
Por Conservatorios Abiertos Canarias
Plataforma de funcionarios de carrera de Música y Artes Escénicas que defienden la movilidad a los conservatorios canarios
Una sombra cubre los conservatorios de música de Canarias desde hace 35 años. Es el tiempo que lleva la Consejería de Educación del gobierno autonómico sin convocar oposiciones. Una situación así merece encender la exigencia de procedimientos públicos de selección.
Un grupo de interinos, no todos, ha convertido la excepción en norma y ha paralizado una y otra vez las convocatorias de oposiciones, impidiendo además la apertura de las listas de empleo. ¿Su objetivo? Ser nombrados curso tras curso como si las plazas les pertenecieran, pero sin haber pasado por el necesario proceso selectivo.
Este grupo, que se reparte las horas a conveniencia, ha conseguido con éxito influir en la administración para que, por un lado, bloquee durante años las comisiones de servicios y el concurso de traslados, vetando así el regreso a las islas de funcionarios que, hartos de la situación, opositaron en otras comunidades autónomas para lograr una plaza, y por otro lado, hacer que la Consejería facilite el rápido retorno de todo docente peninsular que ‘les ha quitado la plaza’ en el concurso excepcional de méritos que acaba de finalizar.
Pero, además, esta situación priva a los jóvenes músicos canarios de la oportunidad de trabajar en su tierra, ya sea consiguiendo una plaza o formando parte de las nuevas listas de interinos que se generarían tras las oposiciones. Se llega al absurdo de que algunos estudiantes se quedan sin profesorado durante meses porque, al estar vacías las listas de empleo, no hay nadie para hacer sustituciones.
Por eso, desde Conservatorios Abiertos Canarias señalamos una contradicción evidente: resulta incomprensible que este grupo rehúya sistemáticamente presentarse a los procesos selectivos, aún cuando tienen diez, quince o veinte años de docencia acumulada. Los conservatorios necesitan docentes actualizados que acrediten su preparación interpretativa y pedagógica ante tribunales independientes, y que asuman la responsabilidad de demostrar que su labor cumple con los estándares de calidad de la enseñanza pública.
El alumnado merece un profesorado dispuesto a anteponer los intereses de los estudiantes por encima de los suyos propios. Es responsabilidad de toda la comunidad educativa abrir las puertas, levantar los candados y dejar que el talento fluya: que sean quienes demuestren mérito y capacidad, y no solo los de siempre, los que iluminen el futuro de nuestras hijas e hijos.



Fernando Domínguez Perdomo dice
Mi hijo tuvo que estudiar el Superior en la península (Extremadura) porque los profesores no le gustaban . Ahora entiendo el por qué.
Victor Sosa dice
Yo acabé la carrera y fue mi propio profesor el que engañó al equipo directivo entonces de que no había nadie interesado en toda la isla para cubrir 11 horas, para llamar a dedo a una persona desde Galicia a ocuparla. Luego decenas de alumnos abandonan el conservatorio si el docente que les toca no está a la altura, pero sin generalizar porque por suerte hay grandes profesionales también. Es una pena el hermetismo de tantos años. Ojalá hubiera tenido la oportunidad de presentarme una vez a la oposición.
Anonio Pérez Pérez dice
Es una situación inaceptable. Seguro que hay responsables que debieran contestar a las preguntas que esta situación plantea.
Carolina Alcaide dice
Tuve la terrible experiencia de trabajar en el Conservatorio de Tenerife como profesora. El recibimiento fue nefasto porque querían que fuese nombrada otra persona. Yo considero que existe una endogamia profesional perversa en connivencia con una Consejería que lo permite.
Hay excepciones por supuesto entre el profesorado pero un profesional cualificado debería ver las oposiciones como una oportunidad y no brindarlas permanentemente. Los conservatorios son entidades públicas y el mérito debe de ser lo que prime para acceder a ellos como docentes.
El alumnado (ni que decir tiene que siempre tiene la mejor de las disposiciones) es quien sufre las consecuencias de este descalabro de los reinos de Taifas.
Yeray González dice
Ese grupo de interinos se resiste a presentarse a unas oposiciones porque muchos llevan años sin tocar su propio instrumento y son conscientes de que jamás superarían un proceso de selección. Por no mencionar a los que han dejado de formarse como docentes y aplican metodologías propias de otra época. Es un secreto a voces en los conservatorios de las islas, ya era hora de que alguien lo hiciera público.
Ana Ramírez dice
Yo estudié todo el elemental y profesional en el conservatorio de Las Palmas de Gran Canaria. Al principio tenía una profesora excelente de mi instrumento y estaba muy contenta. Sin embargo, la profesora al ver que no salían oposiciones se tuvo que ir a opositar a la península y allí se sacó la plaza. Desde ese momento fue todo un horror, la lista de mi instrumento estaba vacía, no sacaban oposiciones ni abrían listas. Pasamos un curso entero sin profesor, al curso siguiente contrataron a una profe (que aunque buena) venía cada dos fines de semana porque estaba estudiando en el extranjero un máster. Luego esa profesora no pudo seguir y volvíamos a la incertidumbre, otra vez meses sin profesor. Así fue curso tras curso, la mayoría de los estudiantes se quitaron. Una pena que después de casi 15 años vea que sigue funcionando tan mal la gestión del conservatorio.
María dice
A nadie le importa la cultura y su necesaria enseñanza de calidad.
Tanto esfuerzo orientado a la consecución de objetivos minoritarios e ineficaces por parte de la consejería, aún a sabiendas de su incapacidad y abuso de poder.
La administración se doblega a la mediocridad en su papel de garante de la calidad en la educación.
Imposible mejorar bajo este paraguas de desatinos e irregularidades