Los sonidos del silencio es un proyecto que recupera y difunde el patrimonio musical de los conventos de clausura de la Región de Murcia. Dirigido por M. ª Ángeles Zapata Castillo y con la colaboración de Juan Jesús Yelo Cano, ha sacado a la luz cantos gregorianos y composiciones como las Vísperas de San Pedro (1857) de Sor Josefa Pujante, devolviendo protagonismo a una parte olvidada de nuestra historia musical.
Por Fabiana Sans Arcílagos & Lucía Martín-Maestro Verbo
Cada vez son más las investigaciones que ponen en valor la relevancia musical de las monjas en los conventos femeninos. Cantoras, compositoras, organistas permanecieron durante siglos en la sombra de la historia, invisibilizadas por el relato oficial. Sin embargo, esta realidad está cambiando. Hoy, su voz y su música comienzan a ocupar el lugar que merecen en nuestro patrimonio cultural.
Los sonidos del silencio: música en los claustros femeninos es un proyecto centrado en la Región de Murcia que, en palabras de sus principales investigadores, M. ª Ángeles Zapata Castillo y Juan Jesús Yelo Cano, nació con la pretensión de recorrer los principales conventos femeninos y las órdenes a las que pertenecen. Su objetivo principal ha sido poner en valor el patrimonio cultural de la región, especialmente del municipio de Murcia, mediante la exploración de estos recintos monásticos, atendiendo a sus sonidos, a sus espacios vitales y a las diferencias y similitudes entre las distintas órdenes. Dedicaremos esta entrega precisamente a conocer cuáles fueron las fases de este trabajo de investigación y recuperación.
Los autores de esta iniciativa explican que parte de su labor consiste en ‘elaborar un inventario del patrimonio musical de los monasterios, así como ahondar en la relación de las hermanas con la música en su día a día, tanto en el pasado como en el presente’. Con ello se pretende visibilizar, revalorizar y difundir este patrimonio musical, devolviendo la vida a unos archivos que forman parte esencial de la cultura de la región y del país.
En total, son trece los monasterios y conventos que recorren la región. Entre las órdenes presentes se encuentran la franciscana, ‘que tiene una presencia importante en Murcia’, la dominica, la concepcionista, las monjas justinianas, la orden benedictina, las agustinas descalzas y la cisterciense. Todas ellas conforman el panorama de estudio iniciado en 2021 con la primera fase del proyecto.
Planteada desde la perspectiva del paisaje sonoro, esta fase ‘atrapó’ durante diez meses los sonidos y silencios propios de cinco recintos de la región: el Monasterio de la Exaltación del Santísimo Sacramento de clarisas capuchinas, el Monasterio de Santa Ana de monjas dominicas predicadoras, el Monasterio de las Agustinas Descalzas del Corpus Christi, el Monasterio de monjas clarisas de Santa Clara la Real y el Monasterio benedictino Nuestra Señora de la Fuensanta. El resultado de estas investigaciones, de carácter interdisciplinar entre las artes plásticas y la música, dio lugar a una muestra fotográfica de la autora Cristina Soto, así como a un vídeo presentado en el Museo de la Ciudad. El eje vertebrador de este proyecto fueron los espacios de silencio de las órdenes religiosas, lugares cargados de espiritualidad y de sonoridades propias.
En una segunda fase, iniciada en 2023, los archivos pasaron a ser los protagonistas, especialmente el Archivo Musical del Monasterio de Santa Ana, en el cual, según comenta Zapata, ‘se ha encontrado un valioso patrimonio musical, con música manuscrita datada desde el siglo XVI hasta el XIX y numerosa documentación impresa’.
La elección de Las Anas, como familiarmente se conoce al monasterio, como punto de partida no fue casual. En 2008, Sor Inmaculada López de la Cruz López Miró, madre priora en aquel momento, llevó a cabo la clasificación y posterior digitalización de la documentación del fondo general. Los originales, custodiados en el monasterio, fueron organizados en cajas bajo las siglas AMSAM, entre las cuales se distinguieron los documentos identificados como música. Dentro de este conjunto, la música impresa fue la primera en ser digitalizada, especialmente la correspondiente a finales del siglo XIX y principios del XX. Así, los criterios para comenzar el trabajo quedaron definidos: ‘priorizar la catalogación de la música manuscrita’.
Con la colaboración del musicólogo y doctor por la Universidad de Murcia, Juan Jesús Yelo Cano, se destaca que hasta el momento se han localizado nueve manuscritos, numerados de forma cronológica. Todos ellos, apunta Zapata, ‘contienen canto gregoriano correspondiente a diferentes partes de la liturgia (misas y oficios) y a diferentes festividades, muchas de ellas relacionadas con los santos propios de la orden dominica’.
El primer manuscrito ‘es el único que no contiene ningún dato con fecha posible de su composición o copia’, aunque debido a las características paleográficas y el aspecto codicológico puede clasificarse como el más antiguo. En su interior se resguardan cinco Credos seguidos y encuadernados juntos, pero es por la tipografía de la letra capital que los musicólogos indican que su confección ‘podría situarse a finales del siglo XV, fecha que coincide con la fundación del convento murciano’.
Aunque no nos dedicaremos a describir los distintos manuscritos, ya que esta información se puede consultar en el título referido en los primeros párrafos, sí queremos puntualizar algunas curiosidades de este fondo. Una de ellas se encuentra en el Ms.4, datado, por lo menos una parte, en 1692. A lo largo del manuscrito se han encontrado diferentes líneas que puntualizan para quién fue escrito, su uso dentro de la liturgia o acotaciones referentes a los cantos propios de ciertas festividades.
Merece mención también el Ms.5, en el que su dedicatoria pone fecha y autoría al manuscrito, revelando algunos datos que en ocasiones son difíciles de encontrar, y más en relación con este repertorio. Este hecho, de gran relevancia, ‘manifiesta claramente la intención por la que se hace el manuscrito, que es para el uso de las religiosas del convento de Santa Ana de la ciudad de Murcia». Además, es importante que se acote el nombre de la priora y la cantora, gracias a lo cual se deja ver que ‘las monjas eran intérpretes y tenían formación musical para poder abordar estos repertorios’.
Finalmente, debemos resaltar el Ms.7 en el que se guarda uno de los tesoros de este archivo: las Vísperas de San Pedro compuestas por Sor Josefa Pujante en 1857. Este extraordinario hallazgo viene a confirmar la capacidad creadora y la formación musical de las religiosas, aportando un testimonio único del papel activo de las monjas en la vida musical de su tiempo y entorno.
Como resultado natural de este interesantísimo proyecto se ha acometido la grabación de un disco en directo, realizado por el grupo DeMusica Ensemble, así como la publicación del libro que nos ha servido de base para este artículo: Los sonidos del silencio. La música en el Monasterio de Santa Ana de Murcia. Como merece la pena ahondar aún más en el contenido del mismo, volveremos sobre el tema en una futura entrega que nos permitirá centrarnos concretamente en las mujeres que conformaron este tejido musical: las cantoras, organistas y en la propia Sor Josefa.
Este proyecto forma parte de ENGRANAJES. mujeres y Patrimonio, una iniciativa para investigar y poner en valor el patrimonio cultural, material e inmaterial, relacionado con las mujeres, prestando especial atención a la Región de Murcia






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