La directora Ana Fernández-Vega lleva desde la temporada 2017-18 al frente de los coros de niños y jóvenes de la Comunidad de Madrid y del Coro de Cámara CAMtoras, y a lo largo de estos años ha desarrollado un fructífero trabajo que se manifiesta en complejos repertorios y proyectos. Además de estas agrupaciones, también lidera el Coro Victoria, y su interés por la pedagogía le ha llevado a publicar de manera reciente un método de lectura musical.
Por Manuel Pacheco
Este mes de diciembre celebraréis el 25.º aniversario de los coros de niños y jóvenes de la Comunidad de Madrid con un concierto en el Auditorio Nacional de Música. ¿Qué balance haces de tu trayectoria al frente de estas agrupaciones, así como del Coro de Cámara CAMtoras?
Mi balance es muy positivo, los cambios de director en estas agrupaciones son delicados y suelen generar ciertas crisis. En mi caso encajé fácilmente en el equipo que había, especialmente con la profesora de canto, Yolanda Lázaro, con la que comparto la idea de buscar en los niños una vocalidad sana pero no artificiosa. Con mi llegada impulsé los intercambios con coros de referencia y avanzamos hacia repertorios más exigentes.
El Coro de Jóvenes no estaba en su mejor momento cuando llegué, apenas tenía voces masculinas, pero conseguimos reforzarlo en poco tiempo y terminar el curso cantando repertorio de coro mixto en Santander, viaje que marcó un antes y un después para la cohesión y vinculación con el grupo. Desde entonces este coro no ha parado de crecer, y sigue abordando repertorio de coro mixto cada vez más exigente.
Respecto al Coro de Cámara CAMtoras, se acababa de crear la temporada anterior a mi llegada con una generación de chicas realmente brillantes. Tras estos años he conseguido que este coro tenga un relevo de componentes, y también lo he llevado a un nivel que nos permite abordar cualquier repertorio para voces iguales.
El repertorio que has seleccionado para esta cita incluye una amplia nómina de compositores actuales. ¿Qué criterios has seguido para dar forma a este programa, y qué músicos os acompañarán en el escenario?
En la primera parte del programa cada agrupación hará dos estrenos. Estos encargos son importantes para nuestros coros como manera de hacer crecer el repertorio, mantenernos en contacto con todo tipo de estéticas musicales y dar oportunidad a compositores españoles de mostrar su obra. En este caso tenía interés por dar carta blanca a diferentes autores que representan la vanguardia de la música nacional como Alicia Díaz de la Fuente o José María Sánchez-Verdú, ambos Premios Nacionales de Música, pero también de dar oportunidad a dos autores de la generación posterior, Hermes Luaces y Eneko Vadillo. Además, quería contar con autores especializados en repertorio coral como David Azurza y la canadiense Sarah Quartel. Está siendo un privilegio poder trabajar con ellos directamente y que asistan y colaboren en los ensayos, es una experiencia muy enriquecedora para nuestros coralistas.
Respecto a la segunda parte del concierto, necesitaba una gran obra con orquesta que me permitiera unir al Coro de Niños y al Coro de Jóvenes; la Misa de los niños de Rutter es una de las pocas obras en las que se da tanto protagonismo al coro de niños como al coro mixto, por lo que era la obra perfecta para que disfrutáramos cantando juntos con orquesta. En esta ocasión nos acompañará la Orquesta Sinfónica Katarina Gurska, y los solistas serán la soprano Cristina Teijeiro —que fue niña cantora de nuestras agrupaciones— y el barítono Alberto Camón.
Durante este curso retomaréis la colaboración con RTVE interviniendo en dos grandes obras del repertorio sinfónico-coral. ¿Qué puedes contarnos de estos proyectos?
Para nosotros es un paso importante llevar al Coro de Niños a este nivel y poder cantar con músicos y cantantes profesionales. Estas colaboraciones son algo que he impulsado desde mi incorporación como directora de las agrupaciones, y con la creación de la Dirección General de Enseñanzas Artísticas en 2023 y el apoyo de su director general, Miguel Olite, al fin son una realidad. En marzo cantaremos la Pasión según San Mateo de Bach y en mayo Atlántida de Falla —esta última concebida como la gran producción de la temporada y para conmemorar los 150 años del nacimiento de su autor—. Ambos conciertos estarán bajo la dirección de Christoph König.
También de manera próxima vais a abordar un montaje de Carmen de Bizet en el Auditorio de El Escorial. ¿Cómo se prepara a los niños y jóvenes para participar en una producción escénica?
Los niños están habituados al movimiento escénico. Las coreografías forman parte de su formación artística, les ayudan a cantar, interpretar y expresarse mejor. Por ello, la preparación de la ópera no será más difícil que la de otras obras. La música estará trabajada con el máximo rigor para que puedan disfrutar intensamente desplegando su talento teatral y vocal.
¿Cuáles dirías que son las diferencias fundamentales entre trabajar con un coro de niños y uno de adultos?
Para dirigir un coro de niños necesitas tener muchos más recursos que para dirigir un grupo profesional o adulto. A los niños tienes que mantenerles atentos con un buen ritmo de ensayo: darles ejemplos vocales constantemente, elaborar ideas más allá de lo explícito en la partitura para conseguir el sonido y el carácter que buscas, crear imágenes vocales para solventar las dificultades técnicas. En resumen, es el coro que más necesita de un buen trabajo de ensayo. A cambio tienes una entrega total en los conciertos, que crea un sonido y una energía increíbles y que llega al público con muchísima fuerza.
