Tras su imponente versión de una de las obras centrales del repertorio del siglo XX, el Cuarteto para el fin de los tiempos de Messiaen, la formación ya consolidada como Fin du Temps —y que se completa con la presencia de la flautista Clara Andrada— se sumerge ahora en una de las partituras fundadoras de lo que, de manera general y a menudo con intención dudosa, se ha dado en llamar ‘música contemporánea’: la Sinfonía de cámara, opus 9 de Schoenberg. El escándalo que suscitó en su época, y el debate posterior en torno a la figura del compositor como representante (y cabeza de turco) de la creación musical de los últimos cien años, eclipsan con frecuencia el lirismo y la emoción que volcaba en su escritura. Con su grabación, que recoge el arreglo para quinteto realizado por Anton Webern, Fin du Temps consigue recuperar la fuerza, a menudo trágica pero también exultante, que guía la música de Schoenberg y que la convirtió en un icono para las generaciones venideras. Su interpretación constata tanto la notoria trayectoria individual de cada uno de los miembros del grupo como la pasión que les une, y si acaso aún quedaban dudas sobre el estatus de ‘clásico’ para Schoenberg y su música, esta versión lo corona como tal.
El álbum se completa con dos obras que reflejan corrientes posteriores a este compositor, consolidadas en las conflictivas décadas de 1930 y 1940. Por un lado, está la música naturalista y detallista de Hanns Eisler, que con sus Catorce maneras de describir la lluvia propone un conjunto de miniaturas que ilustran de manera ejemplar la aspiración expresionista de indagar en los claroscuros del individuo. Por otro, aparece el elegante Cuarteto para clarinete, violín, violonchelo y piano en Fa mayor de Hindemith, que refleja el camino de la tonalidad ampliada y el neoclasicismo formal. Fin du Temps propone una interpretación estricta de cada obra en términos estéticos y técnicos, de modo que, en su totalidad, el disco representa un fresco de las posibilidades expresivas de la música de la primera mitad del siglo XX y lo que todavía puede revelarnos, seamos oyentes descreídos o abanderados.




Deja una respuesta