Olvidadas. Desde el silencio de Ravensbrück
Cantaderas
Lindoro NL-3078
★★★★★
‘Bajamos del tren en la estación de Fürstenberg […]. Con una temperatura de -22 ºC, a las tres de la madrugada del 3 de febrero de 1944, mil mujeres procedentes de todas las cárceles y campos de Francia llegamos a Ravensbrück […] con sus calles negras, sus barracas verdinegras, sus techos negros y su cielo de plomo, sus innumerables cuervos atraídos por el olor [que] salía, con humareda escalofriante, de los cuatro hornos crematorios’, Neus Català.
‘[…] aquella entrada con un gran portal, el águila alemana con la cruz gamada, las torretas con las ametralladoras, la disciplina que imponían, y las mujeres, mujeres que algunas parecían seres inhumanos’, Dolores Casadellá.
‘Por el camino vemos casitas muy cucas, con cortinas almidonadas, con flores, con niños rubios de mofletes como manzanas rojas, muchos niños que juegan en la hierba repleta de pequeñas flores con colores vivos […]. Aquellas casitas felices son los hogares de nuestros verdugos, los SS del campo; aquellos hijos, los hijos de los monstruos; y el esplendor de aquellas flores es obtenido gracias a un abono especial: las cenizas de las prisioneras calcinadas en el crematorio’, Mercedes Núñez Targa.
Entre 1939 y 1945, más de 122.000 mujeres y niños, y unos 20.000 hombres, fueron deportados al campo de concentración de Ravensbrück. Olvidadas. Desde el silencio de Ravensbrück surge como proyecto musical de recuperación de la memoria de las mujeres españolas deportadas al campo. A través de 29 piezas, el conjunto vocal Cantaderas narra, con sobria y desnuda emoción, cómo la vida se interrumpe de pronto y cómo, a pesar de la deshumanización impuesta, consigue perpetuarse gracias al recuerdo y la esperanza.
Sobrecogen, por su desolación, Quis dabit capiti mea aquam, planto medieval que simboliza a Jerusalén, del Códice de las Huelgas; las Cuatro canciones de cuna, provenientes de diversos cancioneros españoles; la polifonía latina Ludicii signum; Nigarrez sortu nintzan (Nací llorando) del Cancionero vasco.
Olvidadas es más que un disco: es un documento histórico vivo. Cantaderas nos propone una experiencia de escucha sobre la que debemos reflexionar.



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