Desde su fundación en 1953, bajo los auspicios de la UNESCO, la Sociedad Internacional de Educación Musical (ISME, en sus siglas en inglés) trabaja para promover la enseñanza y el aprendizaje de la música en todo el mundo. Con más de 2200 miembros de ochenta países, constituye una de las principales redes internacionales de educadores, investigadores y profesionales dedicados a este ámbito. Su presidenta, la mexicana Patricia González-Moreno, nos presenta la organización y su papel ante los desafíos actuales de la educación musical.
Por Julio Alonso
ISME cuenta con 73 años de historia y es una de las organizaciones de referencia en educación musical a nivel mundial pero, para quienes aún no lo conozcan, ¿cómo explicarías qué es y cuáles son sus objetivos?
ISME es la principal organización internacional dedicada a la educación musical y reúne a profesionales de más de ochenta países. Desde su fundación sostiene que las experiencias musicales, en todas sus manifestaciones y contextos, constituyen una parte esencial de la vida de todas las personas.
Su misión consiste en enriquecer esas experiencias mediante el fortalecimiento de una comunidad internacional de educadores musicales basada en el respeto mutuo y la colaboración; el fomento del entendimiento intercultural y la cooperación entre profesionales de todo el mundo; y la promoción de una educación musical accesible para personas de todas las edades y en todos los contextos educativos y sociales.
Esta misión se desarrolla a través de múltiples iniciativas. Además de las conferencias mundiales, que se celebran cada dos años, ISME organiza conferencias regionales en distintas partes del mundo, seminarios especializados, actividades desarrolladas por sus Grupos de Interés Especial y el trabajo continuo de sus comités permanentes. Entre ellos destacan el Advocacy Standing Committee, que organiza los ‘Online cafés’, y el International Teacher Professional Development Center (ITPDC), creado para ofrecer oportunidades de desarrollo profesional continuo a la comunidad internacional de ISME.
¿Cuáles son hoy sus principales líneas de trabajo y cómo se organiza internamente?
Las principales líneas de trabajo de ISME se articulan en torno a sus ocho comisiones, que abarcan ámbitos tan diversos como la educación musical en la primera infancia, la formación del músico profesional, la investigación, la educación musical escolar, la enseñanza instrumental y vocal, la música comunitaria, la educación musical especial y musicoterapia, así como las políticas culturales y educativas.
A ello se suman los diez Grupos de Interés Especial, que permiten reunir a investigadores y profesionales en torno a temáticas emergentes o altamente especializadas, como la tecnología musical, la educación musical popular, la descolonización de la educación musical, la evaluación, el bienestar de los músicos, la discapacidad, la espiritualidad o las pedagogías aplicadas, entre otras.
Esta estructura permite que ISME responda tanto a los desafíos actuales de la educación musical como a las nuevas líneas de investigación y práctica que surgen en diferentes regiones del mundo.
¿Cuál es el perfil de sus miembros y cómo se puede formar parte de la organización?
La comunidad de ISME es extraordinariamente diversa, reflejo de la amplitud de contextos en los que tiene lugar la enseñanza y el aprendizaje de la música.
Entre sus miembros encontramos docentes de música de todos los niveles educativos, profesores universitarios, investigadores, formadores de futuros docentes, profesores particulares de instrumento y canto, musicoterapeutas, especialistas en educación musical inclusiva, músicos comunitarios y profesionales vinculados a múltiples ámbitos donde la música desempeña un papel educativo y social.
Precisamente esa diversidad constituye una de las mayores fortalezas de ISME, ya que favorece el intercambio de perspectivas, experiencias e investigaciones entre profesionales de muy distintos contextos culturales y educativos.
Invito a todas las personas interesadas en la educación musical a formar parte de esta comunidad internacional y a participar activamente en sus múltiples actividades de colaboración y desarrollo profesional. Toda la información la pueden encontrar en la página web isme.org
Una organización internacional de estas dimensiones necesita recursos para desarrollar su actividad. ¿De dónde procede la financiación de ISME y cómo se consigue mantener su independencia y su vocación global?
ISME está constituida en Estados Unidos como una organización sin ánimo de lucro reconocida bajo la figura 501(c)(3), lo que garantiza su carácter independiente y su compromiso con el servicio a la comunidad internacional.
Su financiación procede fundamentalmente de las cuotas de sus miembros, de donaciones y de la obtención de fondos destinados a apoyar diferentes iniciativas, especialmente aquellas que facilitan la participación de educadores musicales en las conferencias mundiales y regionales, así como el desarrollo de nuevos programas para beneficio de la comunidad.
Esta combinación de recursos permite mantener la independencia de la organización y reforzar su compromiso con una educación musical de calidad, inclusiva y con alcance verdaderamente global.
