
Alfons Pérez se incorpora como director general del Festival de Música Antigua de los Pirineos (FeMAP) coincidiendo con la celebración de su 15.ª edición. Se trata de una buena oportunidad para hacer balance de una programación que ha logrado consolidarse como cita indispensable en el panorama de la música antigua, y que busca de manera activa el contacto con el territorio, su patrimonio y sus habitantes.
Por Manuel Pacheco
Ahora que cumple 15 años, ¿qué valoración hacéis del lugar en que se encuentra el festival en términos de alcance, calidad y diversidad de las propuestas?
Podemos decir que el FeMAP es un festival consolidado y valorado como una de las programaciones más importantes de música antigua de Europa, y esto es fruto del trabajo realizado en las catorce ediciones pasadas. Cifras aparte —cincuenta conciertos en treinta y seis municipios y tres países—, valoramos mucho el aspecto social y territorial del festival. La calidad musical de las propuestas es innegociable; además, estamos orgullosos de ampliar el concepto de ‘música antigua’, que comúnmente se asimila a la música antigua del mundo occidental, a músicas antiguas de otras culturas como pueden ser las del norte de África, Oriente o el continente americano.
¿Qué lugar ha ido jugando en el desarrollo del FeMAP el entorno geográfico, natural e histórico en el que se desarrollan los conciertos?
Este entorno que comentas forma parte, junto con el aspecto social, del ADN del festival. El FeMAP pretende unir, o si lo prefieres, ‘asociar’, la música antigua con el territorio y las personas. Cada iglesia románica, ermita, claustro donde realizamos los conciertos crean una atmósfera perfecta para disfrutar de la música en directo, casi como si estuviéramos en la época en la que se escribió. Esto impregna los conciertos de una cierta magia. La experiencia se completa con las visitas guiadas de cada concierto, unas actividades paralelas que terminan de contextualizar todo.
Has mencionado también el aspecto social. ¿Qué importancia reviste el FeMAP social en el ideario del festival, y de qué manera se traduce en sus dinámicas?
La principal acción social del festival se concentra en el FeMAP Social, que para nosotros es uno de los grandes ejes del festival. Queremos contribuir a garantizar los derechos culturales y llegar a los colectivos más vulnerables de nuestra sociedad. Durante ocho días, repartidos en dos tramos de cuatro cada uno, realizamos veinticuatro conciertos por centros asistenciales, residencias de gente mayor e instituciones similares de todo el Pirineo. De este modo, acercamos la música antigua a un público que difícilmente podrá asistir a los conciertos de la programación ‘oficial’.
Sin sacrificar la calidad de las propuestas, estos conciertos están adaptados en formato y programa, y cuentan con explicaciones e interacciones con la audiencia. Huelga decir que gozan de una altísima aceptación, y que tanto el público como los propios intérpretes quedan sorprendidos por la experiencia.
¿Cuál es el proceso, logística y trabajo humano que hay detrás de la programación de cincuenta conciertos en cada edición?
Te puedo asegurar que tanto en la programación artística, que es el primer paso, como en la producción y ejecución de todo el festival, hay una ingente cantidad de trabajo que se lleva a cabo gracias a un gran equipo de profesionales. La elaboración de la programación comienza justo cuando acaba la anterior edición del festival. Una vez tenemos cerradas las propuestas de grupos y programas de conciertos, y cuando conocemos las disponibilidades y demandas de los ayuntamientos y lugares, comenzamos a dar forma al nuevo festival. A partir de ahí comienza la producción logística, técnica, de comunicación, etc. Por fin, un buen día se inaugura la nueva edición, y lo que continúa ya es historia.
La edición actual se inaugurará con una producción propia en torno a la Catedral de Barcelona. ¿Qué podéis contarnos sobre esta cita?
Realizamos una producción propia cada edición, y como cada año, se trata de un concierto que recupera el patrimonio musical catalán de música antigua para ponerlo a disposición del público. Esta vez, el musicólogo Bernat Cabré ha recuperado partituras de los archivos de diferentes iglesias del barrio gótico de Barcelona. A partir de esto, ha elaborado un programa de compositores de diferentes procedencias que durante el siglo XVIII vivieron en este barrio de la ciudad condal.
¿Cuáles son algunos de los nombres y agrupaciones más destacados que figuran en el cartel de este 15.º aniversario?
Seguramente Gli Incogniti, con la gran violinista Amandine Beyer, sea la agrupación más destacada. También podemos citar a Juan de la Rubia, Romina Lischka, Ayres Extemporae, La Caccia o La Spagna con Rafael Ruibérriz, sin restar importancia al resto de agrupaciones e intérpretes.
Ya has indicado que vuestra filosofía tiene una mirada amplia hacia el concepto de música antigua, y acoge propuestas provenientes de tradiciones diversas. ¿Qué repertorios podrán disfrutarse en esta ‘otra’ línea de programación?
Podemos mencionar el Ensemble Contratemps, que nos ofrecerá la propuesta ‘Orishas’ basada en música espiritual afrocubana. Samira Kadiri & Ensemble Andalusí traerán ‘De las Alpujarras a Arafat’, que parte de cantos sagrados de la música andalusí fruto y de larica fusión de las tradiciones sefarditas, árabes y europea. Y Ghalia Benali & Romina Lischka, con su ‘Call to prayer’, interconectaran los maqams árabes con los ragas hindúes y la música de Sainte-Colombe.
En la línea de actividades paralelas, quizá el ciclo más destacado sean los Conciertos con Gusto. ¿Cómo diseñáis estas degustaciones, y qué acogida suele tener esta iniciativa entre el público?
Se trata de conciertos que finalizan con una degustación de productos locales, kilómetro cero y de alta calidad, y proponen aunar música y gusto para ofrecer una experiencia sensorial más completa. El diseño parte de la búsqueda de los productores locales disponibles y a partir de ahí se configura la degustación.
La acogida es excelente, puesto que además de poder probar estos alimentos el público interacciona hablando y comentando el concierto. Acostumbra a ser un buen termómetro para conocer la opinión del público sobre el concierto y sobre el festival de manera relajada.
Si miramos hacia el futuro, ¿de qué manera consideras que puede seguir creciendo o consolidándose el FeMAP?
Crecer por crecer no es lo más importante, sobre todo si no es de manera cualitativa; debemos adoptar una actitud de mejora continua, por un lado, y de búsqueda de la excelencia por el otro. Aunque el FeMAP está muy consolidado deberá adaptarse a los cambios venideros, como cualquier proyecto que se precie. Deberá explorar nuevas maneras de compartir la música antigua con el público, acercarla a nuevas audiencias y ponerla en contacto con otras disciplinas artísticas. Y todo ello, sin perder la esencia del festival.










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