
El grupo vocal Cantaderas publica con el sello Lindoro su último trabajo discográfico: Olvidadas. Desde el silencio de Ravensbrück. Con este libro-disco, la formación recuerda a las mujeres españolas deportadas al campo nazi de Ravensbrück a través de una serie de canciones inspiradas por sus testimonios.
Por Manuel Pacheco
¿Cómo nació Cantaderas? ¿Qué trayectoria ha seguido hasta hoy?
Cantaderas nace en el 2015 de la mano de Ana Arnaz, después de años de investigación en el campo de la música tradicional anterior a la primera mitad del siglo XX en la península. El grupo está formado por cuatro cantantes especializadas en música antigua que quieren volver a dar voz a un rico repertorio, que fue cantado principalmente por mujeres y que ha caído en el olvido, y hacerlo dialogar con piezas de fuentes escritas medievales poniendo en relieve las similitudes entre ambos tipos de música.
Siguiendo esta línea, Cantaderas ha creado varios programas como ‘As festas do Anno’, ‘Devota Fecunditas’, ‘Leyendo el Libro de los Cielos’ o ‘Catharsis’. También hemos desarrollado el taller ‘Dando Voces’, una de las actividades que más éxito tiene y que reúne a grupos de mujeres que pueden volver a cantar un repertorio que perteneció a sus antepasados.
Habéis definido vuestro nuevo proyecto discográfico, Olvidadas, como ‘un trabajo de contribución a la memoria’. ¿Cuál es el origen de este álbum, y qué realidad refleja?
Olvidadas es un proyecto muy especial. Su origen está en un encargo del Ministerio de Cultura de Brandemburgo para la creación e interpretación de un concierto en homenaje a las mujeres españolas que fueron deportadas al campo de concentración de Ravensbrück. Fue Christoph Wichtmann, director de un festival cultural de esta región y con quien ya habíamos trabajado anteriormente, quien nos llamó a finales de noviembre de 2022 para proponérnoslo. Entonces desconocíamos la existencia de esta realidad: se estima que hubo unas cuatrocientas mujeres españolas deportadas a Ravensbrück. Nos planteamos crear un programa musical buscando canciones tradicionales de sus lugares de origen, o mencionadas por ellas o por sus descendientes, y hacerlas dialogar con una selección de piezas medievales, todo ello como representación anacrónica del horror que vivieron.
Olvidadas es un trabajo artístico, pero hemos considerado indispensable acompañarlo de las historias que nos han guiado. Hemos leído mucho sobre ellas, y hemos buscado en archivos y en censos; también contactamos con el Amical de Ravensbrück y con Margarita Català y Pablo Iglesias (hijos de Neus Català y Mercedes Núñez). A pesar de la cantidad de trabajos e información que encontramos nos dimos cuenta de que aún hay mucho olvido. Por eso quisimos recordarlas tanto cantando como dando visibilidad a sus propios relatos.
Considerando la importancia de las palabras y las personas en este proyecto, ¿qué función cumple el extenso libreto que acompaña al cedé?
Afrontar un encargo como este produce mucho respeto. Para poder rendir tributo o recordar a alguien no se puede inventar, hay que conocer de quién se trata, meterse en su realidad; en este caso, en el antes, durante y después (para quienes sobrevivieron) de la deportación. Por supuesto, no hemos podido informarnos sobre todas ellas, tenemos un censo de una cuarta parte y testimonios de unas quince. Cuando empezamos a leer sus relatos nos parecía que las escuchábamos hablar. De hecho, este fue el primer propósito de Neus Català al grabar los testimonios de las mujeres: ella quería que se las escuchase. Por razones económicas se transcribieron los testimonios en su libro De la resistencia y la deportación, un texto de lectura imprescindible y con un prólogo conmovedor de la propia Neus. En estos testimonios aparece a menudo la música y el canto como fuerza de resistencia, y la voz como el único instrumento que no les podían quitar. Nuestro propósito ha sido, por tanto, hacer sonar con nuestras voces las suyas. A partir de sus palabras fue tomando forma el programa musical, fusionándose con las piezas seleccionadas por razones como la temática, por aparecer mencionadas o por haber sido recopiladas en sus lugares de nacimiento y formar quizá parte de su bagaje cultural-emocional.
En este proceso creativo también nos dimos cuenta de nuestro desconocimiento. ¿Qué papel jugaron las mujeres en la Guerra de España? ¿Por qué se exiliaron a Francia? ¿Cómo y dónde vivían? ¿Quiénes eran? ¿Qué labores ejercían en la resistencia? ¿Eran madres? ¿Por qué fueron deportadas a campos nazis? ¿Cómo fueron transportadas? ¿Cómo era el campo de concentración de Ravensbrück? ¿Qué eran los Kommandos de trabajo? ¿Cómo consiguieron resistir, sobrevivir? ¿Cómo se organizaron? ¿Qué papel tenía el canto dentro del cautiverio? ¿Por qué fueron olvidadas? ¿Por qué las supervivientes tardaron tanto en hablar después de la deportación? ¿Dónde vivieron después de la liberación? ¿Fueron libres? ¿Fueron reconocidas? Las respuestas a estas preguntas, sus nombres, sus palabras y la explicación de las piezas seleccionadas componen el libreto que acompaña a la grabación. La misión del texto es recordarlas a través de sus testimonios para entender su realidad histórica, contribuir a su memoria y enriquecer la escucha del disco.