Uno de los momentos más visibles de ISME son sus conferencias mundiales, que has mencionado y que se celebran cada dos años en un país diferente, la última el pasado mes de julio en Montreal. ¿Qué representa este encuentro para la organización?
Las conferencias mundiales constituyen el espacio más representativo del trabajo que ISME desarrolla a escala internacional. Son un punto de encuentro donde investigadores, docentes y profesionales de todo el mundo comparten investigaciones, experiencias pedagógicas e iniciativas innovadoras, al tiempo que establecen redes de colaboración que perduran mucho más allá de la propia conferencia.
La celebración de la edición de este año en Montreal ha permitido acercarnos a la riqueza de las tradiciones musicales y educativas de Canadá, además de fortalecer los vínculos con las comunidades musicales de la región. Para ISME es fundamental que cada conferencia refleje la diversidad cultural del país anfitrión y contribuya al intercambio internacional de conocimientos.
La próxima conferencia mundial se celebrará en julio de 2028 en la Universidad de Mahidol, en Bangkok (Tailandia). Será una magnífica oportunidad para seguir construyendo una comunidad internacional comprometida con la excelencia y la innovación en la educación musical.
Tras haber formado parte durante años de la estructura del ISME, asumiste su presidencia en 2024, ¿cómo has vivido esta responsabilidad tanto en el plano profesional como en el personal?
Liderar una organización que reúne a profesionales de tantos países y realidades diferentes supone escuchar, dialogar y construir consensos que fortalezcan la educación musical a nivel global.
En el plano profesional ha sido una experiencia profundamente enriquecedora, que me ha permitido conocer iniciativas extraordinarias desarrolladas en contextos muy diversos y colaborar con personas de enorme talento y compromiso.
En el plano personal también ha supuesto un reto importante. Se trata de un cargo de carácter honorífico que requiere una dedicación considerable y que debe compatibilizarse con la actividad académica y la vida familiar. Aun así, considero que contribuir al fortalecimiento de nuestra profesión a través de ISME es un privilegio y una responsabilidad que merece plenamente ese esfuerzo.
Durante el tiempo que has liderado el ISME, ¿qué iniciativas han sido prioritarias para ti en estos dos últimos años?
Una de mis principales prioridades ha sido contribuir a reducir la brecha que todavía existe entre la investigación y la práctica educativa.
Con ese objetivo impulsamos la creación del International Teacher Professional Development Center de ISME, una iniciativa orientada a facilitar que el conocimiento generado por la investigación pueda traducirse en estrategias concretas para la práctica docente cotidiana.
Creo firmemente que la investigación educativa solo alcanza su verdadero valor cuando contribuye a mejorar las experiencias de aprendizaje de estudiantes y docentes. Del mismo modo, la práctica educativa plantea constantemente nuevas preguntas que enriquecen la investigación. Mi aspiración ha sido fortalecer ese diálogo permanente entre ambos ámbitos.
ISME está presente en países con tradiciones musicales, sistemas educativos y recursos económicos muy diferentes, desde esta perspectiva, ¿qué papel consideras que debería desempeñar la educación musical en la formación de las personas y en el desarrollo de las sociedades?
En numerosos países la educación musical continúa ocupando un lugar insuficiente dentro de los currículos escolares, e incluso en algunos casos está prácticamente ausente. Sin embargo, las convenciones internacionales reconocen el acceso a la cultura y a las artes como un derecho humano fundamental.
La música forma parte del patrimonio cultural de todas las sociedades y desempeña un papel esencial en el desarrollo personal, social y cultural de las personas. Su presencia en la educación no debe entenderse únicamente como un medio para formar músicos profesionales, sino como una oportunidad para que todas las personas puedan participar activamente en experiencias musicales, desarrollar su creatividad, comprender otras culturas y convertirse también en públicos sensibles y comprometidos con la vida cultural.
Por ello, invertir en educación musical significa invertir en una sociedad más creativa, más inclusiva y culturalmente más rica.
Si un docente, estudiante, investigador o simplemente un músico interesado por la educación estuviera pensando en acercarse a ISME por primera vez, ¿cómo le explicaría qué le puede aportar formar parte de esta comunidad internacional?
Con frecuencia se asocia la educación musical exclusivamente con la enseñanza escolar, cuando en realidad el aprendizaje musical tiene lugar en una enorme diversidad de contextos a lo largo de toda la vida.
Formar parte de ISME significa incorporarse a una red internacional de profesionales comprometidos con la mejora de la educación musical. Supone acceder a oportunidades de desarrollo profesional continuo, participar en conferencias y seminarios, establecer colaboraciones internacionales y aprender tanto de la investigación como de las experiencias prácticas desarrolladas en todo el mundo.
En definitiva, ISME es una comunidad donde el intercambio de conocimientos, la diversidad cultural y el compromiso con la educación musical enriquecen tanto el crecimiento profesional como el personal de sus miembros.










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