
Éric Satie, hijo de Alfred y Jane Leslie, nace en Honfleur, Normandía, el 17 de mayo de 1866. En 1872, una tragedia le golpea: la muerte de su madre, que deja en él una profunda herida. Alfred, destrozado, emprenderá un largo viaje, dejando a sus hijos al cuidado de la familia. Éric, el mayor, es enviado a un internado, en el que deberá ir de uniforme. ¿Data de esta época su obsesión por los uniformes que llevará a lo largo de su vida: de bohemio, de místico, de funcionario con bombín y paraguas?
Por Carmen Martínez-Pierret
Durante esos años, Satie aprenderá música con Gustave Vinot en el órgano de la Église Saint-Léonard, que será, según Jean-Pierre Armengaud, ‘el germen de su estética de recogimiento, sencillez, lentitud y contención’.
En 1878, Alfred se instala en París con sus hijos. La felicidad no durará: en enero de 1879 se casa en segundas nupcias con la pianista Eugénie Barnetche, que insiste en mandar a Éric al Conservatorio.
En Choral Inappétissant, préambulo a Sports et Divertissements (1914), Satie afirma haber puesto ‘todo lo que sé sobre el aburrimiento’ para dedicarlo a sus enemigos, ‘a los que no me quieren’. De 1879 a 1886, el Conservatorio de París le daría la oportunidad de cultivar ambas cosas. Sus calificaciones: ‘dotado, pero indolente’, ‘el alumno más perezoso del conservatorio’. Años después, Satie manifestará su resentimiento: ‘Mi Espíritu era tan dulce que no pudisteis comprenderlo; con vuestra falta de inteligencia me hicisteis detestar el burdo Arte que enseñáis; con vuestra rigidez, me hicisteis despreciaros durante mucho tiempo’.
Contamine & Le chat noir
En 1884, Satie firma ya un breve Allegro para piano como Erik Satie, con ‘k’, evocando su origen vikingo. Meses después, compondrá un Valse-ballet y una Fantaisie-valse dedicada ‘à mon ami J. P. Contamine de Latour‘, curioso personaje al que conoce en 1885. José Patricio Contamine, nacido en Tarragona en 1867, poeta, afirmaba descender de la familia de Napoleón y aspiraba —cómo no— a la corona de Francia. Añadirá a su apellido ‘de Latour’ en prueba de una pasión por la Edad Media que comparte con Erik. No en vano Debussy dedicará, en 1892, un libro de poemas de Baudelaire a ‘Erik Satie, músico medieval y tierno, extraviado en este siglo’.
En 1887, Satie se muda a Montmartre con su nuevo amigo. ‘Pasábamos nuestros días intercambiando ideas, urdiendo planes ambiciosos, soñando con éxitos sensacionales, embriagándonos de esperanzas descabelladas y riéndonos de nuestra propia miseria’, escribe Contamine. Satie encuentra en él un estímulo a su propia vocación: compone, sobre poemas de Contamine, Les Anges, Élégie, Sylvie, Chanson y Les Fleurs (1886-1887). De sus horas de recogimiento en Notre-Dame surgirán las Ogives (1886)y las Sarabandes (1887), ambas para piano.
Satie se decide a solicitar un puesto de pianista en Le Chat Noir,el cabaret de Rodolphe Salis que reúne al Tout-Paris bohemio. Contamine lo cuenta: ‘Satie soñaba ya con sus Gymnopédies. A decir verdad, solo había encontrado el título, pero la extrañeza de la palabra le otorgaba una cierta aureola. Así que, cuando entramos en el cabaret, el humorista Vital-Hocquet anunció solemnemente: ‘¡Erik Satie, gimnopedista!’. A lo que Salis, haciendo una gran reverencia, respondió: ‘¡Hermosa profesión!». Satie será el pianista del chansonnier Vincent Hyspa, con quien creará canciones como Chez le docteur, L’omnibus automobile o Un dîner à l’Élysée. Frecuentará también el Auberge du Clou, donde se sentirá ‘pianista mercenario’, condenado a tocar ‘tremendas porquerías’ para ganarse la vida… y la absenta, que consume ya sin moderación.
