La pianista María Dolores Gaitán se encuentra sumergida en su gira ‘World Heritage Tour’, un recorrido que le llevará a visitar siete países de todo el mundo y que propone un encuentro entre tradición y vanguardia para poner de manifiesto la universalidad de la cultura. En esta entrevista nos revela las claves de su proyecto y algunas de las paradas que realizará.
Por Manuel Pacheco
Tu gira ‘World Heritage Tour’ dio comienzo el pasado 7 de octubre en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. ¿Qué valoración haces de esta presentación, que contó con la presencia de destacadas figuras del panorama musical español?
La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando es un espacio cargado de significado para cualquier músico: representa la continuidad del pensamiento artístico y musical en España. Abrir allí el ‘World Heritage Tour’ fue situar el proyecto, desde el primer momento, en un contexto de excelencia y legado cultural.
Además, fue un auténtico privilegio compartir ese inicio con tres figuras esenciales de la creación musical española actual. Ser presentada por José Luis Turina, tocar ante Tomás Marco —director de la Academia— y estrenar una obra de David del Puerto en su propia presencia supuso sin duda un estímulo extraordinario a la vez que un reto artístico. Interpretar música contemporánea frente a quienes la piensan, la escriben y la han construido a lo largo de décadas exige una honestidad y entrega absolutas.
Salí de esta primera cita del tour muy contenta, con la sensación de que el proyecto empezó con fuerza y fue muy bien recibido tanto por la crítica como por el público. Sin duda, fue el mejor arranque posible para esta gira mundial.
Además de otras obras, el programa de esta gira incluye tu último trabajo discográfico, Alhajas: Inspiraciones pianísticas de Al-Andalus. ¿De dónde procede tu interés por este repertorio y qué pasos seguiste en tu investigación para darle forma?
El‘World Heritage Tour’ se construye a partir de repertorios que dialogan con la idea de identidad, patrimonio y legado cultural, tanto en programas para piano solo, como es el caso de Alhajas, como en obras para piano y orquesta. En este marco, también he incorporado la música de Manuel de Falla —incluida la versión del manuscrito original de Noches en los jardines de España, que interpretaré en el año de su 150.º aniversario— y el Concierto en un movimiento de Florence Price, que interpreté recientemente en el Teatro Monumental de Madrid y con la Orquesta Filarmónica de la UNAM en Ciudad de México.
En cuanto a Alhajas, nace de una necesidad muy personal por comprender y reinterpretar la música que me identifica. El proyectoestá inspirado enel legado musical de al-Ándalus, uno de los grandes momentos de esplendor cultural de nuestra historia, cuya huella sigue siendo profundamente actual. Siempre me llamó la atención que esta tradición permaneciera ligada casi exclusivamente a instrumentos históricos y a contextos muy específicos, con escasa presencia en las grandes salas de concierto, y el proyecto surge del deseo de trasladar esa herencia andalusí a un lenguaje pianístico contemporáneo, innovador y fiel a su esencia.
El proceso de investigación fue amplio y minucioso. Comencé estudiando el contexto histórico y social de al-Ándalus y figuras clave como Ziryab, para después adentrarme en los sonidos y los instrumentos tradicionales y explorar nuevas posibilidades sonoras, como el diálogo entre el kanún y el piano moderno. También fue fundamental la búsqueda de repertorio pianístico vinculado a tradiciones árabes y sefardíes, que me permitió descubrir compositores poco programados como el sirio Dia Succari.
Tomás Marco señaló que tu interpretación es al mismo tiempo controlada y arrolladora. ¿Cómo encuentras el equilibrio entre la flexibilidad de lo popular y el rigor de lo clásico o ‘culto’, de manera que ambas tradiciones dialoguen y evidencien sus influencias?
Para mí, lo ‘clásico’ y lo ‘popular’ no son mundos distintos, sino formas de expresión distintas. La música culta nace también de la vida cotidiana, y se convierte en un lenguaje más estructurado, pero siempre conserva esa raíz humana. El control del que habla Tomás Marco lo entiendo como una concentración total al servicio de la expresión. La técnica y la disciplina sostienen la estructura, pero el objetivo es permitir que la emoción aflore en el momento justo, con libertad, energía, pasión y verdad.
