El Festival Internacional de Ópera de Cámara LittleOpera Zamora cumple diez años desarrollando una actividad única en el panorama europeo. Junto a su directora, Conchi Moyano, repasamos el ideario del festival, algunas de sus propuestas destacadas y la programación de aniversario que han preparado para esta décima edición.
Por Manuel Pacheco
¿Con qué objetivos se creó hace diez años LittleOpera Zamora?
LittleOpera nació con un triple objetivo: crear en Zamora un festival diferente que atrajera al turista cultural de verano, acercar la ópera a los zamoranos en un ejercicio de democratización de la cultura, y dar valor y visibilidad a un género muy olvidado como es la ópera de cámara. Innovamos en el formato e innovamos en el repertorio.
¿Qué instituciones colaboraron en su fundación?
LittleOpera Zamora nació en las concejalías de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Zamora y organizado por la Asociación Lírica de Zamora (ALIZA). Colaboraron en su fundación la Junta de Castilla y León y la Fundación Caja Rural de Zamora, y desde 2019 también contamos con la participación de la Diputación de Zamora. Además de estas instituciones, numerosas empresas zamoranas colaboran con el festival de formas diversas.
¿En qué sedes se desarrolla la programación? ¿Se han ido modificando o ampliando con el paso de los años?
Uno de los objetivos con los que nació LittleOpera fue el turismo. Es por eso que desde la primera edición se han utilizado, además de los dos teatros principales de la ciudad —el Principal y el Ramos Carrión—, enclaves originales y diferentes cada año que condujeran al visitante por la riqueza patrimonial de Zamora. Algunos ejemplos son el interior del Castillo de Zamora, el Seminario, el Teatro Elvira, la Plaza de Viriato o el patio del premiado edificio del Consultivo. Esto también es posible gracias al formato de la ópera de cámara, tan dúctil y variado que siempre hay un título adecuado para un espacio alternativo.
¿Qué ejemplos puedes darnos del repertorio que integra este festival? ¿Se adaptan las partituras para adecuarse a los requerimientos, o se respetan las obras originales?
El repertorio siempre ha sido uno de los retos más importantes de LittleOpera. Desde que asumí la dirección, consideré fundamental poner en valor a un género que, de manera habitual, había sido bastante maltratado y olvidado por su pequeño tamaño. El camino adecuado era dar a conocer al público, a los profesionales y a los programadores la versión original de estos títulos. Esto ha conllevado mucha investigación en un campo en el que hay muy pocos estudios y publicaciones. También nos ha supuesto algunos límites en la programación, ya que respetamos y nos adaptamos a los títulos que podemos representar, y no a la inversa, como solía ocurrir.
No hacemos adaptaciones ni versiones —la excepción a esta norma fueron las funciones de 2020, cuando debido a la normativa de salud pública no pudimos utilizar orquestas; los espectáculos fueron a piano y hubo que hacer cortes en recitativos de algunos títulos clásicos y barrocos—. Con esta premisa, nuestro público (y yo la primera) ha podido disfrutar de títulos comoA Hand of Bridge de Barber, una pieza de tan solo ocho minutos, o La canterina de Haydn, en su versión integral con orquesta. También hemos acometido recuperaciones históricas como La Araucana de José Lidón, en colaboración con el Instituto Complutense de Ciencias Musicales, o Los listos, del desconocido Giacomo Tritto.
Contáis con figuras de primera línea tanto para los elencos como para la dirección musical y escénica de los montajes. ¿Qué comentarios soléis recibir de los artistas tras abordar este repertorio con un formato tan particular?
Los títulos de ópera de cámara son grandes desconocidos también entre los artistas. Yo soy soprano, y en mi formación apenas tuve conocimiento de óperas de cámara más allá de las archiconocidas, como La serva padrona, La voix humaine o The Telephone. Como esto es algo generalizado, los artistas que nos visitan entran por primera vez en contacto con las obras cuando las interpretan en LittleOpera. Las reacciones de los cantantes y directores son siempre muy positivas: valoran la experiencia enriquecedora de conocer nuevos repertorios y de adentrarse en este género de la ópera de cámara, que ofrece una cercanía y una conexión con el público muy especial.
¿Cuál es el compromiso de LittleOpera Zamora con la nueva creación? ¿De qué manera se equilibra la programación de títulos clásicos con otros de estreno?
Creo que el compromiso con la nueva creación es algo creciente entre todos los gestores del ámbito lírico. Es necesario fomentar la producción contemporánea y dar espacio a los creadores nacionales. De hecho, los festivales de ópera de cámara que existían antes se dedicaban en exclusiva a la música de los siglos XX y XXI. En LittleOpera es algo que hemos apoyado desde el principio, con compositores como Juan Durán, Miquel Ortega, César Camarero, Igor Escudero, Agustín Castilla-Ávila, José Luis Greco o Daniel Blanco.
