueva pedagogía musical nace como disciplina aproximadamente en los años 30 del pasado siglo en Europa. Esta concepción novedosa contempla una forma de enseñar la música de manera integral, participativa, vivencial y creativa, en contraposición a los esquemas rígidos y repetitivos del pasado. Los nuevos métodos pedagógicos coinciden en la importancia de la música para el desarrollo integral del ser humano y en un aprendizaje basado en la experiencia y la acción del propio alumnado. De esta forma, muchos nombres han llegado hasta nosotros como referentes indispensables: Edgar Willems, Carl Orff, Zoltán Kodály, Maurice Martenot y Émile Jaques-Dalcroze, entre otros.
Este novedoso paradigma tiene una doble direccionalidad: por un lado, se especializa en las enseñanzas específicas destinadas a estudiantes de música e instrumentos (conservatorios, coros, academias, escuelas de música, etc.) y, por otro, posee una perspectiva de universalización de la música, es decir, que se incluya dentro de los programas educativos de las escuelas desde edades muy tempranas, debido a su poder formativo y beneficios. La música ya no está reservada para los ámbitos académicos y especialistas, sino que debe popularizarse.
Pero, una vez más, al igual que ocurre en otras disciplinas musicales como la composición o la dirección, nos preguntamos qué lugar ocupan las mujeres dentro de la pedagogía musical. La cuestión es: ¿han existido mujeres pedagogas musicales en el transcurso de esta disciplina desde su nacimiento hasta la actualidad? La respuesta es un rotundo sí. Desde que la pedagogía musical comenzó su andadura, las mujeres han tenido presencia e importancia, y en este artículo vamos a conocerlas: pedagogas, profesoras, ideólogas e inventoras.
La voz de la mujer
La enseñanza de la música y la mujer siempre han estado muy relacionadas, desde tiempos remotos y ancestrales, desde la mujer rural hasta las figuras más destacadas y especializadas en la materia. Todas tienen cabida en la maravillosa aventura de la enseñanza de la música.
Al nacer, el recién nacido descubre el mundo mediante arrullos, nanas, improvisaciones y murmullos, que le provocan pertenencia, amor y seguridad. La vida entera se le muestra en forma de voz y ritmo. En clave de mujer.
Desde los albores de la humanidad, la mujer ha sido iniciadora del aprendizaje musical como parte del descubrimiento del entorno: maestra y pedagoga desde la intuición. La oralidad y la pedagogía intuitiva se enlazan en la voz de la mujer.
Una precursora: Sarah Ann Glover (1785-1867)
Los primeros años del desarrollo de la disciplina, entre 1930 y 1940, se caracterizaron por introducir cambios sustanciales en la educación musical. Este momento se ha llamado el Periodo de los precursores. Entre ellos destacó Sarah Ann Glover, maestra en escuelas dominicales y directora de coro en la iglesia de Norwich (Inglaterra). Su método, conocido como Tonic sol-fa, se basaba en la representación de las notas por las iniciales de los siete tonos de la escala diatónica. El sistema fue ampliado por John Curwen, quien lo hizo sin el permiso de la pedagoga, y se difundió gracias a la archiconocida película The Sound of Music, traducida como Sonrisas y lágrimas. Su influencia transformó la forma de enseñar música hasta nuestros días. Años más tarde, la profesora alemana Agnes Hundoegger (1858-1927) fundó el método Do móvil, basado en el sistema de Glover, de recepción desigual entre maestras y maestros.
Referentes indispensables de los primeros periodos: Maria Montessori y Justine Ward
Durante los años 1940-1950, la pedagogía estuvo muy influida por la Escuela Nueva, destacando los métodos de Pestalozzi, Decroly, Fröebel, Willems, Dalcroze y Martenot. La labor pedagógica de Maria Montessori (1870-1952) destaca por su proyección, significación y actualidad. Su metodología no fue exclusivamente musical; sin embargo, dedica capítulos muy interesantes a la reflexión sobre la disciplina. Para la pedagoga, la música es una parte esencial de la educación y la relaciona con aspectos como la ética o la belleza. Musicalmente, no elaboró un método específico, pero sí señaló multitud de dinámicas y estrategias para trabajar el ritmo y la coordinación, destacando la importancia del silencio, el orden, el equilibrio, la exploración y la libertad. Basó el aprendizaje en la percepción, la experiencia, los sentidos, el juego y la creatividad. La música prepara para el lenguaje oral, es fuente de equilibrio emocional y ayuda en la concentración. Las aportaciones de Montessori al campo de la musicoterapia son muy valiosas.
Por su parte, Justine Ward (1879-1975), pedagoga estadounidense, escribió varios métodos sobre enseñanza musical centrados en el canto coral y gregoriano, mediante el uso de la quironimia y firme creencia de que todos los niños y niñas pueden cantar afinadamente si reciben la formación vocal y auditiva adecuada.