El equilibrio se consigue con respeto por la partitura y con una intención comunicativa muy clara. La disciplina y el trabajo previo sostienen el discurso, pero el concierto es, al final, ese acto de conexión y expresión emocionante, único, que convierte cada interpretación en una nueva versión de la obra y mantiene la frescura del instante sin perder la esencia de la obra.
Para esta gira, lo mismo que para el disco, cuentas con importantes colaboradores. En primer lugar, puede mencionarse a Aziz Samsaoui, intérprete de kanún. ¿Cómo incorporaste este instrumento al disco, y de qué manera abordáis el diálogo de sonoridades con el piano?
La incorporación del kanún ha sido una de las ‘alhajas’ de este proyecto. Para mí era esencial que el público percibiera ese espejo entre épocas, y me pareció una idea perfecta ejemplificarlo a través de estos dos instrumentos, piano y kanún, nacidos en tiempos muy distintos pero capaces de encontrarse en un mismo lenguaje.
El primer reto fue técnico: el kanún está afinado por microtonos y el piano en semitonos, así que había que encontrar una forma de hacerlos convivir sin renunciar a la identidad de cada uno. El segundo reto fue el repertorio, ya que apenas existen obras escritas para esta formación. Por un lado, encontré algunas piezas de origen popular y anónimo que adapté mediante transcripciones para dúo. Por otro, decidí encargar a David del Puerto El mirlo en la corte de los Omeyas, una obra concebida específicamente para este diálogo instrumental.
El resultado fue todo un descubrimiento: pude aprender qué tonalidades favorecían la conjunción armónica y cómo escribir para que ambos instrumentos mantuvieran su estilo propio, pero se enriquecieran mutuamente.
Y, por supuesto, este proyecto no habría sido posible sin importantes compañeros de viaje, como Aziz. Pero quiero destacar especialmente al guitarrista, compositor y productor Humberto Flores y a todo su equipo de BF Producciones, cuyo trabajo ha sido clave para que esta gira internacional sea posible.
¿Qué relación te une con Del Puerto, y qué lugar ocupa en el disco El mirlo en la Corte de los Omeyas?
Conocí a David del Puerto gracias al pianista Luciano González Sarmiento, quien me comentó que era uno de los pocos compositores capaces de captar y traducir el lenguaje de un dúo tan singular como el de piano y kanún. Y no se equivocó. Trabajamos a distancia durante el proceso, y fue en el concierto en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando donde nos pudimos conocer personalmente. Desde entonces, nuestra relación ha sido muy cercana y enriquecedora.
El mirlo en la corte de los Omeyas es, sin duda, una de las piezas clave del disco porque conecta directamente con la idea de legado que inspira Alhajas. La obra rinde homenaje a Ziryab, figura decisiva en la música de al-Ándalus, cuya llegada a Córdoba desde Bagdad supuso un momento de innovación musical que todavía resuena hoy. Se le atribuyen aportaciones como la difusión del ʿūd, el desarrollo de una escuela de canto, y la creación de un modelo de transmisión musical que anticipa, en cierto modo, lo que hoy entendemos como conservatorio.
Como buena cordobesa, sentí que era importante traer esa historia al presente con una obra contemporánea y rendir homenaje a una figura tan decisiva para nuestra cultura. David del Puerto lo consiguió con una escritura vertiginosa que explora los límites de ambos instrumentos, manteniendo el espíritu ancestral del kanún y la modernidad del piano y proyectándolos hacia una nueva etapa, tal como hizo Ziryab en su tiempo.
Uno de los valores más destacados del proyecto es la reivindicación de la música como patrimonio fundamental de la historia y cultura humanas. ¿Qué papel juegan en esta gira cuestiones como la memoria o el legado, y cómo se relacionan con los espacios en los que ofrecerás los diversos conciertos?
La memoria y el legado están en el corazón de este proyecto. Se trata de poner en valor un patrimonio musical que, en muchos casos, ha quedado en un segundo plano o se ha ido desplazando con el tiempo. No pretendo descubrir algo nuevo, sino ofrecer una forma distinta de contar y entender esa herencia completando piezas del puzle histórico. El objetivo es que el público perciba su importancia y su vigencia de forma renovada, más cercana y actual. El ser humano tiende a olvidar con facilidad, y a veces hace falta reencontrarse con el pasado para comprender el presente. En este tour, la música funciona como un puente entre épocas y culturas en el que sostengo que nuestro legado es una fuente viva que nos puede ayudar a volver a brillar.
