
El Cuarteto Casals lanza el tercer y último volumen de su grabación de la integral de cuartetos de Shostakóvich. La publicación coincide con los ciclos dedicados a este compositor que están ofreciendo en Auditorio Nacional de Música de Madrid y Palau de la Música de València.
Por Manuel Pacheco
Desde 2024 y hasta este mismo enero, habéis publicado tres volúmenes con el sello Harmonia Mundi que recogen vuestras grabaciones de la integral de cuartetos de Shostakóvich. Tras una serie de álbumes anteriores dedicados a Beethoven, Mozart o Bach, ¿de dónde surgió la inquietud por sumergiros en este ciclo?
La verdad es que consideramos el ciclo de cuartetos de Shostakóvich como uno de los más potentes junto con los de Beethoven y Schubert. Especialmente, debido a su variedad durante los quince cuartetos, y también por el cambio radical en el lenguaje de los cuatro últimos.
¿Qué criterios diríais que definen o diferencian vuestro acercamiento a estas obras?
Buscamos resaltar la esencia argumental de cada uno, las imágenes que evocan y el sonido puro de las partes, que recuerdan de manera particular la música antigua con recursos como ese non vibrato que utiliza de forma frecuente.
¿Cómo se han ido definiendo a medida que las habéis interpretado?
El aprendizaje de una obra de estas características sigue un proceso de maduración a lo largo de los años y de los conciertos. Es un viaje sin final.
El último lanzamiento de esta serie acaba de ver la luz y recoge los cuartetos núm. 13, 14 y 15, escritos durante los últimos años de vida del compositor. ¿Qué características comunes pueden apreciarse entre estas páginas finales?
En estas páginas se aprecia un giro radical en su obra. La música se vuelve más experimental, más íntima. Además, Shostakóvich incorpora elementos serialistas a su escritura.
En noviembre de 2025 comenzasteis el ciclo de conciertos con la integral de Shostakóvich en el Auditorio Nacional de Música de Madrid y este enero lo iniciasteis en el Palau de la Música de València. Esta programación intensiva puede suponer un reto para un oyente menos familiarizado. ¿Qué pistas o consejos daríais al público para que disfrute al máximo de la experiencia?
Nosotros tenemos el firme convencimiento de que, a pesar de ser obras del siglo XX, se trata de una música muy clara a nivel argumental y fácil de seguir para todo tipo de público. Además, la parte rítmica de los movimientos más rápidos conecta mucho con la música folclórica muy escuchada en nuestros días. No se requiere de ninguna preparación previa para escuchar Shostakóvich.
Acabáis de regresar de una gira por Estados Unidos y Canadá en la que habéis ofrecido algunas obras centrales de Beethoven o Schubert, pero también música de Juan Crisóstomo Arriaga o Elisenda Fábregas. ¿Qué acogida tiene en el extranjero el repertorio español?
En líneas generales tiene muy buena acogida. Depende, claro, de la calidad de las obras, como en cualquier otro estilo de música, pero nos encargamos de que esa selección funcione bien.
La música de Fábregas también os acompañará en marzo y abril cuando visitéis salas como el Musikverein de Viena o la Konserthuset de Estocolmo. ¿Qué vinculación tenéis con la obra de esta autora u otros creadores actuales?
Es importante no dar la espalda a la nueva creación, sería una injusticia casi histórica. A pesar de la riqueza de nuestro museo musical del pasado, es bueno incorporar estas obras nuevas y tener la oportunidad de trabajar mano a mano con sus creadores.
Y ya en junio acudiréis al Palau de la Música Catalana para celebrar una cita muy especial en el marco del 150.º aniversario del nacimiento de Pau Casals. ¿Cómo abordáis este concierto, que incluirá el Quinteto de Brahms junto al pianista Alexander Mélnikov?
Con la misma ilusión que cualquier otro concierto, con la salvedad de que siempre que se trate de un homenaje al maestro Casals es un plus de motivación para nosotros.
En el horizonte tenéis la celebración de vuestro 30.º aniversario, que alcanzaréis en 2027 y en el que habéis señalado que Schubert jugará un papel importante. ¿Qué relación tiene el grupo con este compositor, y de qué manera protagonizará vuestro repertorio el próximo año?
¡Mucha! Nuestro primer proyecto como cuarteto, una vez comenzada nuestra andadura musical, fue la integral de Schubert en Barcelona. Y, de manera más concreta, La muerte y la doncella fue la obra que nos motivó a tomar este camino.









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