¿Qué tipo de competencias has desarrollado como directora para hacer crecer a estas agrupaciones y consolidarlas como una referencia en el panorama nacional?
Mis funciones y competencias como directora son sumamente diversas. Obviamente tengo unos amplios estudios musicales: soy pianista, estudié pedagogía, dirección de coro y dirección de orquesta en el Conservatorio Superior de Madrid, y amplié mis estudios en el Instituto Kodaly de Hungría y la Sibelius Akatemiam de Finlandia. Pero además es fundamental saber cantar y entender lo delicadas que son las voces de los niños y los adolescentes, así como saber hacer evolucionar esas voces dentro de un grupo. Mi formación en danza también es importante en todo este trabajo corporal y de creación de coreografías. En lo que respecta a esta otra faceta pedagógica, la gestión del grupo y de cada uno de sus miembros es capital, así como crear dinámicas que fomenten el respeto entre todos, la confianza, el compañerismo, la responsabilidad.
Echando la vista atrás, creo que las agrupaciones siguen creciendo porque siempre se ha hecho un trabajo musical muy serio y profesional, se ha elegido con mucho cuidado el repertorio que ha permitido a cada agrupación seguir evolucionando, teniendo en mente una clara idea del sonido al que se aspira en cada caso.
En 2015 fundaste el Coro Victoria, una formación de cámara que contribuye a difundir el repertorio del Renacimiento español. ¿De dónde surge tu interés por la interpretación histórica?
Surge del mi gusto personal por estos repertorios, en los que he querido también formarme. Fui alumna de los cursos de dirección de Daroca y de las clases de canto gregoriano de Juan Carlos Asensio, y también estudié clave con Toni Millán. Quería formar un grupo profesional con cantantes especializados en canto histórico que pudieran poner en voz mi idea sobre la interpretación de este repertorio.
¿Qué tipo de proyectos has abordado al frente de este ensemble?
He querido siempre darle especial atención al repertorio español del Renacimiento porque es nuestro Siglo de Oro de las letras, la pintura y también de la música. Entre nuestros proyectos más destacados están las grabaciones Lobo: Sacred Vocal Music (Brilliant 2018), y Requiem de Nebra (Panclassics 2019), esta última junto a La Madrileña, la orquesta de instrumentos de época dirigida por José Antonio Montaño. También hemos participado en el Festival Internacional de Arte Sacro, en el homenaje al Cardenal Cisneros celebrado en la Catedral de Alcalá con motivo de los 500 años de su muerte, y en las programaciones de la Fundación Juan March y del Festival de Música Sacra de Segovia.
¿Cómo llegas a especializarte en la dirección coral? ¿Fuiste descubriendo esta vocación a lo largo de tu trayectoria, o es algo que proviene ya de tu periodo de formación?
No fue una vocación temprana. Primero estudié piano, después empecé la carrera de pedagogía en Madrid, y allí fue donde empecé a cantar y donde busqué mi primera profesora de canto. Al acabar pedagogía quise seguir formándome, por lo que ingresé en dirección de coro y posteriormente en dirección de orquesta; pronto empecé a dirigir coros amateurs, algunos alcanzaron un gran nivel. Seguí mi formación en Finlandia y Hungría, y tras esto decidí fundar el Coro Victoria para tener una agrupación propia y profesional. Por otra parte, como profesora en el Conservatorio Profesional de Música ‘Joaquín Turina’ de Madrid empecé a dirigir coros de niños y jóvenes y a formarme en este campo tan específico. Por este trabajo coral en el conservatorio me propusieron hacerme cargo de las tres agrupaciones corales de la Comunidad de Madrid.
Recientemente has publicado un método de lectura musical con Musica Omnia Ediciones. ¿A qué necesidades responde este método y qué elementos lo caracterizan?
Durante mi etapa como docente no encontraba un libro de lectura musical idóneo, Y terminé preparando tanto material que finalmente decidí editarlo bajo el título de Ritmo y lectura musical. Son cuatro libros que cubren los cuatro años de Enseñanzas Elementales, y se diferencian de otros métodos porque están hechos con materiales de autores clásicos y populares, cuidadosamente secuenciados y pensados para leer cantando. Cuidé mucho su estética, están ilustrados en color, en edición bilingüe y encuadernados en espiral para la comodidad de los niños.
Durante los últimos años, y sobre todo entre las nuevas generaciones, hemos asistido a nuevos impulsos como premios o becas orientados a apoyar la presencia femenina en la dirección. Tomando como punto de partida tu propia experiencia, ¿qué estrategias crees que deben seguirse para el reconocimiento de las directoras?
Creo que el reconocimiento llegará con el tiempo, cuando estemos más presentes y tengamos más oportunidad de demostrar nuestra valía. Todos los estímulos que promuevan la presencia de mujeres me parecen positivos, la visibilidad en los podios es fundamental; solo así las niñas que hoy se forman podrán contar con referentes cercanos e inspiradores.
Cuando yo estudié dirección de orquesta era la única mujer en un grupo de siete alumnos, y también fuimos minoría en las pruebas de acceso. Afortunadamente, hoy esa situación ha cambiado, y es un cambio que no debería tener marcha atrás. Durante generaciones hemos convivido con la desigualdad, pero estamos avanzando. Cada paso que damos demuestra que las mujeres estamos conquistando espacios que nos corresponden por talento y por derecho, y que nuestra presencia en la música ya no puede considerarse una excepción, sino parte esencial del futuro del arte.









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