No mucho tiempo atrás, en 2022, en una soleada y fría mañana típica de diciembre en Madrid, tuve la oportunidad de participar en una reunión para confirmar la autoría de dos manuscritos hallados en los fondos del escritor Antonio Buero Vallejo (1916-2000). Habían aparecido mientras se revisaba todo su archivo para una exposición sobre su figura en la sede de la Biblioteca Regional de Madrid ‘Joaquín Leguina’. Eran del compositor Rafael Rodríguez Albert (1902-79). Le pregunta brotó espontánea y natural: ¿qué relación guardaban con ambos creadores, amigos y colaboradores?
Por Pedro López de la Osa
Universidad de Oklahoma
Preludio
No fueron necesarios todos los años trabajando sobre el compositor y cómo el insilio afectó no solo su trayectoria profesional, sino también la forma en que entendemos hoy el difícil y opresivo periodo que fue la dictadura franquista, para corroborar que eran composiciones suyas. La distintiva firma del compositor no dejaba dudas, al igual que la caligrafía de Manuel Escabias, que por aquella época ya era su copista habitual. Rodríguez Albert fue un compositor ciego, algo que siempre se menciona, pero que no se considera en los análisis de su obra. Mi investigación no solo corrobora la autoría, la conocida relación de amistad y la colaboración artística y profesional entre ambos, sino que también la adelanta cronológicamente en seis años.
El concierto de San Ovidio, Allegro con brio
Hasta la citada reunión, se conocía una única colaboración entre el compositor y el escritor, dada la relación de amistad que los unía a través de sus tertulias en el Café Gijón, su afinidad política, así como la represión que ambos sufrieron bajo la dictadura franquista. Esta colaboración fue la obra teatral estrenada en 1962 en el Teatro Goya de Madrid, titulada El concierto de San Ovidio. Obra esencial en el catálogo del dramaturgo, fue, sin duda, uno de los mayores éxitos del teatro social de Buero Vallejo y llegó a reponerse varias veces (1973, 1986, 2018), a grabarse para RTVE (1973), así como a estrenarse en ciudades como Génova, Manchester, Michigan, Londres, Nueva York, Montevideo, Bratislava, Lisboa, Buenos Aires, Varsovia y un largo etcétera. En ella, se incluye una pieza musical titulada La pastora corina, compuesta por Rodríguez Albert ycon letra del literato. Existen dos versiones de esta canción en la Biblioteca Nacional, donde se conserva el archivo del compositor. La primera de ellas es una versión para quinteto con voz y fue la que se utilizó en su estreno. También existe una versión que debió de realizarse después (la más conocida e interpretada tanto en España como en el extranjero) para voz y violín, que aparece en todas las ediciones de la obra del escritor.
Una extraña armonía, Andante misterioso
La visita de aquel diciembre también me sirvió para descubrir, entre otras cosas, que los dos manuscritos forman parte integrante de la obra de teatro Una extraña armonía, escrita por Buero Vallejo en 1956. Esto supone adelantar en seis años la colaboración artística de los dos intelectuales. Así pues, me puse manos a la obra y trabajé durante varios días en el archivo para desgranar y contextualizar las dos obras inéditas, de las que no se conocía ni siquiera la existencia.
Mis pesquisas me llevaron a estudiar y leer varios documentos antes de poder deshilvanar su génesis, porque, aunque Una extraña armonía está incluida en la edición de la obra completa sobre Buero Vallejo, publicada por Espasa Calpe en 1994, cuando el dramaturgo todavía vivía y en la que este participó, la obra nunca llegó a estrenarse. El propio escritor no quiso en su momento. Y al final, no solo él.
La colaboración fallida entre Buero Vallejo y Closas, Grave assai
En el archivo se encuentra la correspondencia entre el dramaturgo y el actor Alberto Closas (1921-94), y gracias a ella podemos reconstruir la genealogía de la obra y las razones por las que no se estrenó.
