En su nuevo proyecto discográfico, Lieti boschi, el contratenor Pedro Pérez se sumerge en el universo de las cantatas de cámara de Alessandro Scarlatti. Grabado con el sello Lindoro, el álbum incluye la primera grabación mundial de tres de estas obras. Hablamos con el cantante sobre la selección del repertorio, los retos que presentan estas obras y las diferencias entre la escritura camerística y operística del compositor.
Por Manuel Pacheco
¿Cómo definirías para nuestros lectores el género de la cantata de cámara, una forma musical de la que Alessandro Scarlatti es un destacado representante?
Se denomina cantatas de cámara a aquellas que han sido compuestas para una o dos voces con acompañamiento instrumental reducido, generalmente bajo continuo, aunque también pueden incluir uno o dos instrumentos melódicos. Pocos instrumentos si las comparamos con otras escritas para orquesta y cantantes, incluso coros, que las acercan al género del oratorio. Las cantatas de cámara solían interpretarse en contextos privados: salones aristocráticos, academias literarias, entre otros. Normalmente espacios asociados a los mecenas que, en muchos casos, patrocinaban su composición.
¿Qué criterios has seguido para seleccionar las cantatas incluidas en este álbum?
Uno de los criterios decisivos fue descubrir que tres de las cantatas no habían sido grabadas en disco anteriormente. De hecho, las ediciones de las partituras presentaban diversas erratas y lagunas, probablemente un reflejo de la rapidez de los copistas que elaboraron los manuscritos. Lejos de parecerme una limitación o un escollo, estas lagunas me resultaban atractivas desde el punto de vista de la interpretación: al no existir grabaciones previas, esta labor se vuelve apasionante, casi de ‘reconstrucción’ del material en algunos casos.
Para la selección de estas piezas he tenido en cuenta la tesitura vocal y que se ajustasen bien a mi voz, con el objetivo de poder aportar algo de mí mismo. La cantata Bella quanto crudel, por ejemplo, aparece tipificada en el manuscrito como cantata para soprano; sin embargo, la parte vocal se adecúa muy bien a mi instrumento.
También he buscado una combinación de arias contrastantes dentro de cada cantata, que mostrasen distintos afectos: arias más reflexivas o incluso ‘de lamento’, escritas en tempi lentos, con otras más vivas y virtuosísticas. Por otro lado, y como elemento de cohesión, todas cuentan con el mismo acompañamiento instrumental en el bajo continuo (clavecín y viola da gamba). Lejos de parecerme una textura monótona, ofrecía la posibilidad de enfrentarnos al reto de diversificar los planos sonoros del continuo.
Finalmente, como unidad temática he escogido las cantatas dedicadas al amor no correspondido, donde se hace especial énfasis al sufrimiento del que ama frente a la crueldad de la amada. Los sucesos son subrayados por imágenes diseñadas dentro del influjo de los clásicos grecorromanos, en los que destacan las descripciones del mundo perdido de la Arcadia y sus delicadas descripciones naturalistas. No en vano, el título escogido ha sido el de Lieti boschi.
En el caso de las cantatas Son io, barbara donna, Giù de Vulcan nella fucina eterna y Mi tormenta il pensiero, este disco supone su primera grabación mundial y de forma integral. ¿Cómo entraste en contacto con estas partituras y qué es lo que te sedujo de ellas?
Cuando era estudiante, recopilar partituras siempre fue una de mis pasiones preferidas: construir una pequeña biblioteca que con el tiempo fuese aumentando, tanto en número de obras como en variedad estilística. He cantado músicas de muchos compositores, pero no tanto Scarlatti. Sentía que era una cuenta pendiente, y tras la grabación de mi disco anterior, me sumergí en mis archivos buscando inspiración para nuevos proyectos. Allí estaban estas cantatas, así que las aparté junto a otras para comenzar a estudiarlas.
Lo primero que me sedujo de ellas fue su aparente sencillez. Digo ‘aparente’ porque cantando nunca hay nada que sea totalmente fácil ni sencillo. Una de mis máximas es hacer las cosas llevado por la pasión y el deseo de aprender. Sentí desde el principio que estas cantatas se ajustaban a esos parámetros a la perfección: obras con una dramaturgia bien construidas, donde los sentimientos del protagonista se ponen de manifiesto de forma poética y están llevados de la mano de la música sin artificios. Las arias me parecieron acertadísimas, además de reflejar una gran variedad de afectos contrastantes.
También están incluidas Lieti boschi, ombre amiche y Bella quanto crudel, spietata Irene. ¿Qué perspectivas diversas sobre el amor se presentan en estas dos obras?
En estas dos cantatas destaca a quién se dirige el protagonista. En Bella quanto crudel la interlocutora es Irene, la amada ‘bella a la par que cruel’. Uno de los versos del segundo recitativo encierra la esencia de toda la cantata: ‘Aunque no soportes que te ame, yo no quiero nada más’.
Sin embargo, en Lieti boschi, ombre amiche el enamorado se dirige a la naturaleza que le rodea; al protagonista solo le interesa retirarse a llorar su dolor en libertad. Desde el principio me ha parecido fascinante esta idea del tópico del locus amoenus no ya como lugar idealizado donde encontrar la paz, sino como interlocutor con el que aliviar el peso de las pasiones humanas.
El disco cuenta con la colaboración de Marina López (clavecín) y Marc de la Linde (viola da gamba). ¿Cómo se ha desarrollado el trabajo con estos intérpretes?
