El ganador del 2º Intercentros Melómano – Premio de Composición Fundación SGAE, Diego Arévalo Codeseira, mantiene un perfil diverso que le ha llevado a profundizar en la composición, la edición de sonido o la enseñanza. Hablamos con él sobre dos de sus creaciones, que se estrenaron en la fase final del 24º Intercentros Melómano – Premio de Interpretación para Solistas, así como de los nuevos retos creativos en los que se sumergirá en el futuro.
Por Manuel Pacheco
Te encuentras finalizando tus estudios de Composición en el Centro Superior Katarina Gurska, aunque inicialmente te formaste en el ámbito audiovisual. ¿Cómo llegas a interesarte por la creación y a realizar este giro en tu carrera?
En realidad, la vocación por ser músico la tuve desde antes de empezar mi formación en sonido. Viéndolo con perspectiva, pienso que aún no estaba maduro para tomar la decisión de apostar por ello. Después de terminar el ciclo superior realicé el curso profesional de guitarra en la escuela de música 21st Century Music, y ese fue un paso muy importante para decidirme a estudiar música en un conservatorio. No obstante, mi formación como técnico de sonido me ha sido extremadamente útil. Me ha ahorrado un montón de trabajo con muchas asignaturas del conservatorio y me ha sacado de más de un apuro en la vida profesional.
Tu trayectoria profesional te ha llevado a ejercer como técnico de sonido y profesor, pero también has sido arreglista para agrupaciones y para producciones musicales. ¿Te interesa mantener este perfil diverso o te gustaría especializarte en alguna de estas vías?
Pienso que en los últimos tiempos el trabajo del músico está volviendo a lo que siempre fue: hacer todo lo que tenga que ver con el oficio con más o menos preferencias. A mi entender creo que la hiper especialización que ocurrió durante el siglo XIX debe entenderse como una circunstancia excepcional en la historia.
Por otro lado, a mi me gusta el oficio. Dentro de que aún tengo una carrera corta, me gusta tocar, escribir y enseñar. En todos los tipos de trabajo he disfrutado y he aprendido mucho.
¿De qué manera ha influido tu formación como técnico de sonido en tu labor como compositor?
Me ha sido de muchísima ayuda. Tanto para comprender con mayor profundidad cuestiones de orquestación, construcción y funcionamiento de instrumentos, hasta saber utilizar un DAW, editar, mezclar proyectos musicales sin tener que estudiar desde cero —me refiero aquí a música electrónica, música para cortometrajes, sonorizaciones, etc.—.

¿Qué puedes contarnos sobre tu Trío para violín, violonchelo y piano, con el que has ganado el 2º Intercentros Melómano – Premio de Composición Fundación SGAE?
La obra se divide en tres movimientos. Cada uno de ellos es un trabajo de experimentación con elementos musicales de otros compositores que quería probar, aunque es cierto es que hay elementos temáticos comunes en toda la obra.
Considero importante mencionar que ni la obra ni sus movimientos llevan título. Sostengo hace tiempo un debate conmigo mismo en cuanto a ponerlos: por un lado, no hacerlo permite que la música evoque en el oyente ideas o emociones sin condicionamiento, lo cual es bueno si se apuesta por la música pura; por otro, un título ayuda al oyente a crearse una imagen más adecuada con respecto a la intención del autor. Aún no sé cuál de las dos opciones me ayuda más con mi música, seguramente dependa de la obra. En cualquier caso, Trío para violín, violonchelo y piano está orientada a la primera opción: hacer un ejercicio de confianza en la música pura y dejar al público que cree su propio microcosmos al escucharla.
La obra se estrenó en el marco de la Fase Final del 24º Intercentros Melómano, celebrada en el Auditorio de la Diputación de Alicante, de la mano de María Asensi (violín), Álvaro Lozano (violonchelo) y Filipp Moskalenko (piano). ¿Cómo ha sido la experiencia?
Ha sido fantástica. Es muy emocionante escuchar el resultado de muchas horas de trabajo exhaustivo, y resulta satisfactorio el reconocimiento a una cuestión tan íntima como la creación. Además, he podido conocer a gente estupenda. Más allá de eso, cabe decir que la mayor parte del aprendizaje se adquiere cuando los músicos se ponen manos a la obra: se corrigen detalles que afectan a las posibilidades de ejecución, pero también a la eficacia sonora de las ideas que uno concibe y elabora.
El premio también incluye el encargo de una obra para violonchelo y piano bajo el patrocinio de la UNIR, y que se estrenó el mismo día. ¿Cómo has planteado esta otra pieza?
Siempre que empiezo a escribir algo lo planteo del mismo modo: me pongo a trabajar hasta que doy con algo que me gusta y puedo continuar. En el caso de esta obra, las circunstancias en las que la escribí acabaron por redondear el concepto. El pasado verano, durante mis vacaciones en el Reino Unido, pasé mucho tiempo escribiendo el primer movimiento en un pub llamado The Richard Onslow, que fue una persona real, importante y conocida en la zona. El segundo movimiento, Gabinete de Deacon Brodie, está inspirado en otra figura célebre de Edimburgo, ciudad que visité en el mismo viaje. El resultado es un díptico que toma como referencia a dos personajes que representan las principales entidades políticas del país: Escocia e Inglaterra.
¿Qué valoración haces del concurso, en términos de visibilidad de tu obra e impulso de tu carrera?
Es una gran oportunidad. Pienso que se ofrece un abanico de oportunidades muy buenas para impulsar la carrera artística de los premiados, tanto por el trabajo de la organización como el de las entidades implicadas. En mi caso, ha sido un momento estupendo en lo referente a lo creativo y para conocer a grandes profesionales.
También de manera reciente has sido galardonado con el Premio Europeo Fundación SGAE. ¿En qué consistirá el premio de este concurso?
Consiste en un viaje en el que se ofrecerán dos conciertos en dos países: el primero en Reino Unido, en el Princess Alexandra Hall de Londres; el segundo en Francia, en el Instituto Cervantes de París. En ambos se tocará mi primer cuarteto con piano, que escribí para los ganadores del premio en la categoría de música de cámara.
¿Qué proyectos tienes en marcha para el futuro próximo?
Además de lo mencionado en la pregunta anterior, he empezado a escribir un oficio de tinieblas. Creo que una ceremonia litúrgica de estas características, al igual que una misa, es un formato que supone una especie de prueba de fuego para el compositor. Además, soy un gran entusiasta de la música vocal y hace tiempo que tengo aplazado escribir este tipo de obra.
En otro orden de cosas, tengo pensado viajar al extranjero una vez que termine el conservatorio dentro de unos meses, si me es posible. Estoy empezando a buscar trabajo en países angloparlantes, donde la actividad musical es abundante e interesante.










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