Una extraña armonía fue un encargo de Alberto Closas, que comenzaba a brillar en la escena española, quien solicitó una obra a Buero Vallejo, a lo que el dramaturgo accedió. Después de un tiempo de trabajo y carteo entre ambos artistas, decidieron no continuar con el proyecto, aunque la obra estaba terminada, incluida la música. Dado que Rodríguez Albert y Buero Vallejo coincidían en la tertulia del Café Gijón, debió de ser allí donde el escritor le propondría colaborar, ya que no existe documento alguno sobre este proyecto en ninguno de los archivos de ambos creadores.
La obra no fue estrenada porque ni el escritor ni el actor estaban conformes con el resultado final. Buero Vallejo lo dijo desde el principio: ‘Creo, pues, que lo más sencillo y convenientepara los dos es que abandonemos definitivamente la idea de estrenar la obra, que a mí nunca me convenció (…)’. Y aunque Alberto Closas seguía interesado, ya en el último momento no creyó oportunoestrenarla: ‘coincido contigo en no creer conveniente que demos este paso juntos’.
La obra quedó en el despacho del dramaturgo y, después, el manuscrito desapareció, según cuenta su hijo, el escritor Carlos Buero, en el artículo titulado Los manuscritos de Antonio Buero Vallejo, publicado en 2016. Además, me lo confirmó de nuevo por correo electrónico. Sin embargo, antes de que desapareciera, como ya he mencionado, Buero Vallejo la incluyó entre las obras que conformaron la edición de Espasa-Calpe citada, que abarcó toda su obra teatral, lo que demuestra que se perdió después de dicha edición, aunque Buero Vallejo la rescató (y publicó) antes de su pérdida. Interesante el hecho de que, con el tiempo, aunque en su momento no le convenciera, sí quiso que formara parte de su obra completa publicada. ¿Por qué, en su momento, no quiso estrenarla? ¿Por qué no le ‘convenció’ y sí lo hizo en 1994? Es un misterio que quizá los expertos en literatura nos ayuden a descifrar. También queda la cuestión de la pérdida del manuscrito. Quizá se traspapeló en la editorial citada. Lo cierto es que, gracias a la edición de Espasa Calpe, hemos podido situar y contextualizar ambas composiciones en el entramado de la obra teatral.
Rodríguez Albert y Una extraña armonía: Minueto I
Rodríguez Albert compuso dos piezas para la obra de Buero Vallejo porque la trama así lo requiere. En ambos casos es música diegética, esto es, la música participa de la historia. De hecho, aunque no voy a desvelar nada para que los lectores ávidos de nuevas lecturas se zambullan en la obra, es un elemento estructural de la trama en torno a la cual gira.
La primera pieza se interpreta durante el desarrollo de la trama y está compuesta para voz y piano. Aunque la partitura no lleva más que el título Canto y piano, los personajes se refieren a ella como Canción tonta y sus primeros versos son: ‘A la orilla del río se encontraron los dos / Pájara Carpintera y Martín Pescador’. Se interpreta en el acto primero, cuadro primero. La pieza tiene un valor intertextual y sirve como hilo conductor entre los personajes. Con toda probabilidad, la letra es de Buero Vallejo, pero no he encontrado ningún documento que lo confirme. Sin embargo, el texto de la citada canción, La pastora corina (también humorística), para El concierto de San Ovidio, sí es del dramaturgo. Además, no he halladoobra en la que Buero Vallejo utilice materiales de otros autores para casos similares.
Pero volvamos a la Canción tonta porque su título no es gratuito. Su explicación se debe al carácter e intención de la Canción que aparece después en el acto segundo, cuadro primero. La Canción tonta es una caricatura, una mofa de la Canción porque en realidad esta es la matriz de aquella, aunque sea la segunda pieza en la obra. La obra es para piano solo. Como lamenta uno de los personajes, la Canción tonta es'(…) ¡mucho más rápida, convertida en un cuplé frívolo, degradada, caricaturizada!’.
Por otro lado, en la Canción, que en el manuscrito copiado al dictado por Escabias aparece solo como Piano,los personajes la llaman Canción, como hacen con su caricatura. Esta debe de ser ‘bella’, como bien apunta Buero Vallejo en una de las acotaciones de su obra teatral: ‘(…) la misma melodía de la Canción tonta, pero mucho más bella, con un ritmo más lento y matices más delicados y tiernos’. Por lo tanto, aun apareciendo después, Canción es la ‘primigenia’. También participa como música diegética y aparecerá en el desenlace, precipitando el final de la obra teatral.