Además, considero que la forma más adecuada de hacerlo es en equilibrio con los títulos clásicos, de manera que la audiencia pueda acceder a todo el abanico temporal de obras de ópera de cámara y se normalice el lenguaje contemporáneo como uno más entre todos.
El público de Zamora ha aceptado la nueva creación de manera progresiva, en un proceso que pasó de la sorpresa a la naturalidad. Ahora asisten a las obras contemporáneas sabiendo que escucharán otro lenguaje diferente a Mozart o Verdi, pero que igualmente les transmite y les hace vibrar.
Soléis abordar espectáculos familiares, sesiones infantiles y charlas con intérpretes —vuestros Encuentros—. ¿Qué importancia reviste la divulgación musical para el proyecto de LittleOpera Zamora?
Fundamental. En estos tiempos no se puede entender ningún proyecto cultural que no contemple la divulgación y la creación de nuevos públicos. A pie de calle, el público nos hace llegar cada año su gratitud por los Encuentros, en los que la cercanía con los autores y artistas que van a ver horas después les hace ver la obra de una manera mucho más plena. Por otro lado, las obras infantiles acercan a los niños el género operístico, que quizá en una ciudad como Zamora no han tenido muchas oportunidades de ver, y con los años vemos que los jóvenes espectadores se acercan de manera creciente al resto de espectáculos del festival.
Centrándonos en la programación de vuestro 10.º aniversario, ¿qué títulos y artistas cabe esperar para este año?
Disfrutaremos de una Gala Lírica excepcional, con el tenor Airam Hernández y la soprano Natalia Labourdette, acompañados de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, y bajo la batuta de Guillermo García Calvo. Asistiremos al estreno de la última ópera de Juan Durán, Hildegart, con texto de Javier Mateo Hidalgo. Contará con las voces de Sonia de Munck, Sandra Fernández, César Arrieta y Javier Franco; la Orquesta Sinfónica Alma Mahler, dirigida por Lucía Marín; y propuesta escénica del joven Alberto Trijueque.
También estrenaremos una nueva Ópera en Miniatura, Aiwass, del compositor leonés Igor Escudero, con texto de Pablo Gómez, y se repondrán otras estrenadas el año pasado: Tiramisú de Juan Durán y El paseo de José Luis Greco. Aspiramos a aumentar cada año los minitítulos —que tienen cuatro minutos de duración—, y que las Óperas en Miniatura acaben siendo una colección que forme un microfestival dentro de LittleOpera.
Como título infantil, repondremos un montaje de nuestra primera edición, La flauta mágica, que viajará también por cuatro localidades de la provincia: Fuentelapeña, Villaralbo, Puebla de Sanabria y Carbajales de Alba.
Para despedir el festival, y con motivo del 200.º aniversario de Salieri, recrearemos el duelo musical que tuvo con Mozart el 7 de febrero de 1786; nuestro público, como el de entonces, elegirá entre El empresario de Mozart y Prima la música e poi le parole de Salieri. Contarán con Mar Morán, Anna Cabrera, Juan Ramos, Mauro Pedrero, Arantxa Ezenarro, David Cervera, Alejandro Sánchez y Aaron Martín. Lara Diloy dirigirá la Orquesta Vigo430 y la escena será de Rita Cosentino.
Finalmente, durante todo 2025 estamos celebrando el 10.º aniversario con actividades como ‘Zapata Tenor’ en febrero, la reposición de la producción de 2017 de Bastián y Bastiana en varias localidades, o una actividad didáctica que realizaremos en el último trimestre por toda la provincia.
Sois pioneros en el terreno de la ópera de cámara de todas las épocas, tanto en España como en Europa. ¿Tenéis constancia de que vuestro modelo se haya trasladado a otros sitios, o de que hayan surgido festivales siguiendo la estela del vuestro?
El año pasado nació Ópera a quemarropa en Madrid, un festival con un formato muy similar a LittleOpera aunque principalmente basado en ópera contemporánea. Le deseamos todo lo mejor y esperamos crear una red de colaboraciones que potencie la visibilidad del género. Este año colaboraremos llevando nuestra producción para público familiar de Bastián y Bastiana al Auditorio de El Escorial (5 de julio).
¿Qué metas os habéis marcado para el futuro de LittleOpera Zamora?
La meta principal es crecer y expandir el festival a las demás provincias de la comunidad, con el apoyo de la Junta de Castilla y León y de los ayuntamientos. Es algo sobre lo que ya estamos trabajando, y que esperamos que dé sus primeros frutos en el último trimestre de año, para terminar nuestro aniversario encaminándonos ya hacia los siguientes diez años de LittleOpera.










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