El ensemble La Guirlande, liderado por el flautista Luis Martínez Pueyo, publica con el sello Lindoro el disco Al gusto de su Graciosísima Majestad, un álbum que recrea una velada musical en la corte de Federico II el Grande. El proyecto continúa con el objetivo central del grupo de interpretar música de los siglos XVIII y XIX centrada en la flauta, y recoge obras de autores como Carl Philipp Emanuel Bach, Johann Sebastian Bach, Johann Joachim Quantz o Telemann.
Por Manuel Pacheco
¿Bajo qué premisas habéis reunido las obras que conforman este Al gusto de su Graciosísima Majestad?
La idea era grabar un disco que recrease una posible velada musical en la corte de Federico II el Grande de Prusia. No obstante, no queríamos grabar solamente música de compositores que trabajaron en la corte berlinesa (algo que ya se ha hecho en numerosas ocasiones), sino que queríamos incluir obras de compositores que, de una manera u otra, tuvieron algún tipo de relación con Federico o alguno de sus músicos.
Vuestras producciones discográficas anteriores se orientan a la recuperación de patrimonio musical español. ¿Qué os ha llevado en esta ocasión a sumergiros en la corte de este monarca prusiano?
A pesar de que una de las principales vocaciones de La Guirlande es la recuperación del patrimonio musical español, no hay que olvidar que el objetivo principal del grupo es el de interpretar música de los siglos XVIII y XIX en la que la flauta juega un papel fundamental. Dedicar un disco a la corte de Federico el Grande era prácticamente una obligación para nosotros ya que, como es bien sabido, este monarca es famoso no solamente por haber sido un soberano belicoso y de ambiciones expansionistas sin comparación en la Europa de su tiempo, sino también por haber sido un fino intérprete de flauta que supo rodearse en su corte de los mejores músicos y compositores de la época.
El álbum abre con la primera grabación mundial de una Sonata para flauta en Re mayor de Carl Heinrich Graun. Considerando la fama que llegó a alcanzar este autor en su época, ¿por qué en la actualidad se interpreta tan poco su música?
Sinceramente, no tengo respuesta para esta pregunta. Y después de haber tocado varias de sus sonatas y trío sonatas con La Guirlande a lo largo de nuestra trayectoria, es algo que tampoco entiendo. Su música, de un marcado ‘estilo galante’, es muy fresca; cuenta con melodías preciosas, pasajes que permiten lucirse a los solistas sin que lleguen a entrañar una dificultad extrema, y elementos de sorpresa que hacen que las obras no sean del todo predecibles. Bajo mi modesta opinión, el mundo de la música antigua todavía tiene una deuda con este compositor.
También habéis incluido el primer registro discográfico de dos de las Fugas y caprichos de Friedrich Wilhelm Marpurg. ¿Qué lugar particular ocupa esta colección de obras, a medio camino entre el contrapunto estricto y el estilo galante?
Más concretamente, hemos incluidos dos fugas (una a 2 voces y otra a 4 voces) y un capricho de su colección Fughe e capricci pel clavicembalo ò per l’organo, dedicada a Carl Philipp Emanuel Bach. Ciertamente, Marpurg es más conocido por sus textos sobre teoría de la música, que por sus composiciones. En el prefacio de esta colección Marpurg comenta que, para componer de la manera más adecuada (también en el nuevo estilo galante), todo compositor debe dominar el arte de componer fugas. De hecho, se lamenta de que anteriormente este género musical había sido considerado tan indispensable que ningún músico podía obtener un puesto sin ser capaz de elaborar un tema improvisando diversas variaciones y contrapuntos.
Este cambio de aires que se produce en la escena musical en torno a 1750 —fecha simbólica por la muerte de Bach— aparece reflejado en las obras de dos autores del repertorio, Johann Joachim Quantz y Carl Philipp Emanuel Bach. ¿De qué manera contrastan las sonatas de estos compositores que recoge el disco?
