Es una satisfacción dirigirme a los lectores de la revista Melómano, una cabecera que ocupa, por méritos propios, un lugar de referencia indiscutible dentro del sector musical español. Su posicionamiento no es fruto del azar, sino de décadas de rigor crítico, independencia editorial y compromiso con la excelencia artística. En un ecosistema cultural cada vez más complejo y cambiante, marcado por la inmediatez y la sobreinformación, mantener una voz reconocible y autorizada constituye un desafío permanente. Melómano ha sabido sostener ese equilibrio entre actualidad y profundidad, entre reflexión rigurosa y curiosidad constante y se ha consolidado como espacio de autoridad, análisis, prescripción y memoria del sector.
Desde 1996, la revista ha sido un termómetro del pulso artístico de nuestro tiempo y sus páginas han documentado la evolución de instituciones, festivales, sellos discográficos, artistas, repertorios y tendencias, generando un archivo vivo que documenta la historia reciente de la música clásica y contemporánea en nuestro entorno. Melómano no solo informa: configura memoria, crea contexto y establece criterio. Es un punto de encuentro donde conviven la excelencia artística, la reflexión rigurosa y la curiosidad permanente.
Y ese equilibrio solo es posible porque hay lectores que demandan profundidad y que entienden la cultura como un espacio de construcción compartida. Cada perfil encuentra en estas páginas algo distinto, pero todos comparten una misma convicción: que la música merece ser analizada, contextualizada y defendida con profundidad.
Desde Fundación Hispania Música asumimos esta nueva etapa con plena conciencia de la responsabilidad que implica custodiar y proyectar una marca con este nivel de reconocimiento. Nuestro propósito no es únicamente preservar un legado editorial valioso, sino reforzar su diálogo con el ámbito académico y su conexión con las nuevas generaciones de profesionales y aficionados.
El futuro del sector musical pasa por la articulación de redes sólidas entre creación, investigación, industria y formación. Melómano está llamada a desempeñar un papel central en ese proceso: como plataforma de pensamiento, como espacio de encuentro y como agente activo en la vertebración cultural del ámbito hispanohablante.
Quiero expresar mi agradecimiento a todos quienes han contribuido a construir la identidad de la revista a lo largo de estos años, así como a los lectores que continúan depositando su confianza en ella. Gracias por estar, por exigir, por confiar y por seguir haciendo de Melómano una comunidad cultural sólida y transversal. Este número de marzo es, en realidad, una reafirmación de ese vínculo compartido: el de quienes creen que la música no solo se escucha, sino que también se piensa, se analiza y se celebra en comunidad.



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