Los espacios que acogen el tour son una parte activa del proyecto. Son lugares que han sido testigos de la historia musical, teatros que conservan en sus paredes y sus butacas la memoria de grandes estrenos y momentos decisivos. En esta gira, teatros emblemáticos como el Teatro alla Scala de Milán, el Teatro Monumental de Madrid o la propia Real Academia de Bellas Artes se convierten en interlocutores del programa, pero también determinados espacios patrimoniales y monumentales en los que la arquitectura y la historia se funden con la música para crear una experiencia más completa y viva.
Precisamente Milán acogerá este mes de febrero las próximas citas de la gira. ¿Cómo afrontas estos dos nuevos conciertos, ofrecidos en núcleos tan destacados de cultura y conocimiento como son el Teatro alla Scala y el Instituto Cervantes?
Sin duda, volver a Milán me emociona mucho: es una ciudad en la que desarrollé gran parte de mi carrera y donde viví durante casi quince años. Pero la ilusión crece aún más al hacerlo en uno de los grandes templos de la música clásica, una institución de referencia mundial como es el Teatro alla Scala.
El 18 de febrero presentaré mi proyecto ‘Alhajas’ en el Museo del Teatro alla Scala, dentro de la temporada ‘Dischi e Tasti’, dirigida por Luca Ciammarughi. Actuar en solitario en un escenario con tanta historia es un privilegio enorme y una experiencia intensa, porque se siente la energía de un lugar que ha sido testigo de momentos decisivos del repertorio occidental.
Al día siguiente, el 19 de febrero, estaré en el nuevo auditorio del Instituto Cervantes de Milán, un espacio moderno y cálido diseñado para el diálogo cultural. Me parece un lugar ideal para este proyecto porque representa el papel del Instituto como puente entre España y el mundo y, además, ofrece un contexto perfecto para acercar la música clásica a nuevos públicos.
En el concierto del Cervantes presentaremos una novedad muy especial: además de interpretar el programa en dúo con el kanún de Aziz Samsaoui, estrenaremos una experiencia inmersiva basada en el ritual del té, creada para el proyecto ‘Alhajas’ junto a la firma gourmet La Tetera Azul. Para la ocasión hemos elaborado un té inspirado en la tradición andalusí que será el eje de este viaje sensorial. Guiados por los sommeliers y creadores del té Beatriz Escudero y Herminio García, conectaremos aromas y sabores con la música y crearemos un momento único en el que la obra se vive con todos los sentidos.
A veces acudimos a buscar el patrimonio en el extranjero, pero obviamos el que tenemos cerca. No es ese tu caso, puesto que en tu recorrido dejas espacio para rincones de España, como es el caso de Cuenca o ciudades de Andalucía. ¿Cómo se relacionan estas paradas con el concepto de la gira?
España ocupa un lugar esencial en el ‘World Heritage Tour’ porque es aquí donde se originan muchas de las raíces que inspiran este proyecto. En Cuenca, el paisaje, la historia y la belleza de su patrimonio crean un marco perfecto para ‘Alhajas’. Estaré en el Auditorio de Cuenca el 6 de junio presentando también un nuevo proyecto híbrido que mezcla historia y modernidad digital, una de las propuestas más innovadoras de la gira.
Además, me emociona especialmente regresar a mi querida Andalucía. Estaré en el Auditorio Manuel de Falla de Granada, en Córdoba y en lugares que forman parte de mi historia personal. Actuaré en Aguilar de la Frontera, en un entorno patrimonial como su Casa Palacio, y también en Villa del Río, mi pueblo natal. Hacía mucho tiempo que no tocaba allí, y poder hacerlo ahora con este proyecto es muy especial: es como traer el tour a casa y compartir con mi gente un trabajo que nace de mis raíces. Volver a mi tierra y llevarla conmigo en esta gira es una forma de completar el círculo.









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