Ellas y los grandes métodos activos e instrumentales
El Periodo de los métodos instrumentales (1950-1970) fue clave para el desarrollo de la disciplina, con los grandes métodos de Orff, Kodály, Dalcroze y Martenot. Sin embargo, ellos no trabajaron solos: un ramillete de nombres femeninos, oculto bajo las piedras de la historia, realizó aportaciones decisivas.
Dorothee Günther (1896-1975) y Gunild Keetman (1904-1990) colaboraron con Carl Orff desde sus comienzos. La primera fue bailarina y abrió junto a él una academia de gimnasia, música y danza. En dicha escuela se matriculó y estudió la segunda, Gunild, quien pronto estableció un vínculo importante con Orff. Ambos fueron autores de los cinco volúmenes del Orf-Schulwerk.
Por otro lado, Erzsébet Szönyi (1923-2019), discípula de Kodály, extendió su método a nivel mundial. Fue pedagoga y compositora de obras destinadas al público infantil y juvenil —óperas, oratorios, ballets, etc.—.
La rítmica de Dalcroze fue difundida por muchas de sus discípulas y colaboradoras: Marie Rambert, Rosalia Chladek, Mary Wigman o Hanya Holm. En Italia, Laura Bassi (1883-1950) desarrolló la rítmica integral tomando las ideas de Dalcroze y dándoles un nuevo enfoque para las artes en general, haciendo hincapié en el niño/a como centro del proceso de enseñanza-aprendizaje. Emplea recursos variados como expresión corporal, recitados, dibujos, instrumentos musicales, teatro, improvisación y marionetas o muñecos.
En el método Martenot ocurrió algo similar: no fue obra de un único autor, sino del trabajo colaborativo musical y pedagógico del equipo formado por las hermanas Ginette y Madeleine Martenot, su esposa Renée y la hija de ambos, Ariane Martenot.
Pedagogas musicales en España y América
María del Carmen Ibáñez e Ibáñez (1895-1962) puede considerarse una pionera en el campo de la pedagogía musical en España. Fue compositora, pianista, inventora, pedagoga y etnomusicóloga. Dedicó su vida a la enseñanza de la música en las escuelas, a la composición y a la recopilación de canciones populares de la provincia de Albacete. Seguidora de Pestalozzi y de las nuevas metodologías activas e instrumentales que se desarrollaban en Europa en aquellos años, así como de la Institución Libre de Enseñanza y la Escuela Nueva, abogó por una enseñanza musical basada en el juego, la intuición y el canto coral. Resultado de todas sus investigaciones y teorías, Carmen inventó el Rigo-Móvil Ibáñez en 1928. Se trataba de un estuche de madera que contenía un pentagrama metálico sobre el que se insertaban las figuras y silencios. Su método asociaba colores, sonidos y formas, y fue de gran importancia y relevancia para alumnado sordomudo.
Pilar Fernández de la Mora (1867-1929), autora del método Una hora de mecanismo para intérpretes de piano, fue una reconocida compositora y pedagoga nacida en Sevilla. Su trabajo se basaba en la sistematización, la reflexión y el desarrollo del movimiento de los dedos menos ágiles. Llegó a ser una pianista de renombre europeo, pero prefirió alejarse de los escenarios para dedicarse a la docencia, convirtiéndose en la primera mujer asalariada de la Escuela Nacional de Música y Declamación (actual Real Conservatorio Superior de Música de Madrid).
Violeta Hemsy de Gainza (1929-2023), compositora y pedagoga argentina de gran proyección internacional, fue innovadora y renovadora de la educación musical en el mundo hispano. Publicó más de cuarenta libros sobre iniciación, improvisación, fundamentos y materiales musicales para niños y niñas. Para la pedagoga, las bases de la educación musical son la creatividad y la motivación.
Compositora y pedagoga, Rosa Font Fuster (1931-2013) realizó sus estudios en Barcelona, Salzburgo y París, donde se especializó en el método Ward. Su metodología tuvo como eje el canto y la improvisación vocal, con gran difusión y proyección en España y América. Publicó varios libros para profesorado y alumnado, entre ellos Metodología del ritmo musical.
Montserrat Sanuy Simón (1935) fue pedagoga musical y directora de programas de radio dedicados al público infantil. Su programa En clave de sol se convirtió en modelo de referencia por su innovación y propuestas. Fundó la Escuela de Música y Danza de Madrid para divulgar el método Orff-Schulwerk, del que era una ferviente seguidora. Sanuy consideraba que el lenguaje musical debía trabajarse desde el juego, la creatividad y la improvisación, partiendo del ritmo, el cuerpo y la palabra. Su método se basa en la universalidad de la música, desde un planteamiento riguroso y reflexivo.