El repertorio seleccionado se divide en cinco apartados principales. ¿Podéis desgranar, de forma resumida, el recorrido que trazan?
Las secciones del programa están marcadas, como hemos dicho, por sus propios relatos. La primera, ‘Ellas’, informa de quiénes eran y se divide en cuatro subapartados: la llegada al campo, las judías, las madres (con o sin sus hijos) y las republicanas. A este le sigue ‘¡Canta y vivirás!’, con otros tres subapartados: sobrevivir a la cuarentena, sobrevivir a los domingos y festivos y sobrevivir a los trabajos. El título de este apartado son las palabras que Charlie (Dolores García Echevarrieta) le dice a Angelines Martínez antes de que esta ingrese en una celda de castigo. De esta manera se suceden los subapartados ilustrados con sus anécdotas e historias conmovedoras.
‘La solidaridad-La sorodidad’ ocupa por sí sola una sección, ya que alumbra siempre los relatos de las supervivientes. La música era una herramienta indispensable para fomentar la unión, la organización y la fuerza del grupo. ‘Del olvido…’ evoca el gran tema de este trabajo, el olvido de estas mujeres en este terrible momento histórico y, en general, en la historia. Finalmente, ‘…a la esperanza’ regresa a sus palabras, las que les proporcionaban el canto, los árboles, los pájaros y el recuerdo.
¿Qué idiomas y estilos podemos encontrar en las músicas de clandestinidad recogidas en el disco?
En el disco escuchamos canciones en castellano, euskera, catalán, gallego e incluso alemán dentro del repertorio tradicional y popular. También se incluye una nueva composición de Dominique Vellard para Cantaderas sobre el Romance del Conde Niño. Algunas piezas tradicionales de diferente origen, como las recogidas por Federico García Lorca, las hemos unido con su versión republicana, como es el caso de Los cuatro generales, de la que también se escribieron algunas estrofas en alemán en las Brigadas Internacionales. Hay testimonios de cómo las presas cantaban cantos de resistencia cada una en su propio idioma. Era una manera de unirse dentro del extremo caos cultural y lingüístico que había en el campo.
Las canciones procedentes de testimonios y tradiciones se alternan en el álbum con monodias y polifonías medievales y renacentistas. ¿De qué manera dialogan ambos repertorios?
Los criterios que seguimos en cualquiera de los programas que llevamos a concierto, y que nos permiten unir estos repertorios tan lejanos en el tiempo, son la similitud de los temas de los textos y de los modos, los temperamentos y la vocalidad de las melodías. Nos ayudamos de texturas sonoras provenientes de ambas tradiciones para enriquecer y desarrollar posibilidades de interpretación de las piezas. Para este disco en concreto, la cercanía temática ha sido el principal criterio de selección. Aparecen temas como el llanto de Rachel por la pérdida de sus hijos, un lamento por la muerte de una abadesa, el augurio de una sibila o una loa a la inocencia.
Piedras, dedales, cucharas… ¿de qué manera refuerzan estos objetos, incluidos en la grabación, el mensaje de Olvidadas?
Son los objetos del día a día de las deportadas, las únicas percusiones posibles para acompañar sus cantos. Las panderetas características de Cantaderas no tenían cabida en este programa. Sin embargo, el ritmo existió gracias a estos objetos y era necesario incluirlos.
¿Dónde se desarrolló la grabación de este álbum, y cómo transcurrió el proceso?
La grabación realizada por la radio alemana Deutschlandfunk Kultur, coproductora de este disco junto con Lindoro, tuvo lugar en el Memorial de Ravensbrück. Fue muy conmovedor y muy simbólico hacer la grabación en la fábrica textil intramuros del campo, donde estas mujeres fueron sometidas a trabajos forzados. Hoy es un edificio vacío, con un sonido muy especial, que forma parte del recinto del Memorial. Con las voces fueron muchos los momentos en los que creímos acariciar cicatrices, heridas que en nuestra actualidad parece que vuelven a abrirse.
¿Habéis tenido oportunidad de interpretar este repertorio en directo? ¿Qué reacción habéis tenido por parte del público?
Varias veces, en Alemania, España y Suiza. Es un repertorio con el que acabamos agotadas, pero felices de poder ser el hilo re-conductor de estas melodías y de ver las reacciones del público que canta con nosotras algunas archiconocidas piezas. Un público que llora, que se emociona, que te mira y ve más allá de lo presente, que recuerda y se pregunta. Durante los conciertos, algunos testimonios de las supervivientes colocan a quien escucha en situaciones que fueron reales, y por ello los sonidos adquieren otra dimensión. No solo la dureza o la tristeza, sino también la celebración, la fuerza y la esperanza envuelven el auditorio.










Lolo dice
Que no se olvide la barbarie, asta donde llega el holocausto , 🙏