
El Festival Mixtur celebra quince años de una programación vanguardista y estimulante. Hablamos con Oliver Rappoport, codirector de esta cita, sobre el crecimiento que han experimentado en esta trayectoria, la labor formativa y divulgativa y algunos de los eventos más destacados de esta edición de aniversario.
Por Manuel Pacheco
A lo largo de sus quince años, el Festival Mixtur no ha dejado nunca de ser una plataforma para la experimentación, el descubrimiento y el riesgo. ¿Cómo se compagina la atención a este panorama artístico, efervescente y cambiante, con el crecimiento institucional y la consolidación en los circuitos europeos de música contemporánea?
En esencia, el espíritu sigue intacto. Lo que ha cambiado es la experiencia, la claridad y la eficiencia a la hora de resolver problemas. El crecimiento nos ha permitido aprender y profesionalizarnos, aunque también comporta nuevos riesgos y nuevos retos. La cita con Mixtur se ha convertido en una cita habitual para un público fiel, pero no somos conformistas. Cada año buscamos propuestas diversas y de gran nivel, formatos innovadores y creadores y creadoras jóvenes, tanto locales como internacionales, que aporten una manera única de transmitir, y que hagan que la experiencia del festival deje huella.
Una parte importante de esta búsqueda se refleja en las múltiples colaboraciones internacionales que hemos ido estableciendo a lo largo de los años. Nos satisface especialmente que tantos proyectos y artistas internacionales quieran colaborar con Mixtur y que vean el festival como un espacio de referencia para la creación sonora contemporánea. Se trata, además, de un intercambio en ambas direcciones. Este año volvemos a presentar en Mixtur obras desarrolladas en colaboración con otros festivales de la Plataforma Ulysses, como el Time of Music de Finlandia. También hemos impulsado una convocatoria conjunta con la Pyrenees-Mediterranean Musical Creation Network (RCMPM), que nos permite reforzar los vínculos con otros agentes del ámbito de la creación musical contemporánea y generar nuevas oportunidades para los artistas.
Al mismo tiempo, grupos y obras que han sido encargados o impulsados desde Mixtur continúan su recorrido en otros festivales europeos. Un buen ejemplo es Passage, de Alberto Bernal, una obra encargada por Mixtur en colaboración con el Ultima Festival de Oslo, que el pasado mes de septiembre se presentó en Noruega con la participación de Frames Percussion. Otro ejemplo es la gira del Ulysses Ensemble, en colaboración con el IRCAM de París y el Divertimento Ensemble de Milán. Son algunas muestras de las múltiples colaboraciones que para nosotros son especialmente importantes, porque permiten que las obras y los grupos sigan circulando y puedan encontrar nuevos públicos y nuevos contextos más allá de Mixtur.
¿Qué escenarios son los encargados de alojar las propuestas del festival, y qué relación mantiene el Mixtur con estas instituciones?
Uno de los espacios más importantes para Mixtur sigue siendo Fabra i Coats, junto con el Espai Bota, aunque actualmente nos hemos expandido a diferentes espacios de la ciudad. Por un lado, esto nos permite acercar la música contemporánea a diferentes barrios; por otro, establecemos vínculos específicos con cada institución y pensar propuestas adaptadas a sus características. La Escola Superior de Música de Catalunya (ESMUC), por ejemplo, es nuestro principal espacio para las actividades pedagógicas. Con Santa Mònica mantenemos una colaboración especialmente interesante, gracias también a una dirección artística excepcional que nos permite pensar en nuevos formatos. Este año hemos planteado allí una parte importante de las actividades familiares.
Esta edición también estaremos en L’Auditori, Phonos/UPF, el Museu de la Música, el Conservatori Municipal de Barcelona, la Sala Taro, el Espai Bota y la sala Almo2bar. Esta diversidad de espacios es también una manera de ampliar el alcance del festival y de generar relaciones diferentes con cada contexto.
Vuestros formatos innovadores y la diversidad de propuestas apelan a oyentes curiosos, dispuestos a involucrarse de manera activa. ¿Qué estrategias habéis seguido a lo largo de estos años para fidelizar a vuestra audiencia y atraer a nuevos públicos?
Sí, nuestra propuesta no está dirigida únicamente a un nicho. Creemos en la posibilidad de acercarnos a distintos tipos de público a partir de una actitud común: la curiosidad. Somos conscientes de que una parte de la programación no es de acceso inmediato para un público mayoritario, pero animamos a todo el mundo a investigar un poco la programación, porque encontrarán propuestas muy diversas, del mismo modo que es diversa la propia creación contemporánea.
Si queremos generar cambios en la sociedad, es importante crear puentes con públicos curiosos y desarrollar acciones diversas que faciliten y estimulen su acercamiento al festival. La idea es que cada persona pueda encontrar una propuesta que le interpele y que le provoque algo: entusiasmo, reflexión, inspiración, sorpresa… Las estrategias también han ido cambiando, al mismo tiempo que cambian la comunicación digital, los hábitos y las nuevas generaciones. Creo que es importante estar alerta, observar lo que sucede y, sobre todo, probar nuevas acciones y formatos para seguir llegando a públicos diferentes, sin renunciar a una visión artística arriesgada y comprometida con la creación contemporánea.
La edición 2026 tendrá un arranque especial con la intervención de la Orquestra Simfònica de la ESMUC, tanto por los aniversarios compartidos como por el simbólico repertorio que interpretarán. ¿Qué puedes contarnos de esta cita?
Tanto Oriol Saladrigues como yo nos formamos en la ESMUC, por lo que realizar una colaboración siempre es algo muy especial. Además, yo pertenezco a la primera generación de la ESMUC, así que su aniversario tiene también una dimensión personal muy importante para mí.