Encarnación López de Arenosa Díaz (1935-2021), primera mujer en dirigir el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, fue una gran innovadora de la didáctica musical en los conservatorios españoles. Autora de numerosos libros y métodos de Lenguaje Musical, fue una figura clave en el cambio metodológico que sustituyó el Solfeo tradicional por el Lenguaje Musical. Sus teorías se apoyaban en la integración de los métodos pedagógico-musicales del siglo XX, ya nombrados, y en la psicología constructivista.
Otras autoras destacadas son María Pilar Escudero (1931), con más de cien títulos sobre la enseñanza del canto popular, la flauta dulce, la rítmica, las audiciones y los musicogramas; y Pilar Pascual Mejía, cuyos libros Didáctica de la música para Educación Infantil y Primaria son fundamentales para estudiantes de Magisterio Musical y docentes de música en las etapas tempranas. Su enfoque educativo se centra en la globalización y en la capacidad de la música para desarrollar de forma integral al individuo.
Por último, Elisa Roche (1943-2009), nacida en Gijón, está considerada la mayor especialista en España en metodología Orff. Fue catedrática del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y la persona que lideró la reforma educativa más ambiciosa e importante de los últimos tiempos con respecto a la introducción de la música en el sistema educativo español desde edades tempranas: la reforma LOGSE (1990). En dicha ley, la música aparecía, por primera vez en la historia como asignatura dentro de la etapa de Educación Primaria, en el área de Educación Artística, junto a la Plástica y la Dramatización. Las enseñanzas musicales de conservatorio se integraban en el sistema educativo de forma reglada, con tres etapas fundamentales: grado elemental, medio y superior, equiparando las titulaciones superiores a títulos universitarios. Desde entonces no hubo marcha atrás y, aunque las leyes posteriores varían el número de horas del área de música en Educación Secundaria, la asignatura se consolidó como obligatoria en Primaria.
Compositoras y pedagogas
A lo largo de la historia, muchas compositoras dedicaron parte de su trabajo a la pedagogía musical en sus respectivos instrumentos o especialidades. Anna Magdalena Bach, Nanerl Mozart, Clara Wieck Schumann, Fanny Mendelssohn, Cécile Chaminade, Elfrida Andrée, Pauline García Viardot, Ruth Crawford Seeger y Celia Torrá escribieron obras dirigidas al público infantil y orientadas a la enseñanza de la música.
No podemos dejar de mencionar a la gran Nadia Boulanger, destacada pedagoga de compositores del siglo XX. La francesa fue, además, compositora, pianista, organista, directora de orquesta y profesora, mientras difundía el legado compositivo de su hermana Lili Boulanger. Su método, riguroso y exigente, se basaba en la disciplina, el amor al detalle y la devoción por la música. Formó a figuras como Aaron Copland, Astor Piazzolla, Daniel Barenboim, John Eliot Gardiner, Quincy Jones, Philip Glass, Elliott Carter y Leonard Bernstein.
Actualidad y futuro de la disciplina
Ana María y Mariví Navarrete representan la actualidad dentro de las metodologías musicales, con un enfoque que combina tradición e innovación contemporánea. Discípulas de la gallega Mili Porta Siso (1918-1971) —pianista, compositora, directora de orquesta y catedrática de Solfeo del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid en el año 1962—, amplían hoy las fronteras de la pedagogía musical. Para estas pedagogas, la interpretación musical es una forma de contar historias y evocar emociones. La fusión de géneros, la exploración de nuevas sonoridades y el uso de las tecnologías son rasgos de su método, con el que consiguen reconfiguran la enseñanza musical desde un enfoque creativo, global y moderno.
Así, la pedagogía de la música enfrenta el reto de adaptarse a nuevos enfoques: aprendizaje basado en proyectos, retos o problemas; gamificación (juegos sobre compositores o compositoras, personajes, instrumentos, voces o lenguaje musical); aprendizaje invertido, cooperativo y con nuevas tecnologías y redes sociales. Algunas pedagogas y docentes comparten recursos e iniciativas en redes: @mjpedagogiamusical, @musicacontania, @nosolopianoedu, @batucado, son algunos ejemplos.
Por último, la educación musical con perspectiva de género se erige como una nueva forma de entender la pedagogía, desde la inclusión de mujeres y referentes femeninos en las aulas de música.
En definitiva, la pedagogía musical se escribe en clave de mujer. La metodología en las aulas de música debe atender a este legado: una herencia que incluya a las pedagogas que quedaron en el olvido, pero que contribuyeron con valiosas aportaciones y autorías compartidas a los grandes métodos activos e instrumentales, a la enseñanza de la música del día a día de todos los niveles y modalidades educativas. Mujeres que participaron en reformas educativas que cambiaron el rumbo de la educación musical en España; que crearon, extendieron y difundieron la música como un arte vivencial, expresivo, emocional y terapéutico. Profesoras que transforman, desde la tradición y la innovación, haciendo crecer la música como arte y lenguaje universal.



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