Carl Philipp Emanuel Bach y Johann Joachim Quantz son dos compositores que, con su mirada crítica, abarcan todo el siglo XVIII. En la década de 1750, ambos publicaron sendos tratados de música. El de Quantz —músico algo conservador en su gusto y de una edad más avanzada—, es un repaso a la época esplendorosa del Barroco alemán, incardinada en el estilo italiano de estirpe vivaldiana y tamizado por el gusto de la corte de Dresde. Por el contrario, Carl Philipp Emanuel Bach es mucho más joven, un músico del futuro que proyecta sus ideas hacia adelante, hasta el punto de que Mozart o el mismísimo Beethoven se reconocieron deudores de su arte.
Las estéticas contrapuestas de ambos se ven reflejadas en el conjunto de sus respectivas obras, más bien conservadora en el caso de Quantz, y abiertamente rompedora y experimental en el caso de Carl Philipp. Estas diferencias pueden escucharse claramente en las dos sonatas incluidas en nuestro disco.
El proyecto se completa con sonatas de dos autores de la talla de Bach (Johann Sebastian) y Telemann. ¿Hay detrás una intención de equiparar en calidad y competencia la obra de aquellos compositores menos reconocidos con la de estos nombres centrales?
Para nada es esa la intención. Como comentaba anteriormente, no queríamos grabar solamente música de compositores que trabajaron en la corte berlinesa, sino que queríamos incluir obras de compositores que, de una manera u otra, tuvieron algún tipo de relación con Federico o alguno de sus músicos. En el caso de la Sonata en Mi mayor, BWV 1035 de Bach decidimos incluirla porque en dos de los manuscritos que conservamos a día de hoy aparece dedicada a Michael Gabriel Fredersdorf, secretario y persona de confianza de Federico el Grande, y a la vez flautista como su señor.
En cuanto a Telemann, fue considerado durante décadas como el compositor más importante de Alemania. A buen seguro su música influyó de manera notable en el desarrollo de Quantz como intérprete y como compositor, ya que fueron numerosas las ocasiones en las que este dejó plasmada su admiración por el compositor de Magdeburgo. Muy probablemente muchas de las obras de Telemann sonaron en las estancias de Federico el Grande para deleite del monarca.
A propósito de la Sonata para flauta en Mi mayor de Bach, ¿cuál es la peculiaridad de su tonalidad y qué relación tiene con la figura de Federico el Grande?
Como comentaba, la sonata está dedicada a Michael Gabriel Fredersdorf, secretario y persona de confianza de Federico el Grande, aunque durante mucho tiempo se pensó que la sonata fue compuesta para Quantz o para el propio Federico. Esta sonata está claramente inspirada en el nuevo estilo galante y virtuoso que imperaba en la corte berlinesa. La tonalidad parece haber sido elegida intencionalmente, ya que muchas de las obras del propio Federico están compuestas en tonalidades infrecuentes para la flauta. Mi mayor es una tonalidad poco habitual en música para flauta debido a su elevada dificultad para este instrumento.
Se trata de vuestro segundo lanzamiento realizado con Lindoro. ¿Cómo se ha desarrollado el proceso de grabación con este sello discográfico?
La verdad es que es un auténtico placer trabajar con Lindoro, porque nos dan total libertad y confianza a la hora de desarrollar nuestros proyectos. Es algo que valoro mucho porque ya tengo un equipo de trabajo muy definido: desde el técnico de sonido Pablo Barreiro al director artístico Bart Vandewege o el diseñador gráfico Rubén Gutiérrez. Desde Lindoro suelen aceptar de muy buen grado nuestras propuestas artísticas y, al mismo tiempo, sus sugerencias suelen ser muy adecuadas, fruto de la dilatada experiencia que tienen dentro del mundo de las grabaciones discográficas.
¿Qué oportunidades habrá de escuchar este repertorio en directo?
De momento no tenemos ninguna fecha cerrada con este programa. También es cierto que desde La Guirlande solemos ofrecer nuestros programas grabados en disco una vez este ya ha salido y la gente ya puede tener una referencia de lo que podría llegar a escuchar en el directo.









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