El trabajo con Marina y con Marc ha sido estupendo. Son dos grandes músicos con un altísimo nivel de perfeccionamiento. Marina y yo somos murcianos; nos conocimos en 2023, cuando tuvimos la oportunidad de preparar un programa dedicado a la música vocal de Henry Purcell titulado ‘Music for a while’. En esta colaboración nos dimos cuenta de las cosas que compartíamos: el planteamiento del trabajo, la importancia de los afectos, el lenguaje intrínseco de cada pasaje… En nuestro caso la comunicación fluye con solo una mirada, y eso hace que nos sintamos muy cómodos trabajando juntos.
El hecho de que Marina y Marc se conozcan con anterioridad y hayan compartido otros proyectos ha facilitado si cabe aún más el desarrollo de la parte del bajo continuo, algo fundamental en este repertorio y tan necesario para un cantante. Por eso tengo la sensación de que esta grabación ha sido fácil. Los tres hemos puesto toda la pasión y compromiso, y creo que se refleja en el resultado del disco.
¿Cuáles son las exigencias o retos vocales a la hora de interpretar este repertorio?
Como he comentado antes, no podemos olvidar que cantando no hay nada ‘fácil’. Como exigencias vocales concretas, aquí destacaría la larga duración de algunas frases, por ejemplo en arias de tempo lento como ‘Se delitto è l’amarte costante’ de Bella quanto crudel. También el trabajo interpretativo que conlleva el recitativo secco, donde la palabra cobra todo el protagonismo y siempre existe cierto riesgo de caer en una interpretación monótona o plana.
Otra dificultad es interiorizar y reflejar el sentido de las frases, así como escoger la ornamentación más adecuada para cada momento. En mi caso he optado por adornos que dinamicen la interpretación sin desviar demasiado la atención del texto; es fácil caer en un exceso, pero han prevalecido las ideas de belleza e intimidad, a diferencia de lo que sería un planteamiento más operístico. El trabajo musical de conjunto con el bajo continuo ha sido otro de los retos: diferenciar puntos donde la voz tenga un tratamiento más instrumental, u otros en los que los instrumentos apoyen el sentido del texto cantado.
¿Qué similitudes o diferencias pueden encontrarse entre la escritura vocal de Scarlatti en estas cantatas y la de sus oratorios u óperas?
Creo que es un dato muy significativo que Scarlatti compusiera más de setecientas cantatas frente a unas cien óperas, aproximadamente. Las cantatas sirvieron al compositor para explorar una expresividad más íntima y la sutileza del discurso musical al servicio del texto. En contraste, la escritura de sus óperas cuenta con un mayor virtuosismo y teatralidad, en la línea de la música escénica italiana de su época.
En estas cantatas podemos ver cómo el recitativo se vuelve más expresivo y flexible, acercándose al del drama operístico. Por ejemplo, en el primer recitativo de Lieti boschi, ombre amiche, cuando el texto dice ‘a voi, a voi ritorno’, la escritura tanto en la parte vocal como en el continuo, sugiere claramente un cambio y una nueva dirección.
Además, e igual que en sus óperas, Scarlatti alterna aquí recitativos más libres con arias líricas que siguen la estructura de las arias da capo operísticas —con tres partes, a diferencia de la antigua estructura bipartita del seicento—. El compositor ayudó a fijar la estructura de estas arias con forma A-B-A, que se convertiría en el estándar no solo de la ópera barroca, sino también de la cantata profana y religiosa. Al tener un carácter más definido y estructurado, las arias adquirieron mayor unidad, equilibrio y posibilidades expresivas, lo que contribuyó al desarrollo de la escritura vocal del Barroco.
Casi diez años separan a Lieti boschi de tu primer disco, Arda il mio core, en el que recogiste obras de Hidalgo, Dowland o Monteverdi. Esta nueva grabación, ¿representa un cambio en tus intereses y tu técnica, o dirías que has desarrollado un camino continuo que te ha conducido hasta aquí?
La grabación de Arda il mio core fue una experiencia muy importante para mí, con un repertorio que me fascinaba y que representaba lo que quería transmitir como artista. En ese mismo año, 2016, ya empecé a plantearme grabar un álbum dedicado a Scarlatti, por lo que no diría que Lieti boschi represente un cambio de intereses, sino más bien un deseo natural por explorar nuevos repertorios. Creo que, si se dedica tiempo a buscar y plantear los programas, prestando atención a lo que la voz necesita en ese momento concreto, cada proyecto conduce de manera natural al siguiente. También suele ser decisivo el grado de implicación de las personas con las que trabajo, ya sea en iniciativas propias o proyectos ajenos.
Cada persona, así como cada obra y cada programa, supone una evolución en mi madurez como cantante. La voz va evolucionando también con el paso del tiempo. Mi técnica es la misma, pero la voz la siento más madura. La grabación de este disco ha estado precedida de un trabajo importante de estudio vocal, sumado a la selección de las cantatas que quería grabar. Es una labor que se ha dilatado en el tiempo mientras colaboraba en otros repertorios, algunos muy diferentes. Ahora mismo, sin ir más lejos, estoy trabajando en un recital en torno a la figura de Jane Austen. Tan diferente a la estética de la música antigua, pero tan llena de vida. La palabra, siempre la palabra. Solo espero seguir aprendiendo y mejorando, y poder compartir mis proyectos con el público.
¿Has realizado ya o tienes previsto algún concierto para presentar este repertorio en directo?
Recientemente lo hemos interpretado en concierto en el Festival Murcia Barroca, aunque al ser un concierto que ya estaba cerrado antes de que el disco saliese al mercado, no ha sido una presentación del proyecto como tal. Pero sí, cuando las agendas lo permitan me gustaría hacer un acto de presentación más oficial. Os mantendremos informados.









Deja una respuesta