Siempre he creído que el fin último del intérprete es desaparecer, acabar convirtiéndose en un canal transparente y sensible por el que la música, ya existente en esa dimensión invisible —que late sobre y a través de todos nosotros—, se transforme en un discurso sonoro con un sentido tal que penetre, atraviese y conecte nuestras emociones y pensamientos más profundos. Y esto es lo que consigue Álvaro Toscano. En su interpretación, la técnica deja de exhibirse y se transfigura en ética, pues está al servicio de algo sagrado que nos precede y nos excede. Desde su interpretación, Álvaro nos deja escuchar el trasfondo de cada una de sus decisiones musicales, de cada pulsación, su respiración y sus ideas.
Transparente es también el intelecto con el que Toscano conecta las idiosincrasias profundas de cada compositor y su música. La sonoridad flotante que nos presenta en Crystal fluye desde las armonías eternas de Mompou hasta los nacionalismos terrenales y de mil colores de Vicente Asencio e Isaac Albéniz. Nos acerca también a las ideas de genios de nuestra época como Marco Smaili y Maria Camahort. Con sus cuatro pequeñas improvisaciones entre los distintos mundos sonoros, nos va revelando afinidades secretas y preguntas compartidas, formuladas con lenguajes distintos. Desde este álbum, Álvaro nos deja asistir, como espectadores omniscientes, a este diálogo complejo de la psique, acercándonos al sonido casi como si fuéramos nosotros quienes preparamos la primera cuerda entre la yema y la uña del dedo anular para conseguir la mejor de las melodías. Esto nos deja con la sensación de formar parte de algo esencial, frágil e insondable al mismo tiempo.
Creo que, siendo Álvaro Toscano uno de los intérpretes más presentes en la escena guitarrística y musical de la nueva generación, decide en este álbum desnudar su esencia y fundirla con las sonoridades que lo constituyen —al disco y a él mismo—, convirtiéndose así en un Crystal que nos deja mirar y escuchar todo con la honestidad y la claridad que le caracterizan desde siempre como intérprete y humano.



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