Gymnopédies & Gnossiennes
¿Qué eran, para su autor, las Gymnopédies? ¿Un intento de evasión, un momento de introspección en el ruidoso cabaret, un antídoto a las porquerías del mercenario? En cualquier caso, estas joyas musicales, compuestas por Satie en 1888 —con solo veintiún años—, son ‘odas a la lentitud‘ que, por su infinita dulzura, por la paz que emanan, poseen la virtud de transportar al oyente. En cuanto a las Gnossiennes (1890), escritas sin compás ni indicación metronómica (quizá con el fin de difuminar, en el intérprete como en el oyente, la percepción del tiempo), revelan un Satie que es, según Rollo Myers, ‘maestro, si no inventor, de la música estática, una música que no avanza, que no se desarrolla, sino que gira sobre sí misma, generando un efecto casi alucinatorio’. Satie, además, reemplaza las indicaciones de matiz por insólitos mensajes para el pianista (‘Provéase de clarividencia’, ‘Solo, durante un instante’, ‘Abra la cabeza’), queirán evolucionando hasta convertir la partitura en una suerte de espacio poético.
Tres Sarabandes, tres Gymnopédies, tres Gnossiennes… ¿búsqueda de armonía esotérica, referencia al número clave de la masonería, a la Trinidad católica? Lo cierto es que Satie concebirá la mayoría de sus obras para piano en grupos de tres, sobre todo a partir de las Pièces froides (1897).
De Péladan a Valadon: Vexations
En 1891, otro personaje entra en escena: ‘Sâr’ Péladan, creador de la Orden Rosa-Cruz Estética. Satie, cautivado, será el compositor oficial de la orden. Surgen así, fruto de esta época mística, las Sonneries de la Rose-Croix (1891)y Le Fils des étoiles (1892). Pero Péladan pretende ejercer una influencia sobre Satie que este, ofendido, rechazará: ‘si debo ser discípulo de alguien, creo poder decir que no es de ningún otro que de Mí mismo’.
Ávido lector de Paracelso, Satie lleva a la práctica la máxima ‘Que no sea de otro quien pueda ser dueño de sí mismo’ y funda, en 1893, la Iglesia Metropolitana del Arte. Maestro de capilla de su propia iglesia, compondrá obras tan peculiares como el ‘ballet cristiano’ Uspud, para ‘alejar a los imbéciles’; el Prélude de La Porte héroïque du ciel,dedicado a sí mismo; y las Danses gothiques ‘para la mayor calma y la fuerte tranquilidad de mi alma’, con las que intentará hallar consuelo a su tormentosa relación con la pintora Suzanne Valadon.
De la traumática ruptura con Valadon surgirán las Vexations.Satie toma el título del Libro de las Vexaciones (donde Paracelso glosa los tormentos de la vía alquímica) y precisa en la partitura: ‘Para tocar este motivo 840 veces seguidas, conviene prepararse de antemano, en el mayor silencio posible y en solemne inmovilidad’. Según sus cálculos, la ejecución debía durar veinticuatro horas. La ocasión de comprobarlo llegaría en 1963, al protagonizar John Cage, junto a otros nueve pianistas, el estreno mundial de Vexations en Nueva York. Finalmente, la duración del concierto-happening no superó las dieciocho horas. ¿La aceleración de la historia, quizás? Una hipótesis que complacería sin duda al esotérico Satie.
Un adelantado a su tiempo
En 1898, Satie, acuciado por problemas económicos, se muda a Arcueil, al sur de París. A partir de 1900, compondrá sus mejores canciones de cabaret: La Diva de l’Empire y Je te veux,dedicadas a Paulette Darty, ‘reina del vals lento’. Por otro lado, harto de que le digan que ‘cuide más la forma’, Satie escribe sus Trois morceaux en forme de poire e ingresa en la Schola Cantorum, donde estudiará durante tres años.
Según Albert Roussel, su profesor de contrapunto, ‘Satie era ya un músico profesional que no tenía nada que aprender. A pesar de todo, insistió. Se convirtió en un alumno dócil y aplicado’. ¡Cómo han cambiado las cosas! En 1908, Satie obtiene un diploma con matrícula y adopta el uniforme que le hará famoso: traje, falso cuello, bombín y paraguas. ¿Parodia del músico-funcionario, del que se burlará, años después, en su Sonatine bureaucratique? ¿Sabe Satie que, en el fondo, todo esto no le servirá para nada, a él, que ya había encontrado su camino con las Gymnopédies?La situación va a experimentar un giro inesperado, dándole la razón.
En 1910, Ravel funda la Société musicale indépendante,con el fin de dar a conocer compositores injustamente relegados, Satie entre ellos. El 16 de enero de 1911, en la Salle Gaveau, el propio Ravel interpreta la Deuxième Sarabande,compuesta en 1887por Satie, ‘ese precursor que hablaba, hace ya un cuarto de siglo, la audaz jerga musical del mañana’. De repente, Satie se pone de moda. El gran Ricardo Viñes toca sus obras. Los salones se lo disputan, los mecenas lo reclaman. Estimulado, se volcará en la composición con renovada energía.
