En el corazón de Maputo (Mozambique), el proyecto Xiquitsi convierte la música en un puente hacia otros mundos, erigiéndose como un espacio de transformación social que convierte a los jóvenes mozambiqueños en el futuro musical del país.
Por Fabiana Sans Arcílagos & Lucía Martín-Maestro Verbo
En esta entrega de Mulierum queremos hablar en primera persona de una experiencia que, sin lugar a dudas, ha calado en lo más profundo de nuestro ser musical. Y es que, durante todos los años que llevamos escribiendo esta sección, nunca hemos hablado de nuestra labor musical fuera de estas páginas, pero, tras esta vivencia, creemos que merece la pena hacer una excepción.
El pasado mes de septiembre, EGERIA —el ensemble de música medieval que lideramos— fue invitado a Maputo, capital de Mozambique, para participar en una iniciativa tanto educativa como interpretativa en el marco del proyecto Xiquitsi, una propuesta liderada por una mujer con un gran compromiso social y artístico: la oboísta Kika Materula, apoyada por su mano derecha incondicional, la cantante Herminda Sucena.
Todas las palabras que podamos emplear se quedan escasas para describir lo vivido durante aquellos días de intenso trabajo, que nos permitieron conocer a músicos maravillosos y a los alumnos más serios y motivados que jamás hubiéramos podido imaginar. Nuestras funciones allí fueron múltiples, y todas impregnadas de la gran responsabilidad —aunque también profunda emoción— de ser representantes y embajadoras del repertorio medieval en estas latitudes: ofrecimos clases colectivas al coro, clases individuales a los cantantes, un ensayo abierto a modo de clase magistral donde pudimos profundizar y presentar nuestro repertorio a estudiantes y profesores, y, además de esto, tres conciertos abiertos al público.
El primero de ellos tuvo lugar en el Centro Cultural Mozambique-China, instalaciones ya habituadas a acoger las actuaciones de Xiquitsi, donde compartimos escenario con las diferentes agrupaciones de la institución. Al día siguiente, la Iglesia de San Antonio de la Polana fue el lugar elegido para hacer resonar nuestro programa En Terras Despanya, en colaboración con el coro de cámara de Xiquitsi. Finalmente, la última de las actuaciones se llevó a cabo en el Centro Cultural Ntsindya, un emotivo concierto donde hicimos confluir la música medieval y la música tradicional mozambiqueña, ante un público familiar, altamente respetuoso y atento.
Pero ¿en qué consiste el proyecto Xiquitsi? Se trata de un sistema que permite que personas con recursos limitados puedan acceder a una educación musical de calidad, donde se emplea el aprendizaje musical colectivo como instrumento de inclusión social. Los alumnos de Xiquitsi, que tienen entre 6 y 25 años, obtienen una formación gratuita en instrumentos clásicos y en canto, además de clases colectivas de orquesta y coro.
Bajo el amparo de Xiquitsi se han realizado varias temporadas de conciertos con la participación de invitados internacionales, como ha sido nuestro caso en esta última edición dedicada a la voz, que contó con el apoyo del Ministerio de Cultura y la Embajada de España en Mozambique. En estos encuentros se busca integrar el repertorio clásico con música mozambiqueña, tanto de tradición académica como popular.
La formación de los alumnos es eminentemente práctica desde el inicio, lo que favorece que desarrollen una gran destreza técnica e interpretativa, y, lo que es mejor, sentido crítico unido a una gran curiosidad. Todo esto cobra aún más interés si tenemos en cuenta lo jóvenes que son la mayoría de ellos.
Nuestro contacto más directo dentro de la institución fue con los cantantes y los integrantes del coro, dirigido por la fantástica soprano Herminda Sucena, que encarna en sí misma un ejemplo de éxito de este proyecto, pues fue alumna del mismo. El hecho de que su educación musical se haya desarrollado en gran parte en Xiquitsi le dota de una especial sensibilidad a la hora de volcarse en sus alumnos, pues, como hemos dicho, conoce el proceso de primera mano.
Herminda nació en 1995 y comenzó a estudiar música de forma tardía, a la edad de 21 años, lo cual no le ha impedido convertirse en un referente y en uno de los pilares esenciales del proyecto. En el curso 2023 realizó una residencia artística en la Escola Superior de Música de Lisboa (ESML), becada por PROCULTURA. Ha prestado su voz para la banda sonora del cortometraje Prazer da vida, bajo la batuta del profesor Paulo Lourenço, y para la película documental Kutchinga, dirigida por Sol de Carvalho. En 2025 viajó a Salvador de Bahía para formar parte del programa Neojiba Conecta, donde trabajó con Lucie Barluet.
Pero, como ya hemos indicado, nada de esto sería posible sin Eldevina ‘Kika’ Materula, motor impulsor y fundadora de Xiquitsi. Nacida en 1982 en Maputo, debe su formación más temprana a la Escola Nacional de Música de la ciudad, aunque sus estudios superiores los realizó en la Escola Superior de Música de Lisboa y en la Malmö Academy of Music, en Suecia. Su labor profesional fue premiada en 2016 con la Medalla de la Orden del Mérito de Portugal. Entre sus cargos artísticos más significativos figura el de oboísta en la Orquestra Sinfónica do Porto Casa da Música, puesto que ocupó antes de regresar a su país natal, donde asumiría un alto cargo político: el de ministra de Cultura y Turismo de Mozambique, puesto que desempeñó desde 2020 hasta hace pocos meses.
En 2013, Kika fundó el proyecto Xiquitsi bajo el auspicio de la Associação Kulungwana. Inspirado en modelos como El Sistema de Venezuela, el proyecto tiene como objetivo a largo plazo de contribuir a la creación de una primera orquesta sinfónica en Mozambique.
A pesar de enfrentar grandes desafíos estructurales —especialmente los limitados recursos para sostener el proyecto en un país donde el soporte institucional para la música clásica es débil—, en estos doce años de existencia, Xiquitsi se ha consolidado como un referente musical en Mozambique. Está contribuyendo a elevar el perfil cultural juvenil del país, dotando a los jóvenes de una plataforma para desarrollar su potencial artístico y proporcionándoles un sentido de pertenencia que favorece significativamente la construcción de un futuro musical nacional.






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