
La Orquesta Camerata Musicalis ocupa un lugar destacado en el panorama de proyectos divulgativos de nuestro país. Dirigida por Edgar Martín, la formación ofrece una temporada estable en el Auditorio Nacional de Música bajo el título de ‘Mucho más que un concierto’, una programación que combina pedagogía, humor y rigor interpretativo para acercar la música clásica a todo tipo de públicos.
Por Manuel Pacheco
¿Cómo nace Camerata Musicalis y con qué objetivos se crea?
La Orquesta Camerata Musicalis se creó en 2004 como un proyecto pequeño, casi personal. Su búsqueda constante de mejora hizo que el lento crecimiento orgánico inicial, arropado por el público y la crítica, le permitiera consolidarse y convertirse en una orquesta profesional.
Desde su fundación, el objetivo y la razón de ser de la orquesta siempre han sido acercar la música clásica a todos los públicos. Este papel de mediación entre la música y el público cultural que todavía no está familiarizado con ella también ha ido evolucionando en su formato hasta llegar a la experiencia que ofrecemos hoy. En nuestros conciertos actuales se mezclan divulgación, humor e incluso teatro, aunque siempre tenemos presentes el rigor y la excelencia artística que la música clásica requiere.
¿Qué ciclos, colaboraciones y conciertos ofreció durante los primeros años de su recorrido, antes de la consolidación de sus espectáculos en Madrid?
La orquesta hizo su presentación oficial en el III Festival Internacional de Música Barroca José de Nebra, de Calatayud, y durante sus primeros años recorrió Aragón con el ciclo ‘Los clásicos en las iglesias de Zaragoza’, además de realizar conciertos por toda la región.
En 2008 la formación se trasladó a Madrid y comenzó a participar en festivales como el de Langa de Duero o el RetroMadrid, a la par que realizó conciertos en teatros y auditorios de la comunidad.
En 2015, la orquesta comienza a girar por la Red de Teatros de la Comunidad de Madrid con el espectáculo ‘¿Por qué es especial?’. ¿Qué elementos caracterizan a estos conciertos, y por qué podemos decir que se trata de un ‘formato transgresor’?
La selección de la orquesta para girar en la Red de Teatros de la Comunidad de Madrid supuso el impulso necesario hacia su consolidación y el estreno del formato ‘¿Por qué es especial?’. Se estrenó con la Sinfonía núm. 9, ‘Del nuevo mundo’ de Dvorák, y la gira se extendió por más de una veintena de teatros. Tras esta, la formación consiguió cerrar su primera temporada estable en el Teatro Nuevo Apolo, donde estuvo tres años antes de convertirse en la orquesta residente del Teatro Nuevo Alcalá.
El formato se basa en la premisa de explicar al espectador por qué es especial la obra que se va a interpretar en cada concierto. Para ello, buscamos crear una experiencia de la que el público se pueda sentir parte, alejándonos de la idea de concierto didáctico en el que se explica con datos fríos o de la infantilización del público. La estructura cuenta con una primera parte en la que se explica la obra tomando elementos de otros formatos, como el stand-up comedy, el teatro o los musicales, y cuenta con la participación de la propia orquesta e incluso actores en el proceso. En la segunda parte se interpreta la obra con todo el respeto y el rigor que esta música requiere, buscando la excelencia artística por encima de todo. De esta forma, el público no ha ido solo a un concierto, sino que ha vivido una experiencia artística en la que se ha reído, ha aprendido y ha disfrutado descubriendo un autor, una obra y, para muchos, un género musical.
Este curso 2025-26 supone vuestra cuarta temporada estable en el Auditorio Nacional de Música, ahora bajo el título de ‘Mucho más que un concierto’. ¿Cambió en algo vuestra propuesta al dar el salto a este escenario o, al contrario, supuso la consolidación del proyecto que veníais desarrollando?
‘Mucho más que un concierto’ es la evolución natural de ‘¿Por qué es especial?’. No porque haya un cambio estructural significativo en el formato, sino porque realizar los conciertos en el Auditorio nos ha permitido dar un salto e ir un paso más allá en lo artístico, abordar repertorios y matices que era más difícil en los teatros.
El paso al Auditorio Nacional de Música supuso la consolidación del formato y del proyecto. También coincidió con su reestructuración y profesionalización definitiva a nivel de funcionamiento interno y externo, en un momento extremadamente delicado: acabábamos de salir de la COVID-19, y un proyecto cultural de este tamaño requiere de un equilibrio bastante preciso.
Además, era un salto arriesgado, pues veníamos del mundo de los teatros, no del público tradicional del Auditorio y la música clásica. Pero tuvimos una gran respuesta y conseguimos llevar al público del teatro al formato y ambiente del Auditorio.
¿Qué criterios seguís a la hora de dar forma a la programación y escoger el repertorio?
Al tratarse de una orquesta completamente privada, sin apoyos externos significativos, los criterios de programación dependen de ese delicado equilibrio que decía antes: lo programado tiene que ser suficientemente atractivo para que el público venga, pues dependemos exclusivamente de las entradas; las limitaciones logísticas de aforo del escenario y de ensayos; la previsión económica del repertorio; y, por último, haciendo malabares sobre todo ello pese a ser la parte más importante, las propuestas artísticas.