Es la época de sus piezas ‘humorísticas’, que ven la luz entre 1912 y 1914: Préludes flasques (pour un chien), Croquis et agaceries d’un gros bonhomme en bois, Embryons desséchés, Heures séculaires et instantanées o Les Trois Valses distinguées du précieux dégoûté, entre otras. Además, el editor Lucien Vogel le encarga la música para Sports et Divertissements.El 28 de junio de 1914, Satie y Viñes interpretan los Morceaux en forme de poire para Diáguilev cuando interrumpe la soirée el anuncio del crimen de Sarajevo, detonante de la Grande Guerre.
Los grandes ballets: Parade, Mercure & Relâche
En 1913, los Ballets Russes de Diáguilev revolucionan la escena parisina con Le Sacre du printemps. Al estallar la guerra, Diáguilev no se rinde: encargará decorados fastuosos, nombrará a Léonide Massine su coreógrafo principal y lanzará a Cocteau un desafío: ‘Sorpréndeme, Jean’. Cocteau, poliédrico agitador cultural, piensa en Satie, cuya música le apasiona, y convence a Picasso para diseñar el vestuario de un nuevo ballet con el que espera provocar un alboroto como el de Le Sacre. Diáguilev le da su bendición. Así nacerá Parade, primera obra orquestal de envergadura escrita por Satie, que se estrenará el 18 de mayo de 1917 en el Théâtre du Châtelet, desencadenando el tumulto soñado por Cocteau.
Poco antes, en 1916, la princesa de Polignac había encargado a Satie otro gran proyecto: Socrate, ‘drama sinfónico basado en los diálogos de Platón’ que supone una vuelta al espíritu de las Gymnopédies,’un retorno a la simplicidad clásica, con sensibilidad moderna’. Satie creará una música lenta, desnuda, impregnada de paz, que considera su ‘obra maestra’.
Al vieux Satie aún le quedaba mucho por hacer, como inventar una música para no ser escuchada, ‘una música de mobiliario, que formaría parte de los ruidos ambientales; amueblaría los silencios, a veces tan pesados, entre los comensales’. Surgen así Tapicería de hierro forjado para la llegada de los invitados (gran recepción) o Revestimiento acústico (se puede tocar en un almuerzo o en un contrato matrimonial), entre otras obras. Como señala Vincent Lajoinie, Satie es ‘el primero en plantear el problema del papel del artista en la mejora del entorno social de sus contemporáneos’.
El año 1924 verá el nacimiento de otros dos grandes ballets, marcados por las querellas entre dadaístas y surrealistas. Mercure, un encargo del conde de Beaumont con escenografía de Picasso y coreografía de Massine, provocará un nuevo escándalo: en el estreno, el surrealista Louis Aragon sube al escenario gritando ‘¡Bravo Picasso, abajo Satie!’. Relâche es un proyecto del dadaísta Francis Picabia, coreografiado por Jean Börlin para los Ballets Suédois de Rolf de Maré. Durante el intermedio se proyecta Entr’acte de René Clair, también con música de Satie: una antología de superposiciones, ralentizaciones y escenas a cámara lenta, de las que destaca la que muestra a Satie y a Picabia saltando sobre la azotea del Théâtre des Champs-Elysées, cargando un cañón y disparándolo contra el público…
En enero de 1925, la salud de Satie se deteriora: a la previsible cirrosis se sumará una pleuresía aguda. El generoso conde de Beaumont instala a Satie en el hospital Saint-Joseph, mientras que sus amigos lo cuidan con devoción. Brancusi le prepara caldo, Picasso le cambia las sábanas, Sybil Harris le lleva flores: ‘¡Es demasiado pronto!’, protesta Satie, con su irónica media sonrisa de clown triste. Muere el 1 de julio de 1925, a las 8 de la tarde.
En el 34 de la rue Cauchy de Arcueil, donde vivió durante más de veinticinco años, una placa recuerda una de sus célebres boutades: ‘He olvidado mi paraguas en el ascensor… Mi paraguas debe estar muy preocupado por haberme perdido’.



francisco castillo hechavarria dice
excelente revista sobre la musica y los músicos concertantes, gracias por tanto amor en los comentarios y reseñas criticas felicidades a todos el equipo de redaccion de la referida publicación digital Felicidades a todos.