
Siete ex alumnos del Conservatorio Superior de Música ‘Bonifacio Gil’ de la Diputación de Badajoz con perfiles muy diversos nos hablan de su paso por el centro y cómo ha influido en su trayectoria profesional.
Por Manuel Pacheco
Con casi 100 años de historia, el Conservatorio Superior de Música ‘Bonifacio Gil’ de Badajoz es un foco de música y cultura tanto para la ciudad como la provincia y Extremadura en general. Su situación estratégica en el área de La Raya le confiere, además, un espíritu de internacionalización que se traduce en frecuentes colaboraciones con Portugal.
La labor que realiza como dinamizador cultural fomenta tanto la formación del alumnado, que realiza conciertos en entornos profesionales, como el enriquecimiento musical de la región. Para lograrlo, el CSMB realiza numerosos ciclos como la Semana de Santa Cecilia, la Semana del Clave, el Ciclo de Música Contemporánea o el Ciclo Internacional de Cuartetos en los Museos, a los que se añade el Certamen Ibérico de Piano ‘Diputación de Badajoz’.
Además de estas programaciones, el centro también desarrolla los encuentros de la Banda Sinfónica y la Orquesta Sinfónica del conservatorio, que trabajan programas enriquecedores y atractivos para el público y que cuentan con destacados directores del panorama nacional. Finalmente, el alumnado también tiene oportunidad de participar en proyectos de la Sociedad Filarmónica de Badajoz, la Orquesta de Extremadura (OEX) y la Banda Municipal de Música de Badajoz.
Si a esto se suman una incansable actividad en redes sociales, la promoción de la movilidad internacional del alumnado y una amplia oferta de clases magistrales con figuras internacionales, el resultado es una formación integral y de primer nivel que ofrece múltiples oportunidades a los jóvenes músicos que terminan sus estudios.
Impulsar el talento extremeño: Miguel Morán
Ese es el caso de Miguel Morán, formado inicialmente como clarinetista, pero atraído después por la dirección. ‘Mi generación tuvo la suerte de encontrarse con muy buenos profesionales en nuestra tierra que nos prepararon cuando éramos jóvenes’, indica Morán, que ha sido el primer extremeño en dirigir la OEX y la Banda Federal de Extremadura.
El vínculo con su tierra natal, en la que reside y donde ha conseguido sus hitos más importantes, le llevaron a cofundar Anam Camerata, una formación que quiere ser punto de encuentro de toda la sociedad musical extremeña y que se nutre de profesionales y jóvenes talentos de la región: ‘nos parece muy bonito y enriquecedor contar con músicos de todos los sectores de nuestra profesión’.
Abriendo caminos: Ostalinda Suárez, Andrés Barrios y Daahoud Salim
La formación recibida en este centro ha permitido a muchos de sus alumnos egresados encontrar y seguir su propia vocación. La flautista Ostalinda Suárez tiene estrechos vínculos familiares con la música y con el flamenco, pero fue la formación del conservatorio la que le permitió empezar a fusionar estilos: ‘he aprendido los dos lenguajes a la par, y eso me ha ayudado a acoplarme a diferentes situaciones y expresiones’.
Su trayectoria le ha llevado a colaborar con artistas como Farruquito, Salomé Pavón, Jesús Ortega, así como a desarrollar un espectáculo propio como es ‘Acaná’, en el que aborda composiciones de su autoría con versiones de música clásica desde la visión flamenca.
Andrés Barrios viajó a Badajoz para estudiar piano con Ángel Sanzo, y se encontró con que ‘en ese conservatorio se respiraba un ambiente muy especial, donde los alumnos nos ayudábamos unos a otros’. Sus intereses también caminan hacia el flamenco, que él considera ‘un espacio donde conviven diferentes culturas y sonidos’. Su reconocimiento en este mundo llegó con el Premio Filón Minero en el Festival de Cante de las Minas. ‘Mi participación fue arriesgada porque utilicé ritmos que no son ortodoxos dentro del flamenco’, declara, pero también se reafirma en que su intención es aportar ‘una visión personal y renovada’.
Daahoud Salim también recuerda con cariño sus clases con Ángel Sanzo: ‘no había una sola clase suya de la que no saliera inspirado’. También menciona a Lucjan Luc y Paco Vila como figuras clave en su formación y que le facilitaron compaginar su formación en Badajoz con la carrera de piano jazz en Portugal.
El pianista es el fundador del reconocido Daahoud Salim Quintet, que ha actuado en numerosos escenarios europeos y de Estados Unidos y que recientemente ha obtenido el Premio Plataforma Jazz España. Sus intereses también le han llevado a la composición, y sus obras han sido interpretadas por figuras como Martin Fröst, Juan Floristán o el Cuarteto Casals. Asimismo, la OEX estrenó su obra Canto sobre la Tierra, concierto para dos pianos y orquesta. Estos méritos le han traído de vuelta al CSMB para participar en alguna de sus programaciones de conciertos, algo que considera ‘reconfortante y emotivo’.
Crear futuro en el conservatorio: Eduardo Moreno y José Beltrán
‘Una de las cosas que definen al centro es su carácter familiar’, indica Eduardo Moreno, formado como pianista y que ha terminado trabajando en el propio Conservatorio de Badajoz. Recuerda con cariño sus clases con Alexander Kandelaki y Javier Fernández, y valora su influencia en su trabajo como repertorista, una labor que requiere ‘un extra de escucha y de adaptación’. A pesar de ser una profesión de mucha dedicación, Moreno reconoce que ‘es una suerte acompañar (no solo desde el piano) a los alumnos y ver cómo crecen en su paso por el conservatorio’.
Algo similar indica José Beltrán, cuya trayectoria profesional también le ha llevado a regresar a este centro: ‘ver a jóvenes con las mismas inquietudes recorriendo los mismos pasillos y aulas, y asistir a la dedicación de los docentes que una vez me inspiraron, es un sueño cumplido’.
El pianista señala que Badajoz es una ciudad ‘accesible y asequible, con calidad de enseñanza y enorme oferta cultural’. Estos alicientes, sumados a las enseñanzas recibidas, hicieron de los años de aprendizaje ‘una experiencia que marcó mi vida de manera profunda’. También repertorista, en su trabajo diario establece un vínculo estrecho entre profesor y alumno, y trabajar en este centro le devuelve la oportunidad de ‘transmitir todo lo aprendido en la música y en la vida’.
De Badajoz a Francia y Suiza: Sara Zazo
La saxofonista Sara Zazo transmite su pasión por la música de nueva creación en el Conservatorio de la Broye y el Conservatorio de Burdeos: ‘Considero que hay una labor de mediación importante para abordar y entender el arte contemporáneo, y para explicarlo uso todas las herramientas que tengo a mi alcance’. La instrumentista ha colaborado a solo con compositores actuales, y también ha tocado con destacados grupos del panorama europeo. Con Diego Carretero (exalumno de Badajoz) ha creado el dúo Altera Inde, y juntos han estrenado una veintena de obras.
Su interés por la creación contemporánea se gestó en Badajoz, con el profesorado del Aula de Lectura e Interpretación de la Música Contemporánea. Zazo también recuerda sus estudios de saxofón con Vicente Contador, y hace una valoración positiva de su paso por el centro: ‘Mi tiempo de estudio en el CSM Bonifacio Gil se tradujo en una educación musical de alto nivel, que me ha permitido abordar desafíos posteriores con una base muy sólida’.



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