Uno de los ejes de Mixtur es acompañar procesos y generar espacios donde la música contemporánea pueda darse a conocer y pueda ser experimentada desde diferentes perspectivas. Estamos especialmente agradecidos a Núria Sempere y a David Albet, que nos han abierto las puertas de la ESMUC, y cada año pensamos conjuntamente, de forma creativa, nuevas posibilidades de colaboración. Uno de los ejes de Mixtur es la formación y el acompañamiento de iniciativas que permitan acercar la música contemporánea a estudiantes y jóvenes creadores.
En el concierto inaugural de esta edición, el programa reúne tres obras que representan tres momentos y aproximaciones diferentes. Por un lado, un clásico del siglo XX como Igor Stravinski; por otro, una obra de uno de los compositores más importantes de la actualidad, Beat Furrer, que además es profesor del taller de composición que organizamos; y, finalmente, un estreno de Joan Magrané, uno de los compositores catalanes más destacados de su generación y, a su vez, antiguo alumno de la ESMUC.
¿Qué figuras internacionales visitarán el Mixtur este año?
Mixtur está planteado como un encuentro internacional de músicas actuales y buscamos que exista un equilibrio entre artistas nacionales e internacionales, entre jóvenes creadores y creadoras y figuras ya consolidadas. Para nosotros, la dimensión internacional no consiste solamente en invitar a artistas de otros países, sino en generar encuentros, intercambios y colaboraciones que puedan tener continuidad.
Entre las figuras internacionales de esta edición destacaría algunos nombres. Simon Steen-Andersen (Dinamarca) nos acompañará en el apartado profesional del taller de composición, con una conferencia y también con la presencia de su música en varios conciertos. Sarah Nemtsov (Alemania) estará presente con una conferencia y con una de sus obras, interpretada por la maravillosa y virtuosa pianista Rei Nakamura (Japón/Alemania).
También contaremos con Trio Abstrakt (Alemania), un conjunto emergente especializado en música actual, y con Lotta Wennäkoski (Finlandia), que nos visita por primera vez y participará en las actividades del taller de composición. Además, tendremos su música interpretada por el cuarteto de flautas Neuma.
Dentro de las actividades familiares, contaremos con la participación de Ayako Okubo, integrante del ensemble francés HANATSUmiroir, con una amplia trayectoria en la creación contemporánea y en propuestas dirigidas a la primera infancia. Son solo algunos ejemplos de una programación internacional que busca precisamente esa diversidad de generaciones, procedencias, lenguajes y maneras de entender la creación contemporánea.
La investigación de nuevos formatos de concierto ocupa también un espacio importante en vuestro ideario. ¿Cuáles serán las propuestas más destacadas en este apartado?
Hay varias propuestas que exploran esta cuestión. Por ejemplo, Mamá, yo quiero, una obra escénica y musical que propone un recorrido por las instalaciones de Fabra i Coats y que reúne a Fail Again Ensemble, una formación centrada en la improvisación conducida; Teatro de Pacotilla, un grupo de teatro amateur vinculado al ámbito de la salud mental; y Bruc Sax Ensemble, conjunto del Conservatori Municipal de Música de Barcelona.
Este tipo de propuestas nos interesa especialmente porque cuestionan la idea convencional de concierto. No se trata únicamente de cambiar el lugar donde se escucha la música, sino de modificar la relación entre intérpretes, espacio, público y creación. Buscamos que la experiencia musical pueda suceder también a través del movimiento, de la escena, de la interacción y de otras disciplinas.
¿Cuál es la importancia de la formación en esta programación, tanto en su vertiente divulgativa como en propuestas más especializadas?
Los proyectos educativos y los diferentes talleres de Mixtur son uno de los pilares del festival. Son espacios donde crear, escuchar, compartir y reflexionar en torno al sonido. La creatividad, la curiosidad, la escucha activa y el trabajo colaborativo son los valores que articulan todas estas propuestas. Además, en un contexto internacional marcado por las guerras y la creciente polarización y deshumanización, creo que esta responsabilidad es todavía mayor. Valores como la paz, el diálogo, la empatía o la colaboración pueden parecer ingenuos, pero precisamente por eso creo que debemos reivindicarlos.
Crear espacios donde niños y jóvenes puedan reunirse, dialogar, crear, escucharse, inspirarse y trabajar juntos es también una forma de construir comunidad. La escucha abierta, el diálogo y la capacidad de convivir con diferentes maneras de pensar y de crear son herramientas fundamentales para las futuras generaciones.

Estrenos de creadores y creadoras actuales se dan cita con obras de ‘clásicos contemporáneos’ como Boulez, Ligeti, Berio o Jaume Padrós. ¿Qué equilibrio mantiene el Mixtur entre la creación más actual y la tradición musical del siglo pasado?
Dentro de la programación creemos fundamental mirar al siglo XX y programar a sus ‘clásicos’. No entendemos la creación contemporánea como algo aislado, sino como parte de una historia reciente y de un diálogo constante con lo que se ha hecho anteriormente. Al mismo tiempo, una parte mayoritaria de la programación está dedicada a la creación actual, con una mirada amplia en la que tienen cabida diferentes estéticas, lenguajes y formatos: obras instrumentales, música mixta, instalaciones sonoras, propuestas interdisciplinares, etc.
En este sentido, buscamos especialmente propuestas que parten de la experimentación y la exploración sonora. Más que establecer una separación entre pasado y presente, nos interesa ponerlos en diálogo: que las obras de los grandes autores del siglo XX puedan convivir con las propuestas de los creadores actuales y que ese encuentro permita descubrir nuevas formas de escuchar y entender la música contemporánea.








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