Así pues, la música de Rodríguez Albert es, una vez más, un elemento fundamental en la obra de Buero Vallejo; sin ella, no se puede llevar a escena. La música participa activamente en la trama de la obra teatral y le ofrece al compositor un reto que supo aprovechar, como nos permite observar en un análisis comparativo de las dos piezas.
La Canción y la Canción tonta: Minueto II
Una comparación de ambas partituras nos muestra cómo Rodríguez Albert cumplió los requisitos de su amigo para lograr una Canción y una Canción tonta. ¿O fue el orden de composición al revés?… Quizá otro misterio que quede sin resolver. En este artículo, mi breve análisis parte de la Canción tonta, pero mientras tanto, sigo repensando e investigando.
Rodríguez Albert aplicó cinco elementos para crear dos versiones del todo distintas de la misma melodía. Por un lado, cambió el compás de 2/4 a 3/4, lo que ofrece un ritmo más ondulante, propio de bailes como el vals, mientras que el de 2/4 está más ligado a bailes más festivos. Además, ralentizó el tempo de un Allegro non tanto a un Andante assai sostenuto. También, el compositor realizó una elongación de la melodía mediante la prolongación de la duración de las notas, otorgándole un toque más lírico, como una romanza sin palabras. Por último, simplificó los valores rítmicos para aligerar la obra y lograr ternura y, además, cambió las dinámicas hacia rangos más suaves.
¿Homenaje de amistad?, Contradanza
Con todo ello, hay dos hechos que no dejan de ser curiosos entre las dos obras teatrales y la colaboración de ambos artistas y amigos que merece la pena plantear y resaltar.
El concierto de San Ovidio gira en torno a la ceguera y los ciegos. Como he mencionado antes, Rodríguez Albert lo fue desde los nueve años y esta obra de Buero Vallejo es una crítica (si no una protesta) al trato social que históricamente han sufrido. En Una extraña armonía, hay un personaje que es pianista: Emiliano Velasco, quien interpretala parte de piano de la Canción tonta y es cantadapor otro personaje de la obra: Rosita ‘la muerta’. Rafael Rodríguez Albert fue un excelente pianista que obtuvo el premio final de carrera en el Conservatorio Superior de Valencia en 1922, junto a su amigo y compañero Leopoldo Querol (1899-1985). Las preguntas saltan desde las coincidencias: ¿homenajes encubiertos a su amigo de la tertulia, sufrimientos y fatigas? ¿Pura coincidencia? Quizá este artículo tenga una segunda parte…
Posludio y Coda
Debido al importante hallazgo, propuse a la dirección de la Biblioteca Regional, gestionada por un impecable equipo de trabajo, el estreno de estas gemas, lo cual aceptaron y me puse manos a la obra. Contacté con músicos que ya habían interpretado música de Rodríguez Albert y usamos el marco de la citada exposición sobre Buero Vallejo para ello. De esta manera, se lograba el doble homenaje a ambos artistas y amigos. El estreno se dio en el salón de actos de la Biblioteca Regional en septiembre de 2023. Los músicos fueron la soprano Paloma Friedhoff y el pianista Pablo López de la Osa, intérprete de Rodríguez Albert desde hace varios años, debido a mi contagio por trabajo sobre el compositor, que se remonta a 2006. El programa, como no podía ser de otra manera, se completó con la canción La pastora corina, en su versión para violín y voz, con la participación de la violinista Miren de Felipe. Las tres obras pueden escucharse en la grabación que la Biblioteca Regional publica en su canal de YouTube.
Sin duda, debemos alegrarnos del hallazgo, así como del doble estreno absoluto que nos permite conocer mejor la dimensión interdisciplinar de ambos creadores. No importa que ya hayan pasado casi siete décadas desde su composición. Como dijo el propio compositor: ‘La música española, hoy día, lo primero que necesita, dentro y fuera, es que se oiga’. Así hemos hecho.
Bibliografía
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Lopez de la Osa, Pedro. Insile and the Spanish Insiled Composers Under the Franco Dictatorship (1939-75) and Democracy (1976-2019).Tesis doctoral. University of California, Riverside (2024).
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