De pianista y director de coro a tenor en plena proyección internacional. El tenor mallorquín Joan Laínez repasa el giro decisivo de su carrera, sus debuts más recientes y la afinidad de su voz con el verismo italiano, un repertorio en el que ha encontrado su identidad artística.
Por Ana Nasarre
Te iniciaste en el mundo de la música como pianista y director de coro. En 2016, diste un nuevo enfoque a tu carrera para dedicarte al canto lírico. ¿Ocurrió algo especial por lo que decidiste dar el cambio en tu orientación musical?
Fue una casualidad. En 2016 dirigía el Cor Ciutat de Mallorca y fuimos contratados para cantar La bohème. Durante los ensayos se presentó la necesidad de cubrir el personaje de Parpignol y me ofrecí para comprobar si podía interpretarlo. Tras escucharme, la directora musical, María Victoria Cortés, me hizo un comentario: ‘Tienes voz de tenor lírico dramático y debes, al menos, intentarlo’. Ella misma me aconsejó empezar en el Conservatori de Palma, donde comencé a estudiar con Joana Llabrés. Actualmente estoy cantando gracias a ese consejo, que fue el verdadero punto de inflexión para dedicarme profesionalmente al canto lírico.
¿Fue fundamental para darte a conocer haber ganado varios concursos a nivel internacional?
Para ser sincero, el impacto más significativo fue a nivel personal. El hecho de ganar, en el año 2021, el Segundo Premio y el Premio del Público en el Corsica Lírica, apenas dos años después de haber comenzado mis estudios de canto, fue una confirmación interna de que poseía las cualidades necesarias para seguir este camino.
El concurso me brindó la fortuna de conocer a mi maestro, David Menéndez, quien me ha enseñado todo sobre mi voz y técnica de canto. A partir de ahí, la confianza del Teatre Principal de Palma y la Simfònica de les Illes Balears, al ofrecerme mis primeros roles, fue lo verdaderamente fundamental para empezar a darme a conocer en el circuito operístico.
¿Puedes describir la emoción que sentiste la primera vez que actuaste como cantante solista?
Mi debut como solista se produjo en 2022 al interpretar el rol de Giudicce en Un ballo in maschera en el Teatre Principal de Palma. Ese mismo año también canté el rol de Normando en Lucia di Lammermoor, con la Simfònica de les Illes Balears, dirigida por Pablo Mielgo. Recuerdo los nervios en los primeros ensayos, motivados por la gran apuesta que ambas instituciones depositaron en mí.
Sentí mucha responsabilidad; sin embargo, una vez en el escenario, la satisfacción al ver que mi interpretación de ambos papeles era bien recibida me proporcionó una gran tranquilidad y, sobre todo, una motivación inmensa para seguir trabajando y perfeccionando mi control vocal.
¿Con qué compositor o compositores te sientes más cómodo y crees que se adaptan mejor a tu voz?
Mi voz se adapta de manera excepcional al repertorio de Verdi, en roles de gran calado como Radamés y Álvaro, y también al verismo italiano con compositores como Puccini, Mascagni y Leoncavallo.
La naturaleza de la música verista permite que mi voz fluya de manera muy natural, facilitando la llegada al registro agudo y permitiéndome sostener la gran carga emocional y dramática que exigen este tipo de roles.
De todos los personajes que has interpretado, ¿existe alguno que te haya emocionado en particular?
Me emociona profundamente el personaje de Turiddu, de Cavalleria rusticana, por una doble razón. La primera es la conexión personal que tuve al estudiar el aria ‘Addio a la madre’. Las frases me recordaban a mi madre, que había fallecido recientemente, y me resultaba imposible terminar el aria sin que la voz se me quebrara por la emoción. La segunda razón es que esta fue la ópera con la que debuté como protagonista en Italia, un salto profesional que surgió tras una audición en Milán. Posteriormente, pude representarlo en óperas estudio y producciones hasta cinco veces ese año, y me ha acompañado en escenarios de Salzburgo e Italia, siendo un personaje recurrente y muy querido.
¿Qué nos puedes contar de tus actuaciones más recientes?
El último periodo ha estado marcado por debuts muy significativos para mí, como la presentación en la Fundaciò Òpera a Catalunya debutando el rol de Don José en la ópera Carmen por distintos escenarios de Cataluña. También he tenido la oportunidad de cantar por primera vez en el Teatro Real con La traviata. Ha sido muy importante, también, ser el cover en el rol de Álvaro en La forza del destino en el Euskalduna de Bilbao, para darme a conocer en ABAO.
Los compromisos más recientes han sido mi regreso a la Ópera de Tenerife para interpretar El holandés errante y Adiós a la bohemia;la Novena sinfonía de Beethoven, con la Orquestra Simfònica de les Illes Balears, en diciembre; y un concierto por los derechos humanos en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra, también en diciembre.
¿Existe algún rol que te gustaría especialmente debutar?
Me encantaría cantar Andrea Chénier. La música de Giordano en esta ópera me tiene completamente cautivado, desde el primer acorde hasta el final. Es un rol que exige una entrega total. Me emociona la idea de transmitir la carga emocional de arias como ‘Un dì all’azzurro spazio’ o ‘Come un beldì di maggio’. Son textos y músicas que, al cantarlos, emocionan.
Formula un deseo para el año 2026 a nivel profesional.
Mi deseo principal para 2026 es seguir creciendo y consolidándome artísticamente, abordando nuevos y grandes roles que me permitan seguir explorando y conociendo las posibilidades de mi voz y debutar en nuevos teatros.
¿Qué proyectos emocionantes, que se puedan contar, tienes en un futuro?
En febrero cantaré el rol de Steuermann en El holandés errante en el Teatre Principal de Palma. En marzo será mi debut en el Teatro de la Ópera de Taranto, en Italia, como Pollione en Norma, y en juniodebutaré en el prestigioso Teatro de la Maestranza de Sevilla, repitiendo el rol de Radamés en una nueva producción dirigida por Paco Azorín. Por ahora, esa es la emocionante hoja de ruta que puedo compartir.










Rosaura Nasarre dice
Me ha encantado la entrevista a Joan Laìnez
Marisa de Prada dice
!Magnífica entrevista!