Las líneas generales consisten en buscar un hilo conductor que nos sirva para vertebrar el discurso artístico de la temporada. Buscamos una idea global que pueda enganchar al público en las explicaciones concierto a concierto, procurando hacer una mezcla entre programar los nombres conocidos necesarios con obras u autores menos interpretados por las grandes orquestas, pero que tienen un profundo interés artístico.
¿Qué dinámica de trabajo tiene la orquesta a la hora de preparar la parte ‘no musical’ de los espectáculos (ejemplos, bromas, etc.) junto al director Edgar Martín?
Con el tiempo hemos desarrollado una dinámica fija y estable que parte del análisis en profundidad de las obras que se van a interpretar. A partir de este análisis se trabaja en la explicación y los ejemplos musicales que posteriormente se plasman en un guion, al que se añaden las referencias a la actualidad, guiños, bromas, la participación de actores (como Mozart, la conciencia del compositor, personajes de la época) y las intervenciones de los músicos, musicalmente o hablando con director y el público. Esta forma de trabajar nos permite mantener el rigor necesario como punto de partida para conectar con el público.
Cuando llega el momento, todos los músicos tienen la particella correspondiente del guion en su atril, y se ensaya como si de una obra más se tratase. Durante el concierto, gracias a la implicación de todos, surge la magia, pues muchas veces la respuesta del público da lugar a improvisaciones y a cambios de tono o ritmo inesperados.
Recientemente habéis colaborado con artistas como Miguel Colom, Pablo Barragán o Filipp Moskalenko, y este año lo haréis con Conrado Moya o Marta Heras. ¿Qué aporta su presencia a vuestros conciertos, y hasta qué punto se implican en vuestro trabajo divulgativo?
Tener grandes intérpretes y solistas en nuestra programación enriquece a la orquesta en todos los sentidos y aporta un valor artístico que, sin la excelencia de sus interpretaciones, no podríamos conseguir. Muchos de los mejores conciertos que hemos ofrecido han sido gracias a la participación de estos artistas invitados y sus grandes interpretaciones.
Aunque hay grandes nombres con los que nos gustaría contar, somos muy cuidadosos con la elección de los músicos invitados, puesto que siempre participan en la parte explicativa del concierto y no todos tienen soltura para hablar en la sala. Deben ser artistas que conecten con nuestra forma de hacer y trasmitir con pasión, más allá de la rigidez muchas veces asociada a este género. Hemos tenido la suerte de que todos se han implicado y han participado del proceso.
La programación de este curso se inclina de manera notoria hacia el siglo XX (Shostakóvich, Copland) e incluso incluye un estreno absoluto de Albert Guinovart. ¿Forma parte de vuestro ideario difundir repertorios menos conocidos para el público general?
Sí, siempre procuramos ir un paso más allá, para que nuestra idea de descubrir esta música al público no se quede solo en la parte divulgativa. De esta forma, si se programan grandes nombres, intentamos, en la medida de lo posible, escoger obras menos conocidas o poco programadas, así como incluir a autores menos conocidos para intentar llevar a los oyentes más allá del abecé de la música clásica.
Esta temporada hemos dado un pasito más allá y hemos llegado hasta el siglo XX como una evolución natural del argumento —como en las series— de los conciertos de las temporadas anteriores, en los que pasamos del Clasicismo al Romanticismo, trabajamos el Romanticismo pleno, su evolución y ramificaciones para ir derivando poco a poco hacia el siglo XX.
Además de la temporada principal, ¿qué otros programas y colaboraciones soléis ofrecer cada año?
Siempre bajo nuestra idea de acercar la música clásica a todos los públicos, tenemos otro ciclo en paralelo, también en el Auditorio Nacional, ‘Mercados en Crescendo’ en colaboración con los Mercados de Madrid, en el que se regalan las entradas de siete conciertos a los clientes de los mercados. También vamos por la sexta temporada de ‘El Pequeño Mozart’, un concierto teatralizado para familias y los más pequeños celebrado una vez al mes en el Teatro Lara, al que hay que añadir ‘Capitán Beethoven’, que hemos estrenado este año con el mismo formato.
Aparte de todo ello, seguimos haciendo algunos conciertos al año para la Red de Teatros, realizamos programas didácticos en colegios y juntas de distrito y, por último, de forma puntual, ofrecemos actuaciones para empresas en los que enlazamos sus valores o aquello que quieran transmitir con la explicación y el discurso musical. En resumen, un montón de actividad con la que en ocasiones hacemos hasta siete conciertos al mes.
En un tipo de proyecto como el que planteáis, parece importante conocer la opinión del público. ¿Qué comentarios recibís por parte de la gente que acude a vuestros conciertos?
Alejar al público, entendido o no, de la escucha pasiva a la que estamos acostumbrados les hace disfrutar de esta música de una forma diferente, y los comentarios suelen ser siempre muy positivos. Tenemos un trato muy cercano con nuestros abonados, que crecen año a año, y muchos nos cuentan que se han aficionado tras nuestros conciertos y que ahora también se animan a escuchar música clásica de otras orquestas en formato tradicional. Para nosotros, esto